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lunes, 8 de diciembre de 2014

El arado romano

Aratrum: Lat. Instrumento agrícola o máquina para arar.

http://www.reprodart.com/kunst/egyptian/sennedjem_wife_fields_sowing_hi.jpg
Al parecer, el arado ya era conocido por las civilizaciones mesopotámicas y el antiguo Egipto. Apoyamos esta opinión en la pintura que existe en la tumba de SENNEDJEM (XIX dinastía) en la necrópolis de Tebas.

Podemos ver que la similitud con nuestro arado romano es bastante notable, si bien se aprecia un notable perfeccionamiento del nuestro sobre aquél.

El arado tal vez deba su origen a diversos tipos de azadas que fueron perfeccionándose hasta llegar al estado en que nosotros hemos conocido a nuestro arado romano, común o de madera, que las tres acepciones son correctas en Camporredondo.

Piezas que componen el arado romano

Impecable arado romano donación de mi primo Mariano (Q.E.P.D)

Rastral.- En los desplazamientos por caminos o carreteras el arado se transportaba de forma que la cama descansara sobre el yugo, por tanto el rabizo arrastraba por el suelo. Para evitar que la madera sufriera un desgaste excesivo se colocaba, en la parte que arrastraba, una placa fuerte de hierro. Esta placa tenía el nombre de RASTRAL.

Rabizo.- La parte de arrastre (tiro) del arado estaba formada por dos piezas. La última de estas piezas recibía el nombre de RABIZO y su cometido no era otro que unir el arado, a través de la clavija, el barzón y la mediana, con el yugo.

Clavijero.- Según el tipo de terreno (fuerte o ligero) o el grado de humedad, el arado tenía tendencia a profundizar más o menos. También influía la alzada (altura del par de animales). Para compensar este posible contratiempo, sobre el rabizo se practicaba una serie de taladros que, según necesidades, nos solucionaba este desequilibrio (primer taladro más profundidad y último taladro profundidad mínima). Esta serie de taladros se llamaba CLAVIJERO (taladros para introducir la clavija).

Velortas.- Si observamos las uniones entre el rabizo y el ventril (timón) y entre éste y la cama no eran uniones fijas, pero sí muy sólidas. Estas uniones se hacían mediante las VELORTAS, que eran unos cercos de pletina de hierro.

Pinas.- Las velortas podían adquirir algún pequeño juego y desplazarse, desajustando con ello la unión. Para evitar que las velortas se desplacen y puedan aflojar la unión, se las colocaba un pequeño clavo que impedía su desplazamiento. Estos pequeños pero interesantes clavos, recibían el nombre de PINAS.

Timón o vientre.- Habíamos hablado de dos piezas que formaban el conjunto de arrastre del arado, una era el rabizo y la otra el timón o vientre. La misión del timón o vientre no era otra que unir la parte más principal del arado con el rabizo y el yugo.

Cama.- No podemos hablar de piezas más o menos importantes –hasta la más insignificante es imprescindible- pero sí debemos decir que la pieza que da forma al arado romano es la CAMA.  Sobre esta pieza del arado se apoyan todas las demás: timón, esteva y dental.

Dental.- Con el dental queda formado el arado en su totalidad. Sobre él, en dos taladros hechos al efecto (uno a cada lado, los orejeros) se alojan las orejeras. Además sobre él se asienta la reja.

Telera.- La telera, o barra reguladora, servía para dar el ángulo adecuado entre el dental y la cama además de servir de refuerzo al dental si la reja se enganchaba en alguna piedra o raíz ocultas bajo tierra.

Esteva.- Sería imposible arar con el arado si no fuera dotado de un elemento para su control: la esteva. Con la esteva el arador va controlando la dirección del arado… izquierda-derecha, arriba-abajo y sobre ella se sujetaban los ramales para dirigir la yunta.

Mancera.- La mancera (empuñadura) -que forma parte de la esteva- se encarga de transmitir las órdenes del arador al arado.

Pescuño.- Si nos damos cuenta, entre la cama y el dental se fijan dos piezas que rematan el arado: reja y esteva, que son piezas sueltas. Estas piezas se encajan en una ventana hecha sobre la cama y, por presión, las fija una cuña de madera hecha al efecto: el pescuño.

Las orejeras.- Estas dos piezas -que pueden ser de hierro o de madera- van alojadas en los dos taladros (los orejeros) que ya dijimos se practican, a propósito, en el dental y son las encargadas de fijar la anchura del surco.

Reja.- ¿Qué haríamos sin la reja? Pues nada. La reja es la encargada de remover la tierra. En los orígenes del arado dicen –yo no estaba- que era de madera, por lo que es fácil deducir que la labor de la tierra tuvo que ser muy superficial.

Cornezuelo.- Aunque en la foto no puede verse -porque no lo tengo- en el final (punta) de la reja, para su transporte, se colocaba un trozo de cuerno hueco con la punta truncada (cornezuelo) para proteger a los animales de posibles pinchazos. Ya hemos dicho que el arado viajaba sobre el yugo y la punta quedaba muy cerca a del pecho de los animales de tiro.

Tareas propias del arado romano

Hasta aquí hemos descrito una brevísima historia y las partes del arado. Ahora intentaremos acercarnos a algunas de las tareas propias de este apero de labranza tan importante hasta la llegada de las nuevas herramientas agrícolas.

Si comenzamos por el Otoño por ser la estación en la que, en otro tiempo, se sembraba casi todo el cereal, diremos que con el arado romano se preparaba el terreno donde se repetía cultivo de cereal, cambiando únicamente de tipo o clase (trigo a cebada, cebada a centeno, avena, etc.) Para ello se aricaba el rastrojo anterior, o sea, se pasaba el arado por el surco del ciclo anterior, eliminando con ello hierba y otoñada que pudiera haber nacido y enterrando al mismo tiempo el rastrojo, quedando la tierra preparada para recibir el abono y la semilla para el ciclo siguiente.

Por ser ésta una labor superficial requería poco esfuerzo tanto para los animales de tiro como para el mozo de mulas. Por lo que acabamos de decir se tenía la opción de, con el mismo par de animales de labor hacer el doble de tarea. O sea que en vez de usar un arado por yunta se usaban dos. Necesario para ello era el yugo especial que podemos observar en la parte superior de la foto adjunta.

Con el terreno así preparado y cuando llegaban los meses de Noviembre y Diciembre, el agricultor, con la sembradera al hombro, y a voleo, repartía el abono de sementera y la semilla de la manera más uniforme posible. Una vez distribuido el abono de sementera y la semilla, con el arado romano se cachaba el cerro o panera del año anterior quedando la semilla para el nuevo ciclo en emplazamiento distinto al de la cosecha precedente.

Otra labor que se realizaba con este arado era al final del invierno. Sobre el terreno arado a vertedera en el otoño anterior (previsto para la siembra de remolacha, achicoria, etc,) lógico es que, además de apelmazarse la tierra, hubiera brotado hierba. Para eliminarla y además esponjar la tierra se recurría al arado romano, dándole al terreno una labor de arada a junto, o como algunos decíamos, arar a cordoncillo. Si se decía así era debido a que en vez de surco, después de arado el terreno, lo que quedaban eran unos surcos pequeñitos o cordoncillos.

Forma de transportar el arado romano, en la punta de la reja
se aprecia el cornezuelo. (Foto año aprox. 1950)

Pero aún había otras labores que se hacían con este arado. Por ejemplo, aricar el campo sembrado de cereal para eliminar malas hierbas, arrancando unas y enterrando otras. Para esta labor se usaba una reja más pequeña y se le ponían unas orejeras cortas con el fin de no perjudicar la raíz de la planta. De esta manera se eliminaba la hierba del surco y las orejeras se encargaban de enterrar parte de la que crecía en el cerro o panera.

Esta labor, si el aricador realizaba bien su tarea, facilitaba en gran manera la tarea de escarda por quedar la hierba muy concentrada en una franja del cerro o panera del surco.

Por último diremos que con el arado de madera o romano, se hacían los cerros o lomos para la siembra de la remolacha y, una vez extendido el abono, se cachaba el cerro quedando el terreno preparado, previo paso con la rastra, para sembrar la planta correspondiente.

Los gavilanes siempre presentes
Las procedencias del arado romano que se usaba en Camporredondo eran varias: se construían en el taller de Silviano Ortega (Camporredondo), Cayuela (Montemayor de Pililla), también en los talleres de San Miguel de Arroyo, Íscar, etc. pero destacaban los que se construían en los talleres del señor Máximo en La Parrilla que eran los preferidos por la mayoría de agricultores. Quizás observando varios arados juntos nos puedan parecer iguales, pero podemos asegurar que en su uso, sobre el terreno, había grandes diferencias.

Pero llegó el tractor, y el arado romano, común o de madera, en atención a los grandes servicios prestados, acabó abandonado en eras, pajares, corrales… o nos calentaron un rato en nuestras glorias. Algunos – pocos – tuvieron suerte y, si las “autoridades” los dejaran, podríamos admirarlos en algún museo. ¡ASÍ ES LA VIDA!



Camporredondo, Diciembre de 2014




















jueves, 11 de septiembre de 2014

En Camisas de Once Varas: Cozuelo/corzuelo

Página 169 del DCT.

Corzuelo  n.m. Conjunto de granos de trigo que conservan la cascarilla.
Cozuelo n. m. Cascarilla de los cereales.

Intentamos aglutinar las dos palabras para facilitar su explicación:

Según esto tenemos dos partes: grano de trigo y cascarilla. Las dos partes unidas forman el corzuelo. Pero la segunda acepción nos dice que la cascarilla se llama cozuelo. En qué quedamos ¿cascarilla o cozuelo? Verá usted como es más fácil que todo eso: el corzuelo (cozuelo en esta tierra de mis amores) es, como muy bien  recoge el DCT, el grano, o conjunto de granos de trigo, que no se ha desprendido de su envoltura (cascarilla).Y ahí acaba todo. Al DCT se le han juntado las dos palabras y las ha dado la salida que le ha parecido más aceptable. Pero todo queda reducido a que en unas zonas al grano que no se ha desprendido de su cascarilla se le llama corzuelo y en otras se le llama cozuelo.

Con este razonamiento la palabra cozuelo como cascarilla de los cereales no existe, en todo caso diríamos cascarilla de los cereales a su envoltura, o sea:

Corzuelo (cozuelo en Camporredondo, mi pueblo).-  Grano de trigo que no se ha desprendido de su envoltura (cascarilla).

El Diccionario del Uso del Español (DUE), según se explica en esta misma página, me parece que no ha aventado con el bieldo, ni con la aventadora  y por eso dice, corzuelo: porción de granos de trigo que, por conservar estos su envoltura, se va con la paja al aventar.

En referencia a lo que opina el DUE decimos: si el grano va sólo envuelto en la cascarilla, es muy probable que vaya a parar con el grano limpio (motivo por el cual en la panera se lo rechazarán). Pero si además de la cascarilla le acompaña algún resto de espiga, esto va a su apartado correspondiente: Las granzas (grancias en Camporredondo).

Jamás el corzuelo se irá con la paja al aventar pues la relación entre las superficie/peso del grano y la cascarilla es considerablemente superior en el grano, o sea, el corzuelo irá a parar al grano limpio o a la grancera. El grano pesa más y cae por la grancera/ro (granciera en mi pueblo) y después volverá a trillarse. Espero haber sabido explicar la palabra cozuelo en Camporredondo.

SIEMPRE INTENTO EXPLICARME EN LENGUAJE RURAL.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

En Camisas de Once varas: Mies.

Es ésta otra de tantas ocasiones en que debo agradecer, y agradezco,  una información que, no por tarde (más de siete decenios), deja de ser, para mí, muy interesante. Me explico: desde mi más tierna infancia aprendí que la palabra mies era el nombre común que se refería a todo el cereal maduro. Centrándonos un poco más, diré -ciñéndome a esta querida zona de nuestra vieja Castilla- que se refería al trigo, cebada, centeno y avena, principalmente.

Bien, pues como decía, después de más de setenta años de vivir en el error debo agradecer a la Cátedra Miguel Delibes su extraordinaria información. Vean:

Mies
VHCV p. 102
En mi pueblo existía una tradición superticiosa según la cual el que arara aquella tierra cogería cantos en lugar de
 mies y moriría tan pronto empezara a granar el trigo de los bajos.
mies.
 (Del lat. messis).
1.
 f. Cereal de cuya semilla se hace el pan.


Veo, no sin sorpresa, que mies es sólo el trigo de cuya harina, por lo que sabemos, se hace el pan. También es cierto que hubo un tiempo en que se hacía pan de centeno (había mucha hambre) pero no creo que nunca se hiciera pan de cebada o de avena. Por tanto, doy por sentado que Cátedra Miguel Delibes se refiere al trigo.

Pero entonces se me ocurre una pregunta que, aunque podrían decirme como a Sócrates -salvando las distancias- ¿Para qué quieres saber eso a estas alturas? a lo que debo contestar: ¡pues para saber dónde quedan encuadrados el centeno, la cebada, la avena etc. antes de que sea tarde!

Bueno, ahí va mi pregunta, acompañada de mi sincero agradecimiento a la Cátedra Miguel Delibes por su, posible, respuesta: ¿Serían tan amables de indicarme con qué nombre genérico se conoce al conjunto de cereales maduros, que no sea el trigo? Gracias por su información. 

Firma: un hombre de campo, un paleto, que siempre creyó que mies era el nombre genérico con el que se conocía a todo el cereal maduro.









ME PREOCUPA EL LENGUAJE RURAL PORQUE... ¿EN MANOS DE QUIÉN ESTÁ?

sábado, 6 de septiembre de 2014

En Camisas de Once Varas: Tornar.

En la página 119 del DCT. encuentro la siguiente definición de la palabra:

Tornar v.tr. Ahuecar la mies en la trilla con la horca para que el trillo la machaque mejor.         
--->entornar, tornear.  
Observ.; La primera torna sea hacía con la horca de madera de dos guijos; la segunda con la horca de cuatro guijos o con una garia; la tercera con el rastro de madera. Esta tercera torna se daba para que las últimas pajas que quedaban en el suelo de la era fueran bien ahuecadas.

Mi definición:

Tornar.- Dar vuelta a la mies en la parva  para que la que va estando trillada baje al suelo de la era y toda vaya trillándose por igual. El número de tornas (vueltas) estaba supeditado al personal que acompañara al trillador (había quien creía que hacía tanta labor la horca y la tornadora como el mismo trillo). Generalmente  las primeras tornas se daban con la “tornadora” según el que esto teclea, “tornadera” según otros  (tornadera estaba la parva en el momento oportuno y tornadora el útil que hacía efectiva la torna o vuelta, es lo que yo pienso). Los pequeños montones de mies que dejara la tornadora eran esparcidos con la horca de madera dos dientes. Las siguientes tornas se daban según aconsejara el estado de la trilla. En las horas siguientes a la primera torna se daban con la horca de madera de cuatro dientes (jamás con la garia, aunque era posible), al final la vuelta se daba con el rastrillo. Quiero resaltar que, normalmente, la tornadora no dejaba de trabajar desde al poco rato de iniciada la trilla. Cuando ésta estaba avanzada, a la tornadora se le añadía la pala que iba abriendo surcos en la parva de manera que el sol (elemento muy importante) se encargaba de calentar el bálago lo más posible, condición indispensable para el rendimiento del trillo.
   
Con el segundo sinónimo que nos ofrece el DCT discrepo. Dice tornear y para mí tornear es pasar por el torno para pulir o dar la forma adecuada a la pieza torneada, condición que, creo, no se cumple en la trilla. ¿Podemos tornear la parva? Sí podemos tornarla, darle la vuelta (poner lo de abajo arriba y viceversa).

En la misma página, 119, el DCT. insiste en su versión de la palabra:

Tornear v.tr. Dar la vuelta a la parva en la trilla.

Esta palabra viene avalada por el DRAE y el DUE, con lo cual mi “patinazo” parece asegurado, pero no por eso dejaré de dar mi opinión. ¡Qué osadía!: la palabra de un pastor y agricultor frente a tres diccionarios. Es verdad, estoy convencido de aquello que dicen: “Nada hay tan atrevido como la ignorancia”. Yo estoy  seguro de ello pero… ¿hay mejor camino para aprender?

Mi definición de:

Tornear.- Pasar una pieza por el torno para adaptarla a nuestras necesidades. Para este paleto una cosa es tornar (dar la vuelta, volver, poner lo de abajo arriba) y otra tornear (pasar la cosa por el torno para darle la forma deseada).

En fecha posterior a lo que acabamos de leer envié un escrito al DRAE. El escrito fue este:

Encuentro en el DRAE la palabra tornear y me sorprende la segunda acepción:“Dar vuelta a la parva”

Si se refiere a dar vuelta alrededor de la parva, creo, que debería decir contornear la parva. 

Si se refiere a dar vuelta (poner lo de abajo arriba) siempre se dijo  volver la parva.

Si se refiere a dar vueltas sobre la superficie de la parva siempre se dijo trillar.

Jamás, en el mudo rural, se dijo tornear (pasar por el torno) al hecho de volver la parva.

Dar vuelta a la parva.- Volver, poner lo de abajo arriba.

Perdón por mi atrevimiento, pero es lo que siempre creímos en la era.

Gracias por su atención.

Y está ha sido su respuesta:

El uso de tornear con ese sentido sí se recoge en algunas zonas, según las fuentes consultadas. No obstante, transmitiremos su comentario al Instituto de Lexicografía para que se proceda a la revisión del correspondiente artículo, y se considere la posibilidad de incorporar una marca geográfica a esta acepción.

Seguimos pendientes de ver cómo podemos tornear (pasar por el torno) la parva.

martes, 20 de mayo de 2014

En Camisas de Once Varas: Bálago.

Cuando en leguaje rural se dice que un trabajo resulta inútil, porque por mucho que te esfuerces es muy difícil conseguir los fines que te propones, se dice que “es como machacar en hierro frío”. Ésa es la sensación que yo tengo con el trabajo que me he propuesto: luchar por el lenguaje rural. No, yo no soy experto en nada, pero de aquello que no sé intento informarme y cuando no estoy seguro de lo que digo intento callar. ¿Eso quiere decir que no me equivoco? ¡De ninguna manera! Pero una cosa es la equivocación y otra lanzar las palabras al tun tun.

Vean otra palabra más de las dichas o escritas al son que acabo de decir:

Bálago n.m. Paja de centeno después de quitarle la espiga con el espolonteo. (Sic).

Escrito en la página 144 del DCT.

En principio no tengo ni idea de lo que es el espolonteo. Pero aunque así fuera ¿no sería igual si le quito la espiga con el espolonteo o cualquier garrote, hoz, golpeando contra una parte dura etc etc etc.? ¿Para que sea bálago es imprescindible un determinado utensilio para quitar el grano? Además, y aún teniendo el espolonteo para quitarle el grano ¿no sería bálago, también, la paja de otro cereal?

Hoy quiero decir que esto que estoy haciendo no es por capricho, me cuesta un gran esfuerzo, pero hice todo lo que pude acerca de los diccionarios a los que suelo referirme en mis escritos. Puede que algún día indique los pasos que seguí y con las personas que contacté ofreciéndome a colaborar, dentro de mis limitaciones, sin obtener respuesta alguna. Por eso tengo la sensación de que creen que en el campo todo vale: “allí nadie lo sabe” (como dice un experto que cree haber descubierto tres tipos de arado cuando en su vida ha visto ninguno). No, en el campo no todo vale, en el campo sobran advenedizos que sólo quieren vender diccionarios o darse a conocer a costa de lo que sea. Es intolerable que sirva esta mediocridad, a la que me refiero, para obtener doctorados cum laude o trabajos fin de carrera.

Después de tantas y tantas palabras rurales tan maltratadas hoy, si, hoy estoy muy disgustado, no hay derecho a que nadie alce su voz en favor del mundo rural del que todos, mal que nos pese, hace poco hemos salido.

Vamos con la palabra…

Bálago.- Es la paja de todos los cereales, considerada sin el grano.

A veces, cuando la primavera era favorable y los campos, por exceso de desarrollo, se acamaban (se revolcaban) se decía: parece buen año pero hay mucho bálago. Era tanto como decir que había mucha paja y poco grano (el cereal revolcado grana mal). Y para asegurar esto no hacía falta desgranarlo con el espolonteo, sencillamente el agricultor sabía a lo que se refería.

¡Ah! Y después de todo, me quedo sin saber lo que es el espolonteo, El Diccionario del Castellano Tradicional no nos lo dice. ¿Lo sabrá?

¿A CUÁNTOS LES IMPORTA EL LENGUAJE RURAL? A MÍ, SÍ.