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martes, 9 de enero de 2018

Seguimos con nogala y olma. ¿Y van?

Lo primero que, por respeto, debo de hacer, es pedir disculpas a mis colegas y amigos rurales por mis reiteraciones sobre temas y palabras que ellos saben mucho mejor que yo. Al mismo tiempo debo pedirles comprensión por mi insistencia porque… ¿tengo otra opción? No podría acostumbrarme a que las ovejas fueran delante del pastor.

Seguimos.

Cuando son –aproximadamente- las 19 horas y veinte minutos del día 18 de octubre de 2017, oigo que la radio dice:

Buenas tardes. Dice Miguel Delibes -en “El disputado voto del señor Cayo”- que la sombra de la nogala es muy traicionera. Bueno, él pone esta frase en boca del propio Cayo -la sombra de la nogala, que no es la sombra del ciprés-. Pero hay más nogalas en los libros de Delibes, como la de la tía Bibiana en “Viejas historias de Castilla la Vieja” por ejemplo. La pregunta es la siguiente: ¿es que no son lo mismo un nogal que una nogala? ¿Es que acaso no son el mismo árbol? Veamos: biológicamente son lo mismo -estamos hablando, en ambos casos, del nogal como árbol- otra cosa es que, en la Castilla rural, se haya cuidado el lenguaje hasta tal punto que se ha llegado a distinguir entre un nogal normal y corriente y un nogal corpulento de tronco más ancho y hermoso. Y eso es precisamente una nogala: un nogal más hermoso. Podríamos decir, más grandón. Así se puede leer este cambio de género en las obras de Delibes como también pasa, -cuidadito-, con olmo y olma. ¿Esto  qué es? Pues para mí es otra riqueza más del español de los pueblos de Castillla y León que diferencian, por su altura de tronco, entre nogal y nogala.

Como lo primero que hace el “experto” -en temas arbóreos, Delibes y lenguaje rural- son dos preguntas, intentaré responder con mi bajo nivel cultural: sí, el nogal y la nogala son lo mismo. Sí, son el mismo árbol, no le quepa a usted la menor duda, aunque a usted –por su bajo nivel en lenguaje rural- le pareciera siempre que nosotros le cambiamos de género.

A partir de aquí me veo en la obligación –aunque ya sé que el “experto” no lo entiende- de aclararle, otra vez más, por qué los hombres y mujeres rurales llamamos nogala a lo que no es más que un simple -más o menos desarrollado- nogal. De nuevo, ahí voy:

Cuando el nogal está aislado (caso del de “el señor Cayo, o el de la tía Bibiana y otros”), por el hecho de crecer aislados, se aprovechan más de aguas y nutrientes del suelo. Por tal motivo se desarrollan más y más rápidamente. Pero le voy a aclarar un poco más: el mismo nogal puede crecer aislado y, -comparado con su entorno- puede parecer exagerado su tamaño, entonces diremos: ¡vaya nogala! 

Pero vamos con el paso siguiente: ese nogal que, en un momento, nos pareció enorme, le incluimos dentro del conjunto de nogales (nogaleda) y no pasa de ser un nogal más.

Usted -que es más listo que el hambre-, ya se ha dado cuenta de que para ser nogala es necesario que el nogal sea -como usted dice- algo más que hermoso.

Todo lo que hemos dicho para el nogal/nogala es igualmente válido para olmo/olma.

Dicho lo dicho y escuchado lo escuchado, esto queda como sigue:

Nogala.- nogal desarrollado que crece –normalmente- aislado, al lado de construcciones o no.
Olma.- olmo que crece aislado y, comparado con el entorno, es de mayores proporciones.

Pero la misma nogala, o la misma olma, si están incluidos en la nogaleda o la olmeda (campo plantado de nogales o de olmos), no pasarían de ser más que un nogal o un olmo más. Eso sí, diríamos… ¡vaya nogaleda, u olmeda! Según su desarrollo o, simplemente, por su capacidad para impresionar nuestro sentido visual (nuestro ojo).

Podríamos añadir más ejemplos, pero ya está bien de aburrir y querer dar clases a los maestros rurales. Mí clase va dirigida a los “expertos” que estén interesados en aprender.

A continuación os presento lo que, sobre nogala, entiende el “experto” en lenguaje rural. Así lo publica en distintos medios, al parecer, tan expertos como él:

Nogala: En los pueblos castellanos suele distinguirse entre árboles masculinos y femeninos más que por su género por su tamaño. Un chopo, especialmente corpulento y de formas redondas, será una chopa; igualmente un nogal, con una gran copa, ancha y poderosa, será una "nogala". (Investigación de campo)

Supongo que con esta vez ya será suficiente para que los “intelectuales” -en lenguaje rural-, les quede claro que la palabra nogala, olma, peza, canalona (no cacanalona)… no es producido por un cambio de género, sino una exclamación ante lo magnífico según el entorno en el que crecen. No, en los pueblos castellanos saben -por naturaleza- lo que es un nogal, un olmo, un chopo, un pez…etc. Fíjese si lo sabrán, que son ellos los que lo siembran o plantan.

Camporredondo, 20 de octubre de 2017

sábado, 16 de diciembre de 2017

Gracias a la palabra raer...

… los amantes del lenguaje rural y la obra de Miguel Delibes hoy tenemos un pequeño, o gran, motivo para el regocijo. Vamos con ello.

Raer
CH p. 146
Pero tan pronto cede el calor, el pino negral empieza a raer.
Raer: 
Perder resina. (Investigación de campo)

El “experto” en temas rurales y narrativa de Miguel Delibes –que ahora imparte clases por radio-, nos dijo en el glosario de Cátedra Miguel Delibes y en el primer librito que lanzó al mercado, editado por  “Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua” (¿?),  lo que acabáis de leer.

Con el paso del tiempo, el mismo señor, -que ya había leído alguna aclaración- quiso remediar, pero sin corregir (rectificar, según dicen, es de sabios), y en su segundo librito de “experto”, -esta vez editado por ediciones “Cinca”-,  nos envía su, nueva, versión:

Raer
 CH p. 146
Pero tan pronto cede el calor, el pino negral empieza a raer.
Raer: Perder resina el pino que recogerá el resinero con la raedera. (Investigación de campo)

Subimos de nivel, y en la radio, hoy, 25 de octubre de 2017, cuando son, aproximadamente, las 19 horas y 15  minutos, se oye y escucha: 
                                       
Buenas tardes. Un pino negral, el… famoso pinus panister, (él dijo panister, ¿será otra clase de pino?) es el pino resinero, pero que no da piñones. Abundantísimo pues, por ejemplo, en la provincia de Segovia y de sobra conocido por Miguel Delibes. Aparece, entre otros, en su libro “Diario de un cazador” cuando relata que comieron en la cotarra “San Crispín” y que, desde lo alto se dominaban los bosques de negral. Al pino negral se le ha vuelto a extraer la resina, parece que vuelve a ser rentable. Aumentan en los últimos años grupos de pinos negrales con su pote, bajo la entalladura, mientras el pino llora su resina lentamente. Como se sabe la mayor parte de la resina caerá al pote, dentro, pero otra poca se quedará pegada a la entalladura antes de entrar en el pote. Pero aquí nada se pierde, el resinero acudirá a sus pinos negrales y con un utensilio que llaman raedera irá rascando esa resina pegada a la entalladura. “Bosques de negrales quiero, que embellecen el paisaje y, ahora, vuelven a dar dinero”.

Lo primero que quiero y debo decir es que, según Delibes -a pesar de que calor pertenece, eso creo, al género masculino- Mariano Sastre dice al escritor: “Pero tan pronto cede la calor (…)”.

Podemos observar que el experto en temas rurales y narrativa de Delibes, aprovechando que “el Pisuerga pasa por Valladolid”, sin venir a cuento quiere demostrarnos que sabe lo que es raer  y nos suelta lo que ya ha aprendido –aunque aún desconoce que en la misma operación  es necesario el paraguas-. Pero se niega a corregir lo que dijo sobre la palabra raer cuando no sabía. Lo que dijo entonces lo podéis ver más arriba, y lo que  ahora dice, lo hemos comentado hace poco:

Como se sabe la mayor parte de la resina caerá al pote, dentro, pero otra poca se quedará pegada a la entalladura antes de entrar en el pote. Pero aquí nada se pierde, el resinero acudirá a sus pinos negrales y con un utensilio que llaman raedera irá rascando esa resina pegada a la entalladura”.

Como vosotros sabéis mejor que yo, la operación de acudir con la raedera al pino y rascar la resina adherida en la entalladura, se llama RAER y es la última operación que el resinero ejecuta en la temporada, excepto el año que tocara recoger el sarro.

O sea que, al “experto”, le queda por aprender que el pino negral o resinero no es “el famoso pinus panister”, sino el pinus pinaster. Si la palabra hubiera sido escrita podríamos decir que ha habido un baile de letras o quizá un error de imprenta, pero no, en el lenguaje hablado no se da esta posibilidad; sencillamente… ¡no lo ha oído nunca, lo desconoce!

Así que… decía yo al principio: regocijémonos porque los “expertos”, aunque públicamente siguen sin reconocer el error,  hoy saben que RAER no es "perder resina", sino otra de las operaciones que el resinero le hace al pino negral o resinero (PINUS PINASTER), para extraer su resina.

Camporredondo, 2 de noviembre de 2017

Firma el pastor, amigo del resinero.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Palabra olvidada

Restranco

Suena el teléfono. Maribel atiende la llamada. Es su hermana la que llama "(…) ¡ay hija, no me queda ni un restranco!"

 Me cabrea que una de las palabras que más habré usado, sobre todo escuchado, -por aquello de que carecíamos de casi todo-, se me haya escapado sin incluirla en el “Diccionario de Camporredondo”. 

En este mundo rural, esto es…

Restranco.- Porción mínima de la cosa. “¿Tienes perejil?, ¡ay hija, no me queda ni un restranco!". Es lo mismo que decir: no me queda ni pizca, mieja (miaja), no me queda nada.


Pizca sí la recoge el DLE, sin embargo restranco, que -en este mundo rural- significa lo mismo que pizca, no es tenida en cuenta.

Camporredondo, 5 de diciembre de 2017.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Orilla

Permitidme, amigos de “La Pizarra de Gaude”, que así, "a vuela tecla”, os muestre mi sorpresa ante lo que acabo de escuchar y después –ante mi incredulidad- leer. 

Escucho en la radio que quieren aclararnos lo que significa la palabra orilla en la narrativa de Miguel Delibes. ¡No puede ser! Me dije al escuchar que un “experto” nos lo iba a aclarar. Pero sí, sí, habló y nos lo aclaró.

Os puedo asegurar que si a mí me hubieran preguntado por una palabra que por lo usada -desde tiempo inmemorial- no estuviera en trance de desaparecer (ni siquiera en desuso), y que, además, todo el mundo entendiera, entre las primeras hubiera estado orilla.

No dando crédito a lo que mis pabellones auditivos recogen, recurro a todos los diccionarios que la Real Academia Española ha editado. Allí está la palabra con los mismos significados que siempre tuvo como adverbio de lugar que, creo (de esto no me hagáis mucho caso, ya sabéis que la academia no es lo mío) es:

Diccionario de Autoridades,  año 1726-1739.
A la orilla. Phrase adverb. que vale cercanamente, o con immediación. La.t Ad. Apud. QUEV. Mus. 5. Xac. 10.

Diccionario de la Lengua Castellana, año 1791.
A LA ORILLA. mod. adv. Cercanamente, ó con inmediacion. (he transcrito).

Diccionario de la Lengua Española, año 2014.
 a la orilla
1. loc. adv. Cercanamente o con inmediación.

En estos diccionarios, en boca de mis abuelos, y en boca de este abuelo y su entorno, la palabra orilla sigue usándose con el mismo significado de siempre. Así la usamos:

Junto al pino (orilla del pino). Cerca de la pared (orilla de la pared). Al lado de la fuente (orilla de la fuente). Próximo a mi casa (orilla de mi casa). Al lado de la cuna (orilla de la cuna). Al lado del sofá (orilla del sofá). Cerca de La Cibeles (orilla de La Cibeles). Junto a la pata de la mesa (orilla de la pata de la mesa)… etc. etc. etc. y todos los "etecés" que usted quiera.

Después de mostraros mi sorpresa, sólo me queda preguntar: ¿en la ciudad (los nuevos urbanitas) creen que la palabra orilla está en peligro? ¿No la usan? ¿suena raro? de momento parece que no la conocen demasiado. 

Bueno, pues no, la palabra orilla (así lo creo) no está en peligro, ni creo que necesite (salvo alguna excepción) de ninguna aclaración para comprender su significado. Si después de ver y escuchar que los paletos la usamos como siempre, recurrimos a los diccionarios desde que existen y la recogen como la usaban y la usamos, lo que quizás haya que aplicar aquello de… “¡oigaaa! ¿es la jefatura de tráfico? Es que mire, voy por la autopista... "2017" y todos los coches me vienen de cara, circulan en dirección contraria, tomen medidas urgentes porque existe peligro de que choquen de cara conmigo”.

Bueno pues… os digo que aquí, orilla de la ventana que estoy, me aso de calor a pesar de que fuera hay tres grados; y es que el sol le pega… ¡cómo le pega! Y eso que no está orilla.

Camporredondo, 16 de noviembre de 2017


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Nuevas golosinas

A medida que vamos avanzando siguen asomando por la azotea palabras que creemos viejas o que, en nuestro deseo de que no se pierdan más de las ya perdidas, deseamos asegurarlas en nuestro humilde blog. Así seguimos recogiendo más y más palabras que creemos en peligro, bien porque ya no se oyen, o porque creemos que se usan poco.

Y aquí estamos una vez más, engolosinado en un tema que nos atrae, nos anima y nos ilusiona.

ENGOLOSINADO.- Fuertemente dominado por el deseoso de algo que nos satisface. > Obstinado, emperrado.
Participio del verbo engolosinar.

ENRASAR (el cielo).- Quedar limpio de nubes el cielo que estaba encapotado. (Ha aclarado, ha enrasado, el cielo está raso decíamos cuando el cielo quedaba despejado de nubes.

ENRISCALADO (de riscal).- Quedar, el animal, atrapado por una pata entre las grietas o agujeros del riscal.
Cuando se notaba la falta de una oveja en el rebaño y el pastoreo había transcurrido por zona de riscales, lo primero que decíamos: seguro que se ha quedado enriscalada. Muchas veces era cierto.
No recogida en el DLE.

ENTERITO/A.- Palabra –otrora al menos- para confirmar que aquello de que se habla está entero. ¿Está entero? Enterito se respondía si la cosa aludida estaba completa.

Una vez más observamos que nuestro diccionario (DLE) necesita acudir a países ultramarinos  para justificar una palabra que –entre nosotros- siempre existió. Ved por qué lo digo:

enterito
Del dim. de entero.
1. m. Arg., Chile y Ur. Prenda de vestir de una sola pieza, generalmente femenina o infantil, que consta de cuerpo y pantalón.

2. m. Arg., Chile y Ur. Prenda de vestir unisex de una sola pieza, que consta de pantalón con pechera y tirantes sujetos en la espalda.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados


ENTERIZO.- Decíamos cuando, por algún motivo especial, el cuerpo se quedaba rígido. (¿Qué le ocurrirá?, parece un palo, camina como enterizo). El DLE la recoge como entero, de una sola pieza. Podíamos decir que es lo mismo, pero no. Para el DLE es un solo cuerpo, y en lenguaje rural decimos que es un solo cuerpo que, además, está rígido, porque si no sería enterito, palabra recogida anteriormente.
enterizo, za
1. adj. entero.
2. adj. De una sola pieza. Columna enteriza.
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ESPIGAJO.- Planta (yerbajo) indeseable, de la familia de las gramíneas, muy perjudicial en agricultura. En el mundo técnico se conoce como bromo. El espigajo, en otro tiempo, era suprimido mediante la escarda, pero hoy -con el uso de los herbicidas- es más difícil su erradicación por ser de la misma familia que los cereales. Suele solucionarse bien por medio del barbecho, o cambiando de cultivo. Es planta muy invasora. 
No recogido en el DLE.

FORRARSE.- Palabra asociada a la riqueza. “Le salió bien el negocio y se forró”. “Está forrado, es muy rico”. Podríamos asociarlo con el que se vistiera (forrara) con billetes de curso legal.

FRIOR.- Palabra muy antigua que significa frío. >Antónimo de calor. 
Es curioso observar como en el tomo III del Diccionario de Autoridades (1732) ya figura como palabra antigua y, sin apenas usarse, aún la recoge el DLE actual. Digo sin apenas usarse, porque queda claro que, si la recogemos aquí, es porque alguien la usa. Nosotros la usamos -poco pero la usamos- y, porque nos llama la atención, la recogemos. ¿Por qué calor sí, y frior no?
frior
Del lat. frigor, -ōris.
1. m. desus. frío.
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GAZNÁPIRO.- Simple, bobalicón. Se emboba, se encanta ante la cosa más insignificante.

GÉBENA.- Planta Anual de flores amarillas, muy abundante y perjudicial en sembrados. 
Dicho: “estar más loco que una gébena”. Desconozco por qué se dice. Quizás sea porque se cría en los sitios más inverosímiles: es muy silvestre. 
Planta que el DLE  recoge como jaramago.

GOLONDROS (meterse en). Meterse en aventuras inútiles y o peligrosas. “No me metas, o te metas, en golondros”.
Suele, o solía emplearse siempre que alguien te viniera con algún canto de sirena.

GUISANDERA.- En los pueblos era la persona encargada de guisar, o dirigir el guiso, en los acontecimientos especiales (bodas… etc.). También se aplicaba a toda persona que guisaba para la casa. “¿Quien ha sido la guisandera?” Se decía cuando había motivo para la felicitación por lo guisado.

HALDADA.- Cantidad de cosa que cabe en el mandilón de la mujer. “Mete una haldada de leña para la lumbre”. “Echa una haldada de paja al burro…”. “Mete una haldada de burrajo y enciende la gloria”…
haldada
1. f. Lo que cabe en el halda
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JUNQUERA.- Grupo o conjunto de juncos agrupados en un mismo cepellón.
El terreno donde abundan las junqueras es el junqueral. También se usaba la palabra juncaral para referirse al terreno poblado de junqueras.
El DLE recoge la palabra como junco.
junquera
1. f. junco (‖ planta juncácea).
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MANTA (sembrar a). Sembrar de forma que la semilla quede esparcida de forma lo más regular posible, sin asurcar la tierra.
Para sembrar cereales la semilla se esparcía lo mismo que para la siembra a surco: a mano, con la sembradera al hombro. En el caso de zanahorias, achicorias, etc. en el caso de sembrar a manta solía hacerse con bote agujereado para lo que había verdaderos especialistas.

MESMO.- Igual que mismo. “Hoy lo mesmo que ayer”. “Así mesmo, de esta manera”.

PAPORRETA.- Se dice de la masa blanda e insustancial de cualquier cosa.
Los niños hacíamos paporretas removiendo el agua del charco mezclándolo con tierra arcillosa hasta que espesara. A hacer paporretas también le dábamos el nombre de hacer puchas. También se decía cuando una fruta se marrotaba y se hacía eso: paporreta.
Aunque en el pueblo -desde tiempo inmemorial- usamos la palabra paporreta, volvemos a cruzar el “charco” hasta El Perú donde -aunque con otro significado- la sitúa el DLE:
paporreta
De papo1.
1. f. despect. Perú. Repetición mecánica de lo que se ha aprendido de memoria sin entenderlo o entendiéndolo a medias.
de paporreta
1. loc. adv. Perú. de memoria (‖ apoyándose en el recuerdo). Aprender de paporreta.
2. loc. adv. Perú. Con poca o ninguna conciencia de lo que se dice. Hablar de paporreta.

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PASTRANA/O.- Se aplicaba al embustero/a.
El DLE la recoge así:
pastrano, na
La forma f., del lat. vulg. *pastoranea 'conseja de pastores', der. del lat. pastor 'pastor'
1. adj. Burdo o mal hecho. Letra pastrana.
2. f. Mentira fabulosa.
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PILONGA.- Insulto de… menor nivel. ¡Anda tontorra, castaña, bobalicona, pilonga…! cuando se dirige a la mujer.
El DLE le da significado diferente.

PIROLO (estar).-Estar borracho, estar mareado por el vino… etc.
No la recoge el DLE.

PIRULINDO/A.- Se decía de todo aquel/ella que empezaba a descollar y presumía de ello. (¡Mira qué pirulindo/a va!).
No la recoge el DLE.

Camporredondo, 27  de octubre de 2017

viernes, 20 de octubre de 2017

Y -si puedo- las veces que haga falta

Son las 19 horas y 16 minutos del día 11 de octubre de 2017 cuando en la radio se oye…

Buenas tardes. Es curiosa esta niebla meona, que fue primero definida por el escritor Miguel Delibes, y definida años después por los académicos de la Real Academia Española.

En un libro titulado “El último coto” Delibes escribía que, “durante casi un mes la provincia había estado entumida (en el campo decimos entumecida…) bajo una niebla meona. Niebla húmeda y densa” -decía el escritor- que al congelarse en el aire deja los campos albos como después de una nevada”.

Si acudimos al diccionario de la academia se nos indica que esto de la niebla meona es algo que se emplea en el habla coloquial y la define así: “niebla de la cual se desprenden gotas menudas que no llegan a ser llovizna”. O sea que la RAE ha preferido quedarse con las primeras consecuencias de la niebla meona, “gotas menudas que no llegan a ser llovizna” y Miguel Delibes se centró, en su momento, en las últimas consecuencias: “niebla húmeda y densa que al congelarse en el aire deja los campos albos como después de una nevada”. Una complementa a la otra, y la otra complementa a la una. Llegarán días de nieblas meonas a Castilla y León… ¡abriguémonos!

Y, de nuevo, vuelve a salir la voz del campo para tratar de dar su… “paleta” opinión.

En una cachapada de ocasiones -ésta es una más-, he dicho que Delibes define –porque así lo aprendió en el campo- muy correctamente lo que es la niebla meona: “niebla húmeda y densa”. Añadiendo que, si se congela, deja los campos albos como después de una nevada. Según el “espabilado más que experto”, para Delibes niebla meona es la que se congela en el aire. No señor, no. Delibes dice que si la niebla meona se congela en el aire (sólo si se congela en el aire), deja los campos albos como después de una nevada. Parece que el “espabilado más que experto” no lo acaba de entender porque, a ver, ¿por qué nos dice que Delibes se centra en las últimas consecuencias? No, para la RAE, la niebla meona no tiene primeras consecuencias, ni para el escritor segundas, la niebla meona es la que es: “niebla húmeda y densa de la que se desprenden finísimas gotas de agua que no llega a considerarse lluvia”. Después podrá congelarse o no, lo mismo que la lluvia podrá transformarse en nieve, hielo…, pero no deja de ser agua que se desprende de la nube y cae.

Digamos lo que la niebla meona es -después de haber sido calado en muchas ocasiones por ella- en lenguaje rural, que es donde Miguel Delibes lo aprendió directamente y -por lo que podemos deducir- también la RAE: niebla meona es aquella niebla densa que, sin llegar a ser lluvia, acaba calando hasta los huesos. De ahí que la Real Academia diga: "niebla de la cual se desprenden gotas menudas que no llegan a ser llovizna”. Le falta a la Real Academia añadir aquello que yo pude comprobar sin intermediarios: “… no llega a ser llovizna, pero cala, moja, empapa”.

De manera que ni Delibes, ni la RAE, descubrieron la niebla meona. Yo me imagino que el nombre bien pudo ocurrírsele al campesino/a que después de llegar a casa empapado dijo: ¡vaya una niebla, parece que se mea!

Una cosa es totalmente cierta: yo nací en la primera mitad del siglo XX y lo aprendí de mis abuelos. De manera que allá por la mitad del siglo XIX (muy anterior al querido escritor y los académicos de la RAE) la niebla ya andaba meándose por estos campos de Camporredondo y, a veces se congelaba y parecía que había nevado, y otras veces –cuando la temperatura no era tan baja- simplemente se convertía en gruesas gotas que caían de los árboles… y otras gotitas calaban a las ovejas, machos, burros… o se fijaban sobre mi manta que acababa pesando… ¡cómo pesaba!

Lo triste de esto es que los advenedizos “-espabilados más que expertos-“ no comprendan que lo que dicen Delibes -en su extensa y maravillosa obra - y la RAE es lo mismo. A no ser que la lluvia solo lo sea si se congela, que es lo que ocurre con la niebla meona, que no es otra cosa más que gotas finísimas de agua que no llegan a considerarse lluvia, pero que, si se congelan, dejan los campos blancos como después de una nevada.

Niebla meona
EUC p. 106
Durante casi un mes, la provincia ha estado entumida bajo una niebla meona, niebla húmeda y densa que al congelarse en el aire, deja los campos albos como después de una nevada.
niebla. (Del lat. nebula).
~ meona.
1. f. Aquella de la cual se desprenden gotas menudas que no llegan a ser llovizna.
Niebla meona: Delibes acaba de definirnos lo que es para él la niebla meona: niebla húmeda y densa que al congelarse en el aire, deja los campos albos como después de una nevada. (Investigación de campo)

Como podemos comprobar el “espabilado más que experto” insiste en que Delibes tiene por “niebla meona” la que se congela y deja los campos albos. Así lo recoge en un glosario –de allí lo he transcrito- que cabalga -por el espacio estelar- sobre las estelares ondas electromagnéticas.

La lluvia son gotas de agua que se desprenden de la nube y caen sobre la tierra. También puede transformarse en nieve o en hielo, pero eso es otro cantar. Lo mismo ocurre con las finísimas gotas de agua que componen la niebla meona y Delibes –que la conocía- así lo dice, añadiendo que si se congela deja los campos albos como después de una nevada.

Quiero añadir, que los efectos de la niebla meona –si se congela- pueden llegar a cargar tanto las ramas de los árboles que llega a desgajarlas: ocurría muy a menudo. Era lo que nosotros –gente inculta- llamábamos cencellada, que es una especie de carama (escarcha congelada), pero muy exagerada.

Delibes, tanto en esta ocasión (niebla meona) como en tantas otras –que tampoco parecen entender los espabilados- dice lo que dice: primero entendámoslo y después mostrémoslo al mundo, como estudiosos y “expertos” que queremos ser.


Como creo que es interesante, este ex pastor repite lo que dijo en alguna ocasión acerca de los siguientes términos sobre fenómenos atmosféricos:



Rocío.- humedad en el ambiente que al bajar la temperatura nocturna se fija sobre las plantas en forma de pequeñas gotitas de agua.



Escarcha.- humedad en el ambiente que con temperatura cercana a los cero grados se fija sobre las plantas en forma de pequeños cristales de hielo.



Carama/caramada.- humedad elevada en el ambiente (neblina) que con temperaturas bajo cero se fija a las plantas en forma de hielo.



Cencella/cencellada.- fenómeno producido por la niebla meona que con temperaturas bajo cero se fija sobre el suelo y las plantas dejando los campos como si hubiera nevado.  Cuando la cencella es excesiva (cencellada) las ramas de los árboles, por exceso de peso y muy a menudo suelen desgajarse.



Camporredondo, 14 de octubre de 2017


Firmado: pastor –de ovejas-, al que la “niebla meona” empapaba hace muchos, muchos años.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sigamos un rato más


El verano se acerca, el cereal comienza a darse, en la era se oye el golpeteo del mazo de los trilleros sobre los pedernales. El griterío de la chiquillería –las vacaciones ya están ahí- se oye por el pueblo y su eco se escucha en el contorno de Camporredondo. Pero mal deben de andar las relaciones entre ellos porque oigo que uno dice a otro: ¡pos ahora te desajunto, no quiero que vengas conmigo!

Otra palabra que hace algunos decenios que no oigo es: descapuchar. Me parece lógico si tenemos en cuenta que por estos confines, hoy, se siembran muy pocos gabrieles. Además de que no sería muy rentable descapuchar. Ahora –por su baja rentabilidad- se dejarían perder los capuchos.

Una palabra más que no está mucho al uso -o eso me parece- es descollar.

Desde que nuestros abuelos fueron abandonando este valle de lágrimas, y sus nietos fueron adquiriendo cultura académica, otra de las palabras que no se oyen es diquiá.

La palabra –dispensa- tenía un solo significado, siempre el mismo, ¿por cuál ha sido sustituida?

La palabra –dir- hace más tiempo que desapareció, pero en nuestros oídos aún resuena la voz de nuestros mayores.

La palabra domar parece, a mí me lo parece en este momento, que sólo se refiere a la doma (amansamiento o dominio) de alguna bestia salvaje o semi salvaje.

Enaguachar no puedo decir que fue palabra muy usada, pero lo que sí es cierto es que hoy no la oigo nunca.

Así que sobre este grupo de palabras, que creemos en trance de desaparecer, haremos algún comentario a continuación. Después, si el tiempo -y la máxima autoridad- lo… permiten, vendrán otras.


DARSE.- Marchitarse, ceder, entregarse “Parece que cede, ya se va dando”.
Ejemplos de darse en el mundo rural: se dice darse al hecho de que el cereal vaya cambiando de color, ir madurando, “¿qué tal va la cebada?” “Ya se da, en pocos días echo a segar”. “Tienes que regar aquellas remolachas, que ya se dan” se decía cuando por falta de humedad se ponían lacias. El trigo se da y casi no ha espigado. A esto va encaminado el darse al que me refiero. Hay otras muchas acepciones que el DLE recoge.

DESAJUNTAR.- Expulsar a uno de la cuadrilla de amigos.  “Ya no te ajunto” “vete que no te ajuntamos” decía el niño cuando las relaciones se deterioraban con el amigo: “pos ahora te desajunto”.
Era ésta una frase muy empleada siempre que, por cualquier circunstancia, se creaba tensión entre dos niños, o entre la cuadrilla y uno de los componentes. Era como decir, ya no eres mi amigo, no quiero jugar contigo. Fuera del mundo infantil nunca la oí.
El DLE recoge como: apartar, desunir, desdoblar.

DESAUGUE y DESAGÜE.- Método, o sistema, para eliminar el ahogo. 2º Método, sistema o conducto por donde se eliminan líquidos.
Desaugue fue palabra muy usada en el mundo rural. Aún se oye entre personas mayores… y no tan mayores.
Creo que la expresión rural también debería ser admitida en el mundo llamado culto porque, a ver: si algo –alguien- por cualquier motivo ajeno al agua se está ahogando… por atragantamiento por ejemplo ¿cómo le llamaríamos al método para de desahogarle? Si por el contrario es quitarle el exceso de agua parece muy correcto que le apliquemos des-agüe: quitar el agua.
Desahogar=quitar el ahogo. >desaugue
Desaguar=quitar el agua. >desagüe.
De todas maneras ya he dicho que en el mundo rural aún se usa desaugue.
El DLE recoge desagüe.

DESCAPUCHAR/escapuchar.- Arrancar el garbanzo con su vaina (capucho) de la mata. También se dice del hecho de recoger capuchos del suelo. >Escapuchar. Recoger capuchos.
En los tiempos en que “no llegaba la sal al agua”, no podía perderse ni siquiera un garbanzo. Por ello se acudía al terreno donde se hubieran recogido los garbanzos y, así como se acudía al rastrojo para recoger la espiga caída, se acudía al garbanzal -ya acarreado- para recoger el capucho caído.
No recogida en el DLE

DESCOLLAR.- Se usaba para decir que aquel/la comenzaba a sobresalir. (¡Ya comienza a descollar!).
Normalmente se usaba cuando el/la joven pasaban de la adolescencia al mundo adulto. “Ya va descollando, se decía”.

DIQUIÁ.- De aquí a… “De aquí a un rato vamos”. “diquiá un rato vamos”.
Diquiá, cualquiá, siquiá… igual que: de aquí a, cualquiera, siquiera, etc.
Aún se usan éstas, y otras palabras similares, entre la gente mayor.
Palabra que no recoge el DLE.

DISPENSA.- Lo mismo que despensa: espacio dedicado a las viandas y útiles de cocina.
Y digo yo: ¿no es posible que se aplicara la palabra dispensa porque el cuarto nos dispensaba todo lo necesario para la cocina? ¡Vale, vale! sólo he preguntado si existe esa posibilidad... Lo que sí es cierto, es que nuestras abuelas (siglo XIX) ya usaban la palabra dispensa.
El DLE recoge la palabra despensa con esta acepción.

DIR.- Lo mismo que ir. “…Que no vayas, que no debes dir…” decía un señor de mi pueblo.
Es un prefijo formado por las sílabas “de” e “ir”. ¿Será eso? Se me acaba de ocurrir.
Por supuesto, no lo recoge el DLE.

DOMAR.- Deformar, doblegar, ceder… “¡cuidado, se está domando la viga de carga!”.

ENAGUACHAR.- Añadir agua adulterando otro líquido: leche, vino etc. >Aguachar, aguachinar.

Camporredondo 6-10-2017


lunes, 10 de julio de 2017

Seguimos añadiendo palabras

Para asar el ceguillo –que estaba provocador- acababa yo de poner la chisquereta en el corral. Al momento, mi vecina –que es de armas tomar- se puso a garlear (garlar): ¡pero qué huevazos eres! ¿qué coño estás haciendo? ¡vas a prender el barrio! Visto el mal jerol que tenía mi vecina -pues no se daba a razones-, le dije: ¡anda castaña, que me tienes hasta los cojones! ¿no capiscas que no hay peligro? Así acabó la trifulca: ella se enfurruñó, se largó, y me dejó cariparejo, tranquilo quiero decir.

Ceguillo braseado –hasta el olor alimenta- pan reciente, bota de vino tiesta, manta tendida sobre el céspede, nos acodamos en ella y… ¡a disfrutar…!

Al ponerme de pie -después de la panzada- me dio un chisquido a la altura de los riñones que me obligó a cavilar… ¿y ahora cómo trinco yo el azadón y voy a quitar los chascones de grama que hay en “La cazuelilla?”. Quizás un poco apirolado -fruto de los apretones a la bota- púseme a cantar las excelencias que representaba la matanza del marrano en el apaño de la casa.

Tanto, creo, me excedí, que mi mujer -que había salido a disfrutar el cacho de ceguillo asado- va y me suelta: ¡anda, cállate, que ya chocheas! Mi hijo que estaba deseando meterse con su padre, aseveró lo que su madre decía. Entonces -como con la madre no tenía yo nada que hacer- advertí a mi chico: cállate tú que cobras, no aguanto lo que dice tú madre contimás pa’ aguantártelo a ti.

Para no liarla, apagué las ascuas de la fogata, cambié el azadón por la cayada, la alforja y la manta y, por el coladero salí a la vereda que unía al cordel en busca del careo que ya había junado días atrás.

Así transcurrió el día: ceguillo bien asado y saboreado, apretones a la bota, ovejas ahítas y herradón lleno a rebosar. ¿hay quién de más? Bueno… el chisquido en la espalda se pasó al poco rato.

Vamos con alguna palabreja:

CASTAÑA.- Referido al órgano genital femenino. Exclamación de desaprobación hacia una mujer. ¡Anda castaña! Si se quería ofender más y mejor se decía: ¡Anda castaña pilonga! Con lo cual parecía que la ofensa quedaba sellada.
Con el mismo significado se empleaba la palabra seta.
El DLE en su 13 acepción la recoge como sigue:
castaño, ña
13. f. coloq. Cosa aburrida, fastidiosa o de mala calidad.
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CEGUILLO.- Estómago del cerdo.
Solía comerse a la brasa. Buenísimo. Pero si no se consumía así, se picaba y se embutía en los chorizos sabadeños que tanto sabor… y grasa, aportaban al cocido.
El ceguillo se asaba añadiéndole sal, o después de adobado. Rico de las dos maneras. Si se asaba con manojos (sarmientos de la vid) miel sobre hojuelas.
El DLE no recoge esta palabra.

CÉSPEDE.- Conjunto de hierba muy tupida. (Se dice de la hierba del jardín) > Césped.
Aunque recogida por el DLE, esta palabra, fuera del mundo rural, no se usa demasiado.
Hay otra palabra –en el mundo rural- que se empleaba con un significado parecido: rede. La palabra rede se usa para referirse a la red. Por ejemplo, se colocaba en el carro para aumentar su capacidad, también para trascolar la tierra con la rede de telera (abonar directamente con el ganado)…etc.
céspede
1. m. césped.
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CHASCÓN.- En lenguaje rural: pequeño grupo de plantas (grama por ejemplo) que crece aislado. “Voy a quitar unos chascones de grama que han salido en la de la cazuelilla”.
Es curios que el DLE recoja esta palabra como:
chascón, na
De chasca2.
1. adj. Bol. y Chile. Enmarañado, enredado, greñudo. U. t. c. s.
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¿Debo de entender que nuestros abuelos importaron la palabra de Bolivia o Chile? Suena un poco raro, ¿no? En mi pueblo la palabra chascón, y chasconera (conjunto de chascones, arrancados en hilera) fue una palabra muy al uso.

CHISQUIDO.- Ruido, o sensación, que hace algo al romperse. “Se ha roto, se ha oído/he notado un chisquido”. >Chasquido.
El DLE sólo la recoge como chasquido. Es, por tanto, chisquido, una palabra eminentemente rural. Otros lo achacarán a mi falta de cultura... ¡qué le vamos a hacer!

CHOCHEAR.- Deformar la realidad, sobre todo por causa de la edad. “El abuelo (mi caso) ya chochea”. También se usa para mostrar desacuerdo con lo que otro dice. Por falta de recursos para refutar lo que el interlocutor dice se usa: ¡anda calla, que ya chocheas!
Chochear
De chocho2.
1. intr. coloq. Mostrar debilitadas las facultades mentales por efecto de la edad.
2. ntr. coloq. Manifestar de forma exagerada el cariño y afición a personas o cosas, hasta el punto de comportarse como quien chochea.
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COBRAR.- Recibir una azotina. “No hagas eso que cobras”.
Era una forma de obligar –principalmente al niño- a cambiar de opinión a la hora de hacer algo que creemos incorrecto.
Cobrar
Afér. De recobrar.
8. tr. coloq. Dicho de una persona, especialmente de un niño: Recibir un castigo corporal. Cobró un par de tortas. U. t. c. intr.Siempre acaba cobrando.
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CONTIMÁS.- Cuanto más. “Contimás lo muevas peor”. “Es como la mierda, contimás la muevas, peor huele”.
Palabra no recogida en el DLE.

COLADERO (referido a cañadas).-Vía pecuaria –sin anchura prefijada- cuya anchura se establecía según necesidades.
Si para desplazar el rebaño de un lugar a otro había que dar un rodeo excesivo, se establecía un coladero para acortar el camino. En Camporredondo había establecido un coladero de forma permanente -a través del pinar municipal- para unir el cordel (ramal) del camino de Portillo con la vereda del Puente de las Cabras sin tener que llegar al pueblo.
Según el DLE en su segunda acepción:
coladero
2. m. Camino o paso estrecho.
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CORDEL (también llamado ramal)- Vía pecuaria con anchura de 45 varas (37,71 metro). El cordel generalmente era un ramal que partía de la cañada real (90 varas) como servicio a su paso por poblaciones determinadas.

Después de vacaciones, seguiremos con más palabras en:
Camporredondo, 9 de julio de 2017