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lunes, 16 de enero de 2017

¿Hembra, o buseto?

Aun pensando que es una página digna de ser emitida el día 28 de diciembre, algo tengo que decir.

¿Qué hace la gente en Calgary (Canadá) un miércoles a -25ºC? Todos los miércoles hacen lo mismo: a las 19 h. (hora española) sintonizan por internet EsRadio Castilla y León y esperan a que salga mi sección a eso de las 19:30. Calentitos, en casa escuchan mi "Dialecto agrario" en el programa "Es el campo de CyL". A todo el que me lo pide, le mando la traducción del castellano rural al inglés de Canadá. Hoy, la palabra es "hembra", la de la foto.

No hay texto alternativo automático disponible.


¡Pobres canadienses! además, se lo “traducen” del castellano rural.

A lo que acabáis de ver y leer, le sumamos lo que sigue, transmitido -vía ondas hercianas- por el señor Urdiales Yuste en "Es Radio CYL" "Es el campo" "Dialecto agrario" el día 11 de enero de 2017, del que es autor. A la pregunta ¿qué es hembra en el dialecto agrario? el experto responde:

Muy buenas tardes. La hembra… claro, en Delibes, y más en “Diario de un cazador” que es un libro de los de Miguel Delibes, es un diario de caza. Hay un cazador… más o menos inventado, más o menos real. Pues la hembra para Delibes, es decir, para un cazador es, en el contexto que yo lo he cogido de “Diario de un cazador”, el reclamo de codorniz que imita el sonido de la hembra y así lo dice, lo escribe, Miguel Delibes en diario de un cazador. Dice lo siguiente: “Zacarías anunció que dentro de unas semanas empezará a salir con la hembra. No tengo pepita en la lengua y le dije que el reclamo es una perrería”. O sea, la hembra como reclamo, como el reclamo de la codorniz que imita en este caso el sonido de la hembra, ¡ojo! también hay reclamos que imitan el sonido del macho. Bueno creo que la gente puede intuir como se utiliza, por supuesto, o ya lo ha utilizado alguna vez. Para que suene se le presiona como si fuese un acordeón. De manera que hoy, si alguien no lo sabía, ha aprendido que la palabra hembra también sirve para denominar el reclamo de la codorniz, de la hembra de la codorniz.

Esto es lo que ha enseñado hoy el “experto” a sus seguidores. Los seguidores de “La pizarra de Gaude” ya saben lo que es hembra: él se lo ha enseñado hoy, a los que le siguen. Ahora viene el paleto y nos dice: pues no, esto no es así. Si el señor Urdiales hubiera leído el libro “Diario de un cazador”, de Miguel Delibes, se habría dado cuenta que, el escritor, nos viene –y sobre todo continúa- hablando de la caza de la perdiz con reclamo. ¡Ah! ¿Que no se lo cree el señor doctor? Pues le recomiendo que lea -aunque sólo sea por esta vez- “Diario de un cazador".

No. Delibes, en este pasaje, no habla de cazar codornices con reclamo: sino perdices.

No. El escritor no usa el reclamo -artificial- que imita el canto de la codorniz, ni siquiera el de la perdiz. Usa directamente la perdiz HEMBRA que es la que mejor imita el canto de la perdiz. Y ¡ojo! que también imita el canto del macho, ¡pues claro coño! como que es el MACHO de la perdiz que también se usa como reclamo y no vea usted como imita de bien el canto del macho. ¡Es que son la leche estas perdices que imitan tan bien! ¿Qué imitan tan bien? pues eso, joder, ¡el canto de la perdiz!

Y tercer no.- Ni para Delibes, ni para un cazador, la foto “es reclamo de codorniz que imita el sonido de la hembra”. El reclamo del que el “experto” nos muestra la fotografía, es un artilugio que imita el sonido de la perdiz, pero que no por ello se llama hembra, ni macho, a pesar de que -bien manejado- reproduce los dos sonidos.

O sea, de momento, separemos a la codorniz de todo este lío. La pobrecilla, en abril, y en aquel tiempo, aún no había aparecido por estos lares.

Y viene la parte siguiente: Zacarías ya hace unos días que tiene pensado en salir con la hembra a reclamo (caza con reclamo) pero… ¿sabe el señor Urdiales Yuste con qué hembra? Pues con el artilugio de la foto no, sino con la que hemos mentado… ésa, ésa: la perdiz HEMBRA. Ésta es la hembra para Delibes o para un cazador, como dice el “experto”. Y esa es la hembra con la que Zacarías sale al reclamo.

Lo que ocurre al señor Urdiales (experto en maltrato a la obra de Delibes y al lenguaje rural) es que le han enseñado un artilugio que sirve como reclamo –manual, o sea artificial- para la perdiz y se ha liado. Como me liaría yo si me dedicara a impartir clases sobre aquello que desconozco. Aunque aquí quiero arriesgarme un poco. Si yo, analfabeto de mí, me dedicara a impartir clases, en colegios o institutos, fíjese lo que le digo: haría mejor papel que el “experto” en la narrativa de Miguel Delibes y en el dialecto agrario. Eso es lo que pienso, y a las pruebas me remito.

Y sigo. El aparato que el señor Urdiales nos muestra como “hembra” es un reclamo artificial para perdiz que tiene su nombre particular: BUSETO. No sé si con “s” o “x”… pero buseto al fin y al cabo. ¿Nadie se lo ha dicho señor? Pues sí, este artilugio se llama así y puedo decirle que había en mi pueblo cazadores que, haciéndolo sonar, parecía que cantaban las propias perdices. Presionado de una forma simula el canto de la perdiz (hembra) y  de otra distinta imita el canto de la perdiz (macho).

Resumiendo:

Codornices no. Machos de perdiz era lo que cazaba Zacarías, en este caso, usando como reclamo la perdiz (hembra).

Hembra no. El aparato para reclamo se llama BUSETO. También puede ser que sea buxeto, pero eso no viene ahora a cuento.

Y es verdad. Con el BUSETO, sabiendo manejarlo, se reproduce el canto de la hembra y del macho de perdiz.

Quiero dar los nombres de tres auténticos maestros en el arte de manejar la hembra… no, ¿en qué estaría yo pensando? Quería decir el buseto: mi tío Emiliano, mi vecino Germán y mi primo José Antonio que… ¿qué cree usted que dirían si oyeran que al buseto (reclamo mecánico) le llaman hembra?

Bueno, creo que, con esto, los seguidores del señor Urdiales y su “Dialecto agrario” que no lo supieran hoy saben un poco más sobre este artilugio para la caza con reclamo que, aunque lo usé, nunca fui maestro en su manejo: jamás atraje perdiz, hembra o macho, hasta ponerlos al alcance de los perdigones. ¡Ah! Perdigones de plomo, no de perdices pequeñas o grandes, que luego el “experto” me lo recrimina… ¡menudo es el “experto”!

¡Aguafiestas, que soy un aguafiestas! ¡Mira que traer a colación el buseto a estas horas…!

Y aquí seguimos: al calorcito de la calefacción y escuchando el “Dialecto agrario” para poder desfacer entuertos.

Camporredondo, 12 de enero de 2017

P.D. Fuera de “concurso” quiero hacer un comentario: sabéis que no soy experto en nada… bueno, si acaso en el arte de pastorear ovejas (eso decían de mí en otro tiempo). Quiero decir que no soy -líbreme Dios- experto en Miguel Delibes. Pero sí lo he leído (tengo toda su obra), y os puedo asegurar que no recuerdo que el escritor haya cazado perdices ni, por supuesto codornices (excepto el día que en compañía de Zacarías cazaron con red y pito como reclamo de codorniz y acabó a tantarantanes entre los dos), con el buseto (hembra para el señor Urdiales). Sí ha cazado –aunque dice que no le gustaba hacerlo- usando como reclamo la perdiz y, en el caso de la codorniz -aunque en menor medida- con la propia codorniz y red o, como decimos en mi pueblo: rede.

¿Quiere esto decir que no cazara con el buseto (hembra para el señor Urdiales) como reclamo? No, lo que quiero decir es que yo no recuerdo que el escritor hable de ello en su obra. Y ahora sí: sanseacabó ¡Mira que soy pesado, joder!


lunes, 9 de enero de 2017

Friura

Como podréis observar al final de la lectura, esto lo tecleé hace ya algunas fechas y lo dejé archivado. Al hacer repaso del año lo encontré -junto con otros escritos- y pensé: ya es hora de lanzarlo a las ondas hercianas, y ahí va.

Cada pasito que doy por este -para mí- desconocido mundo rural de los advenedizos doctores y afines, me llevo una nueva sorpresa. Esta vez fue una palabra que yo creí que era de uso corriente tanto en el mundo rural como en el académico pero… ¡vaya sorpresa! En un programa vespertino sobre el lenguaje rural me espeté con que se necesita un "experto" para que nos aclare lo que significa la palabra FRIURA.

Admiróse un portugués
Al ver que, en su tierna infancia,
Todos los niños, en Francia,
Saben hablar en francés.
Arte diabólico es
Dijo, torciendo el mostacho;
Pues para hablar en gabacho,
Un Fidalgo en Portugal,
Llega a viejo y lo habla mal,
Y aquí lo parla un muchacho.

Recordado de mi “Enciclopedia, Grado Medio, de D. José Dalmáu Carles”, allá por el año 1948. (año en que comenzó mi licenciatura)

Llegó el portugués (doctor y afines) a Francia (mundo rural) y quedó admirado al ver que la gente de pueblo, al frío, también le llamamos friura. Como resulta que desconocían que en Francia se hablaba francés, recurrieron al DRAE y sí: allí estaba la palabra. Resulta que friura  es lo mismo que frío. ¡Me cachis en la mar…!

Escribe Delibes en las ratas:
Si con el alba vuelve el norte arrastrará la friura y la espiga salvará. La huerta ya es más difícil -dijo el niño.
La preocupación entre los agricultores es grande: la cosecha se está perdiendo, el hielo ha hecho aparición y tienen miedo a que el esfuerzo de todo el año -una vez mas- haya sido inútil: está helando.
En esto, el Nini (el niño sabio de las ratas), les da una pequeña esperanza: si vuelve el norte (aire del norte), les dijo, arrastrará la friura, la cosecha de cereales salvará; no así la huerta.
Si lo que está acabando con las esperanzas de los agricultores es el hielo (el frío), y la esperanza es que vuelva el norte ¿qué es lo que arrastrará el viento del norte? Pues ¡joder! el frío que Delibes, en un correctísimo francés (en nuestro símil, lenguaje rural), llama friura.
Escucho un programa radiofónico (Programa “Es el campo de CyL” en EsRadio) aproximadamente, esto: hoy en nuestro dialecto agrario traemos una nueva palabra… Y seguidamente pregunta al, supuestamente, conocedor del mundo rural: ¿conoces la palabra friura? Naturalmente el “culto” entrevistado (posiblemente, portugués él) desconoce totalmente la palabra. Para eso, dice la locutora, consultamos al “experto en Delibes” lo que significa esta palabra, y… ¡tachan…! Sale el "experto", que para eso ha tenido que consultar el DRAE y nos aclara que también se usa en la provincia de Valladolid ¡Bravo, bravísimo! dije yo al escucharlo ¿qué habríamos hecho nosotros sin esta aclaración? Acto seguido me pregunté: ¿si dicen de nosotros, gente rural, que nos falta cultura (ver lo que sigue)

Mantención


CH p. 177 


(...) para la mantención de las abejas (...)

Mantención: Se refiere a "manutención". La falta de cultura da estas variaciones fonéticas, como amachambrar por machihembrar, marrotar por malrotar, etc. (Investigación de campo)
qué diremos de todos estos “doctores” que desconocen la palabra friura? Pero no aprieto la galga en ese momento, y cavilo: creo que debo echar una manita y documentarles un poco porque es una pena que gente tan culta desconozca algunas palabras parecidas: tristura, guapura, donosura, galanura, friura, frescura, catadura… Y para no cansar a los cultos lectores de “La pizarra de Gaude” sólo añado: tomadura. Pero… perdón por la ocurrencia ¡creo que me han tomado el pelo! a mí me parece que esto es una tomadura… de pelo. No entro, ni salgo, en si académicamente es correcto o no, digo que el mundo rural y su lenguaje merecen todo el respeto del mundo. ¿Qué les parece si yo, paleto, e inculto donde los haya, me presento en la universidad y empiezo a impartir clases en lenguaje académico? Pues eso es lo que hacen estos advenedizos que, merendaron un día a la sombra de un pino albar (pinus pinea) y lo confundieron con el pino negral o resinero (pinus pinaster). Sin embargo se fueron tan convencidos de saber todo sobre el lenguaje rural que hasta se permiten editar unos “libritos” que, en lenguaje rural, serían el catón. Bueno no, no serían El Catón, porque el Catón no confundía: enseñaba.
Como todas las palabra recogidas un poco más arriba, y, seguramente, muchas más, están recogidas en el DRAE no voy a insistir.


Y no quiero decir nada sobre la palabra que Delibes también hubiera podido usar: frior. Frior también es frío intenso, pero que sólo usamos los incultos. Entre los que aún usan, o usamos, esta correcta palabra -hoy en desuso-, se encuentra mi cuñado Marciano que, cuando le pregunto ¿por qué dices frior? me responde con otra pregunta; "¿por qué a la temperatura alta le decimos calor y a la baja no le decimos frior? Nuestros abuelos usaban la palabra frior con la misma naturalidad que calor. Después –supongo- que empezaron a dejar caer la erre y como la RAE no está para corregir –eso parece- sino para aceptar lo que la calle dice, dejó que frior envejeciera y aceptó frío que es la que –de momento- perdura. De todas maneras… ¿no dices tú que el lenguaje rural no tiene diccionario? Pues eso, los rurales seguimos con el lenguaje de nuestros abuelos y, ellos, decían que hacía frior cuando la temperatura era baja".
Y, otra vez más, digo: aquí sigo impartiendo clases de lenguaje rural. Pero sólo para principiantes como los doctores en ciencias de la información y afines, o sea: para “portugueses” (incultos) que se admiran al ver que en su tierna infancia, todos los niños en Francia (mundo rural) saben hablar su lenguaje materno. ¡Pero mi cátedra sólo puede formar hasta obtener certificado de estudios primarios ¡eh! Para licenciaturas y doctorados, en el mundo rural hay profesores mucho más preparados que yo.
Y aquí sigo -en compañía del antónimo de frior- en…


Camporredondo, 19 de junio de 2016

lunes, 10 de octubre de 2016

Chorreaditas

Hemos de seguir porque los que saben… no hablan.

1.- Mantención
CH p. 177
(...) para la mantención de las abejas (...)
Mantención: Se refiere a "manutención". La falta de cultura da estas variaciones fonéticas, como amachambrar por machihembrar, marrotar por malrotar, etc. (Investigación de campo)

2.- Cuando Delibes escribió El camino en 1950 en la Castilla de entonces se enjaretaba a los machos para la fiesta, se pescaban cangrejos de río con araña o reteles (…)

Lo que acabáis de leer son sólo dos indicadores del concepto que un filólogo, doctor cum laude en ciencias de la información, e intitulado “experto” en Delibes, tiene de sus abuelos. Digo esto, porque de otra forma no entiendo que parezca empeñado en desprestigiar la obra de Delibes y el lenguaje rural.

Mantención lo he tomado (sic) de Cátedra Miguel Delibes. La segunda flor que nos deja el “experto” la he tomado de sus… ¿diccionarios? Bueno, sin que sirva de precedente, titulémosles así.

Lo primero que quiero hacer es ilustrar al doctor –obra de misericordia es enseñar al que no sabe- de aquello que parece ignorar. Vamos con mantención según el DLE:

Mantención 
Der. De mantener.
1. f. coloq. p. us. manutención.

Como veis, la Real Academia de la Lengua Española también anda incluida en el grupo de incultos: acepta mantención como derivado de mantener que, es cierto, se usa poco, aunque Delibes y los paletos la usamos.

Seguimos con marrotar:

Malrotar

Del ant. marrotar, der. De *manroto manirroto', infl. Por mal2.
1. tr. Disipar, destruir, malgastar la hacienda.

La Real Academia -según el señor Urdiales- sigue sin enterarse: nos dice que malrotar procede del antiguo marrotar, ¡me cagüen diez! ¡Están por aguar la fiesta al doctor! Él dice que “la falta de cultura da estas variaciones fonéticas”… ¿quién soy yo para corregirle? Pues hombre, yo soy sólo un paleto, pero la Real Academia…

Seguimos:

No, aunque no la recoja el DLE -ya sabéis que sostengo que el lenguaje rural no entiende de diccionarios-, no voy a dejar de comentar la otra palabra que el señor filólogo no entiende: amachambrar.

Verá usted señor doctor: ya le he comentado en varias ocasiones –aunque usted borre mis comentarios en las entradas de su blog- que no es lo mismo machihembrar (unir a macho y hembra, caja y espiga o ranura y lengüeta) que amachambrar, remachar, asegurar fuertemente aquello que queremos asegurar para que no se nos escape. A esto último, la gente de campo, ésos que, por su falta de cultura, dan aquellas variaciones fonéticas que usted parece no entender, lo llamamos amachambrar (no me preocupo porque lo tengo amachambrado). Cuando yo -paleto de mí- digo que lo tengo amachambrado, estoy diciendo que lo tengo atado y bien atado… ¿recuerda? Sólo que esto es diferente, queremos decir que lo tenemos fuertemente amarrado.

Vamos, otra vez, con enjaretar:

De momento sólo me queda decirle, otra vez más, que nosotros allá por el año 1950 y, si se tercia, también hoy, engalanamos a los machos, caballos, vacas, bueyes, burros… en días de fiesta y… ¡siempre que nos da la gana, coño! El que intenta enjaretar es usted señor Urdiales. Usted quiere enjaretarnos su absoluta ignorancia sobre este mundo (que también es el de Delibes) y que nos pase desapercibido. Pero no, tengo que creer que usted es un gran filólogo y hasta doctor cum laude en ciencias de la información, pero tocante al mundo rural a usted le falta aquello de lo que parece no darse cuenta: cultura rural. Es usted un profundo analfabeto en lenguaje rural.

Ahora pasamos al por qué hoy me solivianto.

Escuchando la emisora Es Radio programa de la tarde “Es el campo” de Castilla y León, correspondiente al día 22 de abril de 2016 he llegado a la conclusión de que usted nos trata como a gente que… eso, justito, justito, llegamos a juntar las letras. Puedo decirle que conmigo acierta usted, pero hombre… ¡no trate usted a sus seguidores así hombre de Dios! Verá por qué lo digo:

Escuchando el programa de radio al que más arriba me he referido, encuentro que usted se luce, otra vez más, con una palabra que, hasta en el (DLE) Diccionario de la Lengua Española, está perfectamente clara:

chorrear
3. intr. coloq. Dicho de algunas cosas: Venir o concurrir poco a poco o con breve intermisión.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

¿Cómo entraban las perdices en el ojeo que Delibes narra en “Las perdices del domingo”? Pues eso: chorreadas, sin parar, pero dejando un espacio entre una y otra. Chorreaditas dice Delibes: espaciadas>espaciaditas; suaves>suavecitas; mansas>mansitas… etc. etc. etc. No puedo decirle la palabra que el cazador rural empleamos muy frecuentemente porque, a ver, ¿cómo le diría yo, a huevo?¿a huevito? Quedaría muy basto. Pero eso es lo que quiere decir Delibes: le entraban a huevo, con breve intermisión… de forma que al cazador le daba tiempo a recargar la escopeta, apuntar y disparar de nuevo.

Lo de chorreaditas es una expresión en diminutivo, de chorreadas: mansas; mansitas, juntas; juntitas, pequeñas; pequeñitas… etc.

Pero no acaba ahí mi sorpresa: usted dice que sólo si entran volando. Pues verá usted: yo, que de esto entiendo más bien poco, diría que si entran apeonando con breves pausas, también diría que entran chorreaditas. Más chorreaditas, si cabe, que si entran volando por aquello de que entran más fáciles. Aunque podría añadir que entraban muertas ya, por aquello de la facilidad del tiro. Pero en mi afán por ilustrarle a usted -los demás ya lo saben- quiero pedirle una opinión: ¿si en vez de ser perdices -las que entraban chorreaditas- hubieran sido una piara de jabalíes los que entraban chorreados (chorreaditos por adaptarnos al lenguaje usado por Delibes), también diríamos que sólo entraban chorreaditos si entraban volando? No señor, no. Qué duda cabe de que las perdices de las que habla Delibes en “Las perdices del domingo” entraban volando, pero si hubieran entrado apeonando y a intervalos regulares, o no tan regulares, pero si espaciadas, hubiéramos dicho chorreadas, o chorreaditas, como dice Delibes para demostrarnos lo fácil que resultaba emplomarlas.

Al escuchar a la presentadora del programa largarle la pregunta ¿qué es la palabra chorreaditas? así, a palo seco, la respuesta del entrevistado fue lo que cabía esperar de un hombre que sabía que la pregunta estaba incompleta. Después de que el “experto” se lo aclarara, estoy seguro de que de no haber sido un hombre muy educado, le habría dado una mala contestación. Porque el hombre, a mi me dio esa impresión, sabía de sobra lo que es chorreado, pero en la forma de hacer la pregunta ni Dios hubiera sabido responder.

Digo yo, pero repito que no es más que la opinión de un hombre de campo, que la pregunta debería ser: ¿qué es chorrear? Y estoy seguro, por lo que oí al entrevistado, que de sobra sabía lo que es. Es que lo demás casi me suena a… chorradita, con perdón.

Finalizando señor doctor: siempre le pido respeto para la obra de Delibes y el lenguaje rural. Hoy quiero ampliar mi ruego: respete usted la inteligencia de sus seguidores porque, estoy seguro que son, como mínimo, tan expertos como usted. Digo sus seguidores porque entre nosotros –incultos rurales- el más torpe hace transceptores de madera y se comunican vía satélite.

Y nada más: aquí sigo, entre terrones, aprendiendo palabras que mi abuelo ya tenía hasta olvidadas. Y conste que yo quería jubilarme pero los… “expertos” me lo impiden.


Camporredondo, 27 de septiembre de 2016.

viernes, 19 de septiembre de 2014

En Camisas de Once Varas: Pesnaga.

Después de tener el placer de charlar – vía telefónica- con Eduardo Gómez, el más joven de los tres interlocutores con los que Delibes pega la hebra en Santa María del Campo, estoy en condiciones de afirmar que allí -en el pueblo que tiene lugar la entrevista-, la palabra “pesnaga” sigue significando exactamente igual a cuando Delibes y los tres agricultores pasaron un agradable rato charlando sobre, entre otras cosas, el cultivo del girasol, diciéndonos que el terreno que mejor se adapta es la pesnaga, o sea terreno suelto y profundo que es lo que mejor le va al mirasol. O sea:

Pesnaga: como muy bien dice Delibes, terreno más arenoso y profundo, muy favorable para que la raíz de la gigantea penetre en él.


Pesnaga
CH p. 40
(...) la tierra de greda no le va, es mala, el girasol nace en ella, pero no medra, queda canijo, se conoce que le falta tierra abajo. En cambio, la
 pesnaga, como le decimos aquí, la tierra más arenisca y de más cuerpo, le va de maravilla (...) 
Pesnaga:
 
"Tierra más arenisca y de más cuerpo", escribe Miguel Delibes. No utilizado en la zona. (Investigación de camp


¿Quiere decir Cátedra Delibes que el escritor no dice verdad? ¿Que en Santa maría del Campo no se usa la palabra "pesnaga"?

Y ahora el motivo del comentario: En Santa María del Campo, si usted pregunta por la palabra “pesnaga” sigue siendo tan válida y tan usada como entonces. Ahora bien, si usted pregunta en Camporredondo le dirán que no se usa.



SI USTED BUSCA UNA PALABRA RURAL, BÚSQUELA EN SU ZONA, EN OTRA QUIZÁS NO SEA USADA. ¡NOS HA VUELTO A FALLAR EL DRAE!

jueves, 9 de enero de 2014

En camisas de once varas: No todo vale

Otro S.O.S. añadido.

No, no todo vale, aunque queramos apoyarnos en Miguel Delibes para darle mayor verosimilitud.

Hoy no voy a referirme a una palabra en concreto, hoy vengo a comentar sobre la entrevista que Jesús Bombín realizó a Jorge Urdiales Yuste en el Norte de Castilla (portada de “CULTURAS” pág. 33) a toda página, el lunes día 28.01.13.


El periodista: ¿Qué vocablos están más amenazados?

Respuesta del señor Urdiales: Los que aluden a usos agrícolas. En el tema de arados recojo tres tipos: arado romano, viñero y terciado, y es curioso porque el arado viñero es el mismo que el romano, pero como ya no se emplean, o te lo dice una persona mayor, o los jóvenes no lo saben. (Sic)

Si una imagen vale más que mil palabras, creo que las fotos son suficientemente explícitas: no todo vale hablando del mundo rural.

Arado viñero








  • Arado viñero: arado de vertedera para un solo animal. 
  • Arado romano: arado de madera y reja lanceolada para pareja de animales.
Arado romano










Vayamos con el tercer tipo de arado “descubierto” por el entrevistado.

No puedo ofrecer ninguna fotografía, porque el arado terciado sólo existe como referencia, aunque podemos tener tantos arados terciados como arados tengamos en el museo. Me explico: el agricultor tenía un arado grande y otro pequeño, ninguno de los cuales se adaptaba -por defecto o por exceso- a las necesidades derivadas de sus tareas agricolas. Buscó (en el mercado, entre el vecindario...) y decidió que había otro que, referido a los dos que ya tenía, cumplía sus expectativas y ése es el que usó, el mediano, o sea: el terciado. Resumiendo: el arado terciado NO existe sino como referencia entre dos previos, ya existentes.

Espero haber aportado claridad donde no había más que una idea de hombre de ciudad al que agradezco, desde el mundo rural (mi mundo) su interés, pero al que, desde este mismo mundo, exijo mayor esfuerzo para no desvirtuar una realidad de muchos, muchos años, porque… NO, NO TODO VALE, aunque busquemos respaldo en la obra de D. Miguel Delibes Setién.

Todo por el lenguaje rural (mi lenguaje).

Camporredondo, 3 de enero de 2014

El pastor