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lunes, 5 de diciembre de 2016

¿Gazapo? ¿lebrato?

¿Gazapo? ¿Lebrato? Veamos.

Aun después de vista la acepción recogida en el Diccionario de la lengua Española (DLE), si yo tengo que decidirme sobre a qué animal -cría del conejo o de la liebre- debo denominar como gazapo, lo tengo claro: siempre me decidiré por la de la liebre. Además de ser lo que vi y aprendí desde mi más tierna infancia, creo que es lo que más se ajusta a la realidad de la palabra gazapear que, últimamente, nos ocupa. Intentaré razonar por qué:

Para ello definiremos de nuevo la palabra “gazapear”:

Gazapear es imitar el desplazamiento del gazapo que, sabiéndose débil, trata siempre de moverse con toda la cautela del mundo, ora reptando, ora ocultándose tras de la mata, terrón, surco o piedra que tenga más a mano. El gazapo (cría de la liebre) desde su nacimiento sabe que su vida depende de evitar, en lo posible, ser visto, porque sus exiguas fuerzas no son suficientes para defenderse corriendo como hacen los adultos.

Admitido esto (en ambiente rural), pregunto: ¿qué animal -cría de la liebre, o cría del conejo- tiene más necesidad de gazapear? La cría del conejo –llamado, por casi todos, gazapo- cuando sale a la superficie ya es capaz de moverse con cierta soltura y autonomía. Además, en sus primeras aventuras, siempre se mantiene cerca de la cueva/madriguera donde nació ¿sí o no? Sin embargo, al que “otros” llaman sencillamente lebrato, viene al mundo en la superficie, sin más techo que le cobije que el cielo –azul, o encapotado- . Lo que acabo de decir no lo he aprendido en ninguna enciclopedia, como no sea en la enciclopedia de la vida en la naturaleza. He visto muchos gazapos (hijos de liebre) que, aun estando yo observándoles, permanecían como clavados en la tierra; sabían que su vida dependía de no ser vistos, por lo que se mimetizaban hasta confundirse con el suelo, del que sólo destacaban los ojillos muy abiertos y asustados. Lo mismo que muchas veces, cuando la liebre no ve campo libre (está rodeada por el rebaño de ovejas) gazapea, se mueve pegada al suelo tratando de no dejarse ver. Cuando la liebre -o cualquier otro animal- se mueve de esta manera, decimos que gazapea (imita al gazapo). Queda claro que estoy hablando del gazapo en el campo, porque no tendría mucho sentido hablar de gazapear si el gazapo está encerrado en la conejera. Delibes observó que el “zorro manco gazapeaba a un kilómetro”, luego estaba a campo abierto.

O sea: si la cría del conejo cuando sale de su madriguera ya es medianamente suficiente para moverse con un mínimo de autonomía, y además se le ofrece la seguridad de la cueva/madriguera, y la cría de la liebre nace sin otro techo que el cielo… ¿quién de los dos estará más necesitado de permanecer oculto, o moverse con sigilo (gazapear)? ¿Y cuando se mueve despacio y con toda la precaución del mundo, qué decimos? Pues eso, decimos que gazapea, y para gazapear, nadie más indicado que EL GAZAPO.

Termino. Jamás he visto gazapear a la cría del conejo porque, si son sorprendidos, siempre se dirigen, decididamente, a la madriguera. Sí he visto gazapear a la cría de la liebre, porque no tiene más remedio que hacerlo si quiere llegar a MATACÁN (gazapo, lebrato, menos de media liebre, media liebre, más de media liebre, liebre y liebre en grado superlativo: MATACÁN).

Debo dejar claro que no soy yo el que ha inventado que el gazapo es la cría de la liebre, esto ya lo decían mis abuelos y creo los abuelos de mis abuelos también. Bueno, y ya sabéis: fui pastor, y creo que los abuelos de mis abuelos también, así que algunos hemos visto.

Resumiendo: cuando me hablan de gazapo –no de errata, del gazapo animal- siempre pregunto si la cría de la libre o del conejo, a pesar de que pienso que el verdadero gazapo, el más necesitado de gazapear por estar más desvalido, es el por otros llamado lebrato, o sea el hijo de la liebre.

Ah, ¿qué como llamamos nosotros a la cría del conejo? Pues lisa y llanamente… conejillo y cuando es un poco más crecido decimos conejete, que es una categoría superior.

Como veis, a pesar de haber estado fuera unos pocos años, sigo siendo más de campo que eso que gusta tanto a los conejos: las amapolas, o las cerrajas (lecherines para el Nini), que también les llena satisfacción. Y cuidado con dárselas húmedas: pueden ser letales.

Esto es, en cuestión de conejos y liebres, sólo un apunte que hacemos desde…


Camporredondo, 25 de noviembre de 2016.

martes, 12 de julio de 2016

El matacán.

El DLE (Diccionario de la Lengua Española) en su acepción 3 dice:

Matacán
3. m. Liebre que ha sido ya corrida por los perros.

El glosario de Cátedra Miguel Delibes dice:

Matacán

VHCV p. 77, passim

El matacán, como es sabido, es una liebre que se resabia y a fuerza de carreras y de años enmagrece, se la desarrollan las patas traseras, se la aquilla el pecho y corta el viento como un dalle.
matacán.
3. 
m. Liebre que ha sido ya corrida por los perros.

Y en Facebook encuentro:

14 h · 
El matacán es una liebre que se resabia y a fuerza de carreras y de años enmagrece (VHCV) Matacán: Liebre que ha sido corrida por los perros.

Y yo digo: intentaré dar mi opinión sobre el matacán.

Vamos a ver: ¿a qué tipo de personal va dirigido lo que más arriba he transcrito? ¿Seremos tan brutos los no titulados?

Comencemos por el más fácil y breve: el DLE (Diccionario de la Lengua Española). No señores académicos, a la liebre, no la convierte en matacán el que haya sido corrida por los perros. Más abajo intentaremos razonarlo.

Vamos con Cátedra Miguel Delibes: ¿no le parece, al autor del glosario  de la cátedra, que Delibes –el cazador que escribe- deja meridianamente claro lo que es el matacán? ¿Corregimos, o intentamos corregir, al maestro?

Y a continuación vamos con D. Jorge Urdiales Yuste: 

¿Sería usted tan amable de sacarme de dudas? A mí me parece -sólo me parece- que usted, como el aceite, desearía quedar encima, pero -otra vez más-  le diré una cosa: hay más diferencia entre usted y el lenguaje rural que Delibes usa, que entre el párvulo y el maestro en la escuela. Si no tengo razón  ¿por qué usted intenta darnos otra versión de la que nos da el escritor? ¿No está claro, o no lo entiende?

Y  ahora para todos aludidos más arriba:

Delibes en “El matacán del majuelo” nos deja más claro que el agua (así decimos los de mi pueblo) lo que es un matacán, no creo que haga falta repetirlo. Pero vamos pasito a pasito.

Cuando la liebre nace, en sus propios genes ya lleva escrito que vive en un ambiente que no la perdonará el menor error o descuido. Así, enseguida deberá cuidar de no ponerse al alcance de la comadreja, del turón, del gato, del lince, del raposo, del jabalí, del lobo… etc. etc. etc. además de las rapaces que intentarán hincarle las garras y el pico en cuanto se descuide. Y aquí viene la pregunta del ex pastor y ex cazador: ¿cómo creen ustedes que la liebre llega a matacán? Pues eso, eso; corriendo, corriendo. Bueno debo añadir que en sus primeros días en este medio natural en que la toca vivir, más que correr gazapea (que quiere decir que se mueve sigilosamente, dicho sea de paso para el experto que piensa que es buscar gazapos porque son más fáciles de cazar que los conejos) gazapea, decía, porque no quiere que la vean y se la zampen. Pero, a medida que crece, prefiere poner tierra de por medio, lo cual le facilita llegar a matacán que, como acabamos de ver, no hay necesidad de que la corra el perro. A medida que la liebre va echándose sus, obligadas, carreras, va enmagreciendo, va musculándose, se le van alargando sus patas traseras… se le va aquillando el pecho (se le pone pecho de liebre, pechiliebre ¿os acordáis?), y corta el viento como un dalle, que es lo que dice Delibes. Y todo esto ha ocurrido sin que el galgo (perro) haya visto a la liebre.

Pero claro; si ignoramos que la liebre tiene muchos enemigos naturales que la obligan a correr, llegamos a pensar que si no la corre el perro nunca llegará a matacán. ¡Craso error!

El galgo del guarda Bonifacio Alonso con la libre de los majuelos de La Gamarra en Camporredondo, o el lebrel de Arabia de Don Benjamín con la liebre del majuelo del tío Saturio (ver El matacán del majuelo), no pudieron nada contra el animal porque ya era matacán (liebre a lo bestia). Los galgos del pueblo tampoco la alcanzaban porque la liebre había enmagrecido, se había musculado, se la habían desarrollado las patas traseras, el pecho se la había aquillado y para cazarla tuvieron que hacerla trampas: a los dos matacanes (¿o fue uno sólo?) les mataron de dos disparos: uno murió camino del perdedero natural y el otro al llegar al Monte Arenas –su perdedero natural- donde, saliendo por detrás de un pimpollo su cazador-matador, dos disparos acabaron con él, el matacán de La Gamarra.

Y nada más. Repito lo que dijo Delibes sobre el matacán:

Matacán

VHCV p. 77, passim
El matacán, como es sabido, es una liebre que se resabia y a fuerza de carreras y de años enmagrece, se la desarrollan las patas traseras, se la aquilla el pecho y corta el viento como un dalle.

¿Alguien puede decirlo más claro? En el pueblo tenemos la misma opinión: la liebre llega a matacán a fuerza de años y carreras que no, necesariamente, las dará perseguida por el galgo (perro).

Esto aprendí en mi juventud, y esto digo en:

Camporredondo, 9 de julio de 2016





martes, 5 de julio de 2016

Pechiliebre 2

Decía yo en “La pizarra de Gaude” “En camisas de once varas:pechiliebre” de fecha 14-3-2014:

Porque es una de las palabras, creo, en trance de desaparecer.-o prácticamente desaparecida- y porque es una de las palabras que más veces oí usar como apelativo cariñoso, no puedo permitir que desaparezca, o se desvirtúe su significado, sin yo mover un dedo.

De todas maneras, ya queda recogida en el Diccionario de Camporredondo en esta misma pizarra.
Vean lo que dice el DCRNMD en su página 178 sobre…

Pechiliebre: Fanfarrón, chulo. (Investigación de campo) (Sic)

Quiero y debo decir, que no tengo nada que objetar si en otra zona distinta a la mía la palabra tiene otro significado. Lo que yo quiero que quede constancia es que aquí, el significado que siempre tuvo fue:

Pechiliebre o pecholiebre que tanto monta.- Se dice de la persona enclenque, débil, estrecho de pecho. Se aplicaba en plan cariñoso al niño poco desarrollado pero que ya quería empezar a hacerse notar. “¡Mira lo que ha dicho, o hecho, el pecholiebre”! o también “¡Anda pecholiebre!”


Por ser palabra incluida en las mejoradas en el diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes editado por ediciones Cinca, que, además, formó parte del mismo diccionario editado por Fundación instituto castellano y leonés de la lengua y en Cátedra Miguel Delibes, he creído interesante ofrecer las dos lecturas.

Ésta es la primera:

Pechiliebre
LGNA p. 140
Que un servidor, ya usted lo habrá advertido, siempre ha sido un poco
 pechiliebre,
Pechiliebre:
Fanfarrón, chulo. (Investigación de campo)

A continuación la actual:

pechiliebre
LGNA P.140
Que un servidor, ya usted lo habrá advertido, siempre ha sido un poco pechiliebre,
Pechiliebre: Fanfarrón, chulo. Las liebres tienen el pecho más erguido que los conejos. (Investigación de campo)

A partir de la lectura que hacemos podemos observar que su (investigación de campo) le ha llevado, al autor, a la misma conclusión: Pechiliebre: Fanfarrón, chulo. (Investigación de campo)

Para el que no haya leído “Las guerras de nuestros antepasados,” de Miguel Delibes, yo le invito a que lo haga, merece la pena la obra y, además, podrá juzgar si Pacífico Pérez es un “chulo y fanfarrón” o nada más lejos de este calificativo que le asigna el autor de los “diccionarios”.

Y como ahora estamos hablando de la palabra “pechiliebre” dejemos para mejor ocasión si los conejos tienen el pecho menos o más erguido que las libres. ¿Tiene algo que ver comparar el pecho del conejo y la liebre con que Pacífico Pérez sea más o menos fanfarrón y chulo?

Opinión de este, inexperto, tecleador: Pacífico Pérez es la antítesis del hombre fanfarrón y chulo, además de tener el pecho un poco aquillado, eso parece desprenderse de (…) Que un servidor siempre ha sido un poco pechiliebre, o sea, la espina me arma tal que así, entre las tetillas, como una punta, ¿no?, (…).

De todo lo dicho, una cosa debe quedar clara: la liebre no tiene un pecho como para que el pechiliebre, o pecho liebre, pueda presumir de fanfarrón y chulo.

He dicho en:

Camporredondo a 26 de octubre de 2015.


PD. De todas maneras lea usted “Las guerras de nuestros antepasados” (merece ser leída, eso creo) y saque sus propias conclusiones.

martes, 10 de noviembre de 2015

Lecherines 2

Lechinterna (lechetrezna) al borde de la carretera de Montemayor de Pililla al área recreativa de Fuente Mínguez.


Comienzo con una fotografía de la lechinterna (lechetrezna), a la que NO se refiere Delibes en “Las ratas”, porque una cosa es la ignorancia, sin más trascendencia, y otra la que puede tener repercusiones graves para la salud.

Digo que es a la que NO se refiere Miguel Delibes porque doy por sentado que es la que pertenece a la zona en la que Delibes sitúa la novela. Los lectores saben que Miguel Delibes concibió la idea de escribir “Las ratas” en un viaje al santuario de El Henar (distante de mi pueblo escasos 15 km) donde le hablaron de los topos (ratas de agua), de su captura para la venta y consumo en las cocinas de la zona.

Si tenemos en cuenta que por esta zona, en aquel tiempo, había agua por cualquier cauce o arroyo, es fácil deducir que este tipo de roedores abundaba: doy fe de ello. Y de ello he hablado en la entrada a “La pizarra de Gaude” que titulé “Los toperos”.

Si, como parece, es en esta zona donde localizó su obra maestra, tengo que admitir, y admito, que Delibes nunca nos habló de la lechinterna (lechetreza) de la fotografía porque esta planta, una vez más, digo: los conejos nunca la han comido, porque de haberlo hecho, habrían muerto: es tóxica. Lo que acabo de decir, el escritor también lo sabía.

Lecherines
LR p. 130
Con el alba abandonaba la cueva y pasaba el día cazando lagartos, recolectando manzanilla, o cortando lecherines para los conejos.
Lecherina: n.f. Planta glauca, con cepa leñosa pero endeble y flores de color amarilloverdoso dispuestas en umbela. Vive en cunetas, ribazos y baldíos y florece a principios de primavera. Sinónimos: chirrihuela, lechetrezna, lechera, lecheinterna, leche de brujas. (Diccionario del Castellano Tradicional)
Lecherines: Forraje para los conejos parecido a las mielgas, de color muy verde y de
flor amarilla, que al quebrarla saca un líquido parecido a la leche. También llamada "lechinterna". (Investigación de campo)
LM p. 102
Cada mañana, Juan llevaba al conejo su ración de berza y de lecherines.

Estas acepciones están escritas en los dos libritos, mal llamados diccionarios en la narrativa de Miguel Delibes y en Cátedra Miguel Delibes. Dígame usted, con estos avales… ¿quién no cree que la lechinterna es un alimento conejil?

Es posible que haya –en alguna parte- otro tipo de plantas también llamadas lechetreznas, y hasta puede ser que sean un buen alimento para los conejos, pero éstas de “Las ratas”, ni son alimento para los conejos, ni Delibes lo dijo en ninguna parte. Por tanto, yo rogaría al autor de estos desaguisados que acompañe una fotografía que justifique lo que dice o que retire que lecherines es la planta “también llamada lechinterna. (Investigación de campo)”. Supongo que no habrá mucha dificultad para, allí donde se informó, obtener un soporte fotográfico. ¡Estamos hablando de una planta tóxica!

Como comentario final digo: hay un amplio grupo de plantas que pueden ser consideradas lecherines, y que a los conejos satisface grandemente, que no me atrevo a dar ningún nombre. Pero lo que sí digo, con toda rotundidad, es que ninguna es llamada lechinterna. Lechinterna es la de la foto y es VENENOSA.

Sólo añadir que, en los pueblos, a nadie se le ocurre dar una planta verde mientras contenga agua porque, fermenta, se les hincha el bazaco y… ¡zas!



Camporredondo 6 de octubre de 2015