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sábado, 16 de diciembre de 2017

Gracias a la palabra raer...

… los amantes del lenguaje rural y la obra de Miguel Delibes hoy tenemos un pequeño, o gran, motivo para el regocijo. Vamos con ello.

Raer
CH p. 146
Pero tan pronto cede el calor, el pino negral empieza a raer.
Raer: 
Perder resina. (Investigación de campo)

El “experto” en temas rurales y narrativa de Miguel Delibes –que ahora imparte clases por radio-, nos dijo en el glosario de Cátedra Miguel Delibes y en el primer librito que lanzó al mercado, editado por  “Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua” (¿?),  lo que acabáis de leer.

Con el paso del tiempo, el mismo señor, -que ya había leído alguna aclaración- quiso remediar, pero sin corregir (rectificar, según dicen, es de sabios), y en su segundo librito de “experto”, -esta vez editado por ediciones “Cinca”-,  nos envía su, nueva, versión:

Raer
 CH p. 146
Pero tan pronto cede el calor, el pino negral empieza a raer.
Raer: Perder resina el pino que recogerá el resinero con la raedera. (Investigación de campo)

Subimos de nivel, y en la radio, hoy, 25 de octubre de 2017, cuando son, aproximadamente, las 19 horas y 15  minutos, se oye y escucha: 
                                       
Buenas tardes. Un pino negral, el… famoso pinus panister, (él dijo panister, ¿será otra clase de pino?) es el pino resinero, pero que no da piñones. Abundantísimo pues, por ejemplo, en la provincia de Segovia y de sobra conocido por Miguel Delibes. Aparece, entre otros, en su libro “Diario de un cazador” cuando relata que comieron en la cotarra “San Crispín” y que, desde lo alto se dominaban los bosques de negral. Al pino negral se le ha vuelto a extraer la resina, parece que vuelve a ser rentable. Aumentan en los últimos años grupos de pinos negrales con su pote, bajo la entalladura, mientras el pino llora su resina lentamente. Como se sabe la mayor parte de la resina caerá al pote, dentro, pero otra poca se quedará pegada a la entalladura antes de entrar en el pote. Pero aquí nada se pierde, el resinero acudirá a sus pinos negrales y con un utensilio que llaman raedera irá rascando esa resina pegada a la entalladura. “Bosques de negrales quiero, que embellecen el paisaje y, ahora, vuelven a dar dinero”.

Lo primero que quiero y debo decir es que, según Delibes -a pesar de que calor pertenece, eso creo, al género masculino- Mariano Sastre dice al escritor: “Pero tan pronto cede la calor (…)”.

Podemos observar que el experto en temas rurales y narrativa de Delibes, aprovechando que “el Pisuerga pasa por Valladolid”, sin venir a cuento quiere demostrarnos que sabe lo que es raer  y nos suelta lo que ya ha aprendido –aunque aún desconoce que en la misma operación  es necesario el paraguas-. Pero se niega a corregir lo que dijo sobre la palabra raer cuando no sabía. Lo que dijo entonces lo podéis ver más arriba, y lo que  ahora dice, lo hemos comentado hace poco:

Como se sabe la mayor parte de la resina caerá al pote, dentro, pero otra poca se quedará pegada a la entalladura antes de entrar en el pote. Pero aquí nada se pierde, el resinero acudirá a sus pinos negrales y con un utensilio que llaman raedera irá rascando esa resina pegada a la entalladura”.

Como vosotros sabéis mejor que yo, la operación de acudir con la raedera al pino y rascar la resina adherida en la entalladura, se llama RAER y es la última operación que el resinero ejecuta en la temporada, excepto el año que tocara recoger el sarro.

O sea que, al “experto”, le queda por aprender que el pino negral o resinero no es “el famoso pinus panister”, sino el pinus pinaster. Si la palabra hubiera sido escrita podríamos decir que ha habido un baile de letras o quizá un error de imprenta, pero no, en el lenguaje hablado no se da esta posibilidad; sencillamente… ¡no lo ha oído nunca, lo desconoce!

Así que… decía yo al principio: regocijémonos porque los “expertos”, aunque públicamente siguen sin reconocer el error,  hoy saben que RAER no es "perder resina", sino otra de las operaciones que el resinero le hace al pino negral o resinero (PINUS PINASTER), para extraer su resina.

Camporredondo, 2 de noviembre de 2017

Firma el pastor, amigo del resinero.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Palabra olvidada

Restranco

Suena el teléfono. Maribel atiende la llamada. Es su hermana la que llama "(…) ¡ay hija, no me queda ni un restranco!"

 Me cabrea que una de las palabras que más habré usado, sobre todo escuchado, -por aquello de que carecíamos de casi todo-, se me haya escapado sin incluirla en el “Diccionario de Camporredondo”. 

En este mundo rural, esto es…

Restranco.- Porción mínima de la cosa. “¿Tienes perejil?, ¡ay hija, no me queda ni un restranco!". Es lo mismo que decir: no me queda ni pizca, mieja (miaja), no me queda nada.


Pizca sí la recoge el DLE, sin embargo restranco, que -en este mundo rural- significa lo mismo que pizca, no es tenida en cuenta.

Camporredondo, 5 de diciembre de 2017.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Orillar

Entre las palabras que, en su momento, recogimos en el “Diccionario de Camporredondo” ya figura esta palabra. Porque no pensamos que la palabra orillar se encontrara en peligro, creí que con decir… ORILLAR.- Acercarse demasiado a la orilla” sería suficiente para darle el significado rural que pretendíamos. Ése era nuestro propósito.

Al decir "acercarse demasiado a la orilla", estábamos pensando en el carro circulando por la carretera polvorienta (carro y carretera polvorienta sí que han desaparecido) y en cómo, al arrimarse la rueda del carro al borde (orilla) de la cuneta, la rueda se hundía y el carro volcaba. Éste es el sentido que le dimos. Indudablemente, como veremos más adelante, la palabra orillar tiene un sinfín de acepciones, motivo por el cual hoy nos decidimos a profundizar un poco más.

Aproximadamente a las 19 horas y treinta minutos de hoy, 22 de noviembre de 2017, y escuchando un programa sobre el campo, habla el “experto” en lenguaje rural para aclararnos lo que significa la palabra orillar.

Oigo, y escucho, en la radio:

Buenas tardes. El miércoles pasado hablé del adverbio orilla, tan empleado por los mayores en Castilla y León. El de hoy es un verbo, el verbo orillar. De la misma vitalidad, creo yo, que la palabra del último programa. Leo en Delibes, que nos cuenta que el señor Cayo dio un rodeo para orillar los escombros. Vuelvo a leer esa misma palabra en “El hereje”  cuando dice que “después de orillar los bogales del camino -conforme a su experiencia-, el carruaje se detuvo ante la puerta de la parra junto al pozo. Orillar; es decir dejar a un lado, rodear. Es palabra esta que enriquece nuestro español, eso no cabe duda. Es palabra que, como tantas otras, deberíamos de seguir empleando. Olvidemos tanto anglicismo y palabras de fuera y mantengamos muestras viejas palabras de Casilla la Vieja como la de hoy: orillar.

Visto desde la perspectiva que acabamos de teclear, parece que debemos entender que la palabra orillar sólo nos sirve cuando queramos rodear los escombros y bogales por la incomodidad o el riesgo que implica intentar ignorarlos.

Indudablemente, si sólo pensamos en la palabra orillar como palabra rural y en el sentido que le da el “experto”…, ocurre como cuando yo la incluí en el Diccionario de Camporredondo: flaco favor la hacemos. Desde ese punto de vista el comentarista de la radio, y yo en el diccionario, parece que tenemos razón: habría que agradecernos que la tengamos por palabra en peligro de desaparición. Pero es que la misma palabra, orillar, tiene muchas más acepciones.

 Veamos:

Orillar: acercar a la orilla. Orillar: eludir, dar de lado un problema. Orillar: soslayar una dificultad. Orillar: reforzar el borde de una tela. Orillar: esquivar cualquier obstáculo. Orillar: dejar de lado lo que estás haciendo y dedicarte a otra cosa… en fin, echadle hilo a la cometa porque hay para dar y vender sinónimos de la palabra orillar. Repetimos que, si a la palabra orillar la encuadramos dentro del entorno del carro (cuneta, bogales, etc.) podemos decir que ya ha desaparecido por falta de carros, pero ahora hay otro tipo de vehículos que necesitan tener cuidado con no orillarse porque pueden volcar en la cuneta, atascarse en el lodo, o romper los bajos en los bogales. O como me ocurrió a mí, en mis años jovencitos, que por orillar la yunta con el arado al brocal del pozo, uno de los machos cayó dentro. Por cierto, la palabra bogales nunca la oí hasta que leí a Delibes y, parece ser que se refiere a terrenos con piedra a ras de tierra o muy somera (lo desconozco).

Resumiendo, la palabra orillar, en la narrativa de Delibes, tiene el mismo futuro que la recogida en el Diccionario de Camporredondo: ni hay carros para que orillen bogales o vuelquen en la cuneta, ni Señores Cayo para orillar escombreras. Sin embargo la palabra orillar seguirá usándose: así lo espero y deseo. Ah, y permitidme que de mi opinión: algunas opciones de la palabra orillar son estrictamente rurales, otras no. Así lo demuestran nuestros diccionarios desde el siglo XVIII al XXI.

Y ahora, orillamos la palabra orillar para seguir con otras cosas.



Camporredondo, 25 de noviembre de 2017


lunes, 27 de noviembre de 2017

Otro grupito

Posiblemente entre el grupito de palabras de hoy se nos cuele alguna repetida: prefiero cien repetidas a una olvidada.

Muy escuchadas las de hoy desde mi más tierna infancia, en las tertulias de cantina que formaban en las noches de invierno los mayores de mi pueblo jugando al tute, la brisca, el mus, etc.

Ahí van:

PUCHERO ENFERMO (oler a). Se dice cuando el asunto tratado puede tener trampa o encerrar algún riesgo. “Ten cuidado: huele a puchero enfermo”. Era como decir, ten cuidado que no es lo que parece.

En algún lance del juego, el jugador que seguía la jugada y le tocaba asistir podía -ante la desconfianza sobre la jugada de su predecesor-, decir o pensar: me huele a puchero enfermo (esto tiene trampa).

El DLE recoge “puchero de enfermo” que, aunque parezca igual no es lo mismo. El puchero enfermo es el puchero que puede ser perjudicial aunque parezca muy apetecible. Todo lo contrario del puchero de (o para) enfermo que, siempre, lleva garantía de salubridad.

QUITARSE LA ALBARDA A COCES.- Se dice del considerado tan bruto que hace como haría el burro que pretende quitarse la albarda a coces, sin ver que es tarea imposible. “Es de los que se quitan la albarda a coces”.

Cuando el jugador, compañero de equipo, hacía una mala jugada, el otro, a veces, solía comentar a los mirones: éste es de los que se quitan la albarda a coces (era lo mismo que llamarle burro).

RAMALEAR.- Obedecer con docilidad al ramal. También se dice cuando el animal sigue con docilidad las órdenes del que le dirige, lleve o no ramal. “Ramalea muy bien”, también se dice de la persona dócil.

En la tertulia que solía seguir a la partida de cartas, a veces hablaban de la docilidad de alguno sus animales de tiro… de la oveja chocha, etc. Decían: ramalea muy bien, es muy dócil.

REDE.- Entramado de cuerdas: red. También cercado que se hace con las teleras en el campo para encerrar el rebaño y estercolar el terreno de forma directa, cambiando la rede según interés. El abonado del terreno de esta forma -por el movimiento de la rede- se llamaba trascolar.

No recogida en el DLE.

RISCAL.- Sitio donde hay muchos riscos. Parte del páramo cuya superficie son grandes rocas formando bloques anclados. Si es un lenar (piedras con acanaladuras y/o agujeros) es difícil y peligroso caminar por él. "Ayer encontré la oveja que me faltaba: en el riscal del camino del monte se había quedado enriscalada".

TARABILLA (coger la).- repetir constantemente sobre la misma materia sin darnos cuenta de que llega a ser molesto. “Ha cogido la tarabilla con que… y no calla”. >Pichicharra, manía… > se dice por comparación con la tarabilla de la carraca, o del molino.

TRASTABILLAR/TARTALEAR.- Caminar con paso irregular, inseguro, haciendo eses o vacilando en la dirección que desea seguir. También tartamudear.

TORTOLEAR.- Imitar el arrullo de la tortolilla (palomilla, tórtola). También se dice de los muy enamorados: andan tortoleando.

TRÍQUILI CAMPANA (cada). Se dice de aquello que ocurre sin tiempo determinado, en cualquier momento, cuando menos lo esperas; o sea que ocurre… “cada tríquili campana”.

No recogida en el DLE.

VEREDA.-Vía pecuaria de servicio que no superaba 25 varas de anchura. A veces también se le llamaba camino de carne ya que unía dehesas con el pueblo por donde desplazaban a los animales para abastecer las carnicerías.

VOLEO (tirar a).- Tirar o lanzar sin apuntar, sin tomar precauciones. “Tiré a boleo”.

VOLEO (sembrar a).- Sembrar esparciendo la semilla a puñados lanzados al aire.

ZANGULUTEAR.- Moverse una cosa de un lado para otro. Ir y venir una persona sin ningún provecho. >zascandilear.> Zangolotear. “Siempre anda zangulutiando”. (Zangoloteando).

El DLE recoge zangolotear.


Camporredondo, 21 de noviembre de 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

Orilla

Permitidme, amigos de “La Pizarra de Gaude”, que así, "a vuela tecla”, os muestre mi sorpresa ante lo que acabo de escuchar y después –ante mi incredulidad- leer. 

Escucho en la radio que quieren aclararnos lo que significa la palabra orilla en la narrativa de Miguel Delibes. ¡No puede ser! Me dije al escuchar que un “experto” nos lo iba a aclarar. Pero sí, sí, habló y nos lo aclaró.

Os puedo asegurar que si a mí me hubieran preguntado por una palabra que por lo usada -desde tiempo inmemorial- no estuviera en trance de desaparecer (ni siquiera en desuso), y que, además, todo el mundo entendiera, entre las primeras hubiera estado orilla.

No dando crédito a lo que mis pabellones auditivos recogen, recurro a todos los diccionarios que la Real Academia Española ha editado. Allí está la palabra con los mismos significados que siempre tuvo como adverbio de lugar que, creo (de esto no me hagáis mucho caso, ya sabéis que la academia no es lo mío) es:

Diccionario de Autoridades,  año 1726-1739.
A la orilla. Phrase adverb. que vale cercanamente, o con immediación. La.t Ad. Apud. QUEV. Mus. 5. Xac. 10.

Diccionario de la Lengua Castellana, año 1791.
A LA ORILLA. mod. adv. Cercanamente, ó con inmediacion. (he transcrito).

Diccionario de la Lengua Española, año 2014.
 a la orilla
1. loc. adv. Cercanamente o con inmediación.

En estos diccionarios, en boca de mis abuelos, y en boca de este abuelo y su entorno, la palabra orilla sigue usándose con el mismo significado de siempre. Así la usamos:

Junto al pino (orilla del pino). Cerca de la pared (orilla de la pared). Al lado de la fuente (orilla de la fuente). Próximo a mi casa (orilla de mi casa). Al lado de la cuna (orilla de la cuna). Al lado del sofá (orilla del sofá). Cerca de La Cibeles (orilla de La Cibeles). Junto a la pata de la mesa (orilla de la pata de la mesa)… etc. etc. etc. y todos los "etecés" que usted quiera.

Después de mostraros mi sorpresa, sólo me queda preguntar: ¿en la ciudad (los nuevos urbanitas) creen que la palabra orilla está en peligro? ¿No la usan? ¿suena raro? de momento parece que no la conocen demasiado. 

Bueno, pues no, la palabra orilla (así lo creo) no está en peligro, ni creo que necesite (salvo alguna excepción) de ninguna aclaración para comprender su significado. Si después de ver y escuchar que los paletos la usamos como siempre, recurrimos a los diccionarios desde que existen y la recogen como la usaban y la usamos, lo que quizás haya que aplicar aquello de… “¡oigaaa! ¿es la jefatura de tráfico? Es que mire, voy por la autopista... "2017" y todos los coches me vienen de cara, circulan en dirección contraria, tomen medidas urgentes porque existe peligro de que choquen de cara conmigo”.

Bueno pues… os digo que aquí, orilla de la ventana que estoy, me aso de calor a pesar de que fuera hay tres grados; y es que el sol le pega… ¡cómo le pega! Y eso que no está orilla.

Camporredondo, 16 de noviembre de 2017


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Nuevas golosinas

A medida que vamos avanzando siguen asomando por la azotea palabras que creemos viejas o que, en nuestro deseo de que no se pierdan más de las ya perdidas, deseamos asegurarlas en nuestro humilde blog. Así seguimos recogiendo más y más palabras que creemos en peligro, bien porque ya no se oyen, o porque creemos que se usan poco.

Y aquí estamos una vez más, engolosinado en un tema que nos atrae, nos anima y nos ilusiona.

ENGOLOSINADO.- Fuertemente dominado por el deseoso de algo que nos satisface. > Obstinado, emperrado.
Participio del verbo engolosinar.

ENRASAR (el cielo).- Quedar limpio de nubes el cielo que estaba encapotado. (Ha aclarado, ha enrasado, el cielo está raso decíamos cuando el cielo quedaba despejado de nubes.

ENRISCALADO (de riscal).- Quedar, el animal, atrapado por una pata entre las grietas o agujeros del riscal.
Cuando se notaba la falta de una oveja en el rebaño y el pastoreo había transcurrido por zona de riscales, lo primero que decíamos: seguro que se ha quedado enriscalada. Muchas veces era cierto.
No recogida en el DLE.

ENTERITO/A.- Palabra –otrora al menos- para confirmar que aquello de que se habla está entero. ¿Está entero? Enterito se respondía si la cosa aludida estaba completa.

Una vez más observamos que nuestro diccionario (DLE) necesita acudir a países ultramarinos  para justificar una palabra que –entre nosotros- siempre existió. Ved por qué lo digo:

enterito
Del dim. de entero.
1. m. Arg., Chile y Ur. Prenda de vestir de una sola pieza, generalmente femenina o infantil, que consta de cuerpo y pantalón.

2. m. Arg., Chile y Ur. Prenda de vestir unisex de una sola pieza, que consta de pantalón con pechera y tirantes sujetos en la espalda.

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ENTERIZO.- Decíamos cuando, por algún motivo especial, el cuerpo se quedaba rígido. (¿Qué le ocurrirá?, parece un palo, camina como enterizo). El DLE la recoge como entero, de una sola pieza. Podíamos decir que es lo mismo, pero no. Para el DLE es un solo cuerpo, y en lenguaje rural decimos que es un solo cuerpo que, además, está rígido, porque si no sería enterito, palabra recogida anteriormente.
enterizo, za
1. adj. entero.
2. adj. De una sola pieza. Columna enteriza.
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ESPIGAJO.- Planta (yerbajo) indeseable, de la familia de las gramíneas, muy perjudicial en agricultura. En el mundo técnico se conoce como bromo. El espigajo, en otro tiempo, era suprimido mediante la escarda, pero hoy -con el uso de los herbicidas- es más difícil su erradicación por ser de la misma familia que los cereales. Suele solucionarse bien por medio del barbecho, o cambiando de cultivo. Es planta muy invasora. 
No recogido en el DLE.

FORRARSE.- Palabra asociada a la riqueza. “Le salió bien el negocio y se forró”. “Está forrado, es muy rico”. Podríamos asociarlo con el que se vistiera (forrara) con billetes de curso legal.

FRIOR.- Palabra muy antigua que significa frío. >Antónimo de calor. 
Es curioso observar como en el tomo III del Diccionario de Autoridades (1732) ya figura como palabra antigua y, sin apenas usarse, aún la recoge el DLE actual. Digo sin apenas usarse, porque queda claro que, si la recogemos aquí, es porque alguien la usa. Nosotros la usamos -poco pero la usamos- y, porque nos llama la atención, la recogemos. ¿Por qué calor sí, y frior no?
frior
Del lat. frigor, -ōris.
1. m. desus. frío.
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GAZNÁPIRO.- Simple, bobalicón. Se emboba, se encanta ante la cosa más insignificante.

GÉBENA.- Planta Anual de flores amarillas, muy abundante y perjudicial en sembrados. 
Dicho: “estar más loco que una gébena”. Desconozco por qué se dice. Quizás sea porque se cría en los sitios más inverosímiles: es muy silvestre. 
Planta que el DLE  recoge como jaramago.

GOLONDROS (meterse en). Meterse en aventuras inútiles y o peligrosas. “No me metas, o te metas, en golondros”.
Suele, o solía emplearse siempre que alguien te viniera con algún canto de sirena.

GUISANDERA.- En los pueblos era la persona encargada de guisar, o dirigir el guiso, en los acontecimientos especiales (bodas… etc.). También se aplicaba a toda persona que guisaba para la casa. “¿Quien ha sido la guisandera?” Se decía cuando había motivo para la felicitación por lo guisado.

HALDADA.- Cantidad de cosa que cabe en el mandilón de la mujer. “Mete una haldada de leña para la lumbre”. “Echa una haldada de paja al burro…”. “Mete una haldada de burrajo y enciende la gloria”…
haldada
1. f. Lo que cabe en el halda
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JUNQUERA.- Grupo o conjunto de juncos agrupados en un mismo cepellón.
El terreno donde abundan las junqueras es el junqueral. También se usaba la palabra juncaral para referirse al terreno poblado de junqueras.
El DLE recoge la palabra como junco.
junquera
1. f. junco (‖ planta juncácea).
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MANTA (sembrar a). Sembrar de forma que la semilla quede esparcida de forma lo más regular posible, sin asurcar la tierra.
Para sembrar cereales la semilla se esparcía lo mismo que para la siembra a surco: a mano, con la sembradera al hombro. En el caso de zanahorias, achicorias, etc. en el caso de sembrar a manta solía hacerse con bote agujereado para lo que había verdaderos especialistas.

MESMO.- Igual que mismo. “Hoy lo mesmo que ayer”. “Así mesmo, de esta manera”.

PAPORRETA.- Se dice de la masa blanda e insustancial de cualquier cosa.
Los niños hacíamos paporretas removiendo el agua del charco mezclándolo con tierra arcillosa hasta que espesara. A hacer paporretas también le dábamos el nombre de hacer puchas. También se decía cuando una fruta se marrotaba y se hacía eso: paporreta.
Aunque en el pueblo -desde tiempo inmemorial- usamos la palabra paporreta, volvemos a cruzar el “charco” hasta El Perú donde -aunque con otro significado- la sitúa el DLE:
paporreta
De papo1.
1. f. despect. Perú. Repetición mecánica de lo que se ha aprendido de memoria sin entenderlo o entendiéndolo a medias.
de paporreta
1. loc. adv. Perú. de memoria (‖ apoyándose en el recuerdo). Aprender de paporreta.
2. loc. adv. Perú. Con poca o ninguna conciencia de lo que se dice. Hablar de paporreta.

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PASTRANA/O.- Se aplicaba al embustero/a.
El DLE la recoge así:
pastrano, na
La forma f., del lat. vulg. *pastoranea 'conseja de pastores', der. del lat. pastor 'pastor'
1. adj. Burdo o mal hecho. Letra pastrana.
2. f. Mentira fabulosa.
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PILONGA.- Insulto de… menor nivel. ¡Anda tontorra, castaña, bobalicona, pilonga…! cuando se dirige a la mujer.
El DLE le da significado diferente.

PIROLO (estar).-Estar borracho, estar mareado por el vino… etc.
No la recoge el DLE.

PIRULINDO/A.- Se decía de todo aquel/ella que empezaba a descollar y presumía de ello. (¡Mira qué pirulindo/a va!).
No la recoge el DLE.

Camporredondo, 27  de octubre de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

Seguimos añadiendo palabras

Para asar el ceguillo –que estaba provocador- acababa yo de poner la chisquereta en el corral. Al momento, mi vecina –que es de armas tomar- se puso a garlear (garlar): ¡pero qué huevazos eres! ¿qué coño estás haciendo? ¡vas a prender el barrio! Visto el mal jerol que tenía mi vecina -pues no se daba a razones-, le dije: ¡anda castaña, que me tienes hasta los cojones! ¿no capiscas que no hay peligro? Así acabó la trifulca: ella se enfurruñó, se largó, y me dejó cariparejo, tranquilo quiero decir.

Ceguillo braseado –hasta el olor alimenta- pan reciente, bota de vino tiesta, manta tendida sobre el céspede, nos acodamos en ella y… ¡a disfrutar…!

Al ponerme de pie -después de la panzada- me dio un chisquido a la altura de los riñones que me obligó a cavilar… ¿y ahora cómo trinco yo el azadón y voy a quitar los chascones de grama que hay en “La cazuelilla?”. Quizás un poco apirolado -fruto de los apretones a la bota- púseme a cantar las excelencias que representaba la matanza del marrano en el apaño de la casa.

Tanto, creo, me excedí, que mi mujer -que había salido a disfrutar el cacho de ceguillo asado- va y me suelta: ¡anda, cállate, que ya chocheas! Mi hijo que estaba deseando meterse con su padre, aseveró lo que su madre decía. Entonces -como con la madre no tenía yo nada que hacer- advertí a mi chico: cállate tú que cobras, no aguanto lo que dice tú madre contimás pa’ aguantártelo a ti.

Para no liarla, apagué las ascuas de la fogata, cambié el azadón por la cayada, la alforja y la manta y, por el coladero salí a la vereda que unía al cordel en busca del careo que ya había junado días atrás.

Así transcurrió el día: ceguillo bien asado y saboreado, apretones a la bota, ovejas ahítas y herradón lleno a rebosar. ¿hay quién de más? Bueno… el chisquido en la espalda se pasó al poco rato.

Vamos con alguna palabreja:

CASTAÑA.- Referido al órgano genital femenino. Exclamación de desaprobación hacia una mujer. ¡Anda castaña! Si se quería ofender más y mejor se decía: ¡Anda castaña pilonga! Con lo cual parecía que la ofensa quedaba sellada.
Con el mismo significado se empleaba la palabra seta.
El DLE en su 13 acepción la recoge como sigue:
castaño, ña
13. f. coloq. Cosa aburrida, fastidiosa o de mala calidad.
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CEGUILLO.- Estómago del cerdo.
Solía comerse a la brasa. Buenísimo. Pero si no se consumía así, se picaba y se embutía en los chorizos sabadeños que tanto sabor… y grasa, aportaban al cocido.
El ceguillo se asaba añadiéndole sal, o después de adobado. Rico de las dos maneras. Si se asaba con manojos (sarmientos de la vid) miel sobre hojuelas.
El DLE no recoge esta palabra.

CÉSPEDE.- Conjunto de hierba muy tupida. (Se dice de la hierba del jardín) > Césped.
Aunque recogida por el DLE, esta palabra, fuera del mundo rural, no se usa demasiado.
Hay otra palabra –en el mundo rural- que se empleaba con un significado parecido: rede. La palabra rede se usa para referirse a la red. Por ejemplo, se colocaba en el carro para aumentar su capacidad, también para trascolar la tierra con la rede de telera (abonar directamente con el ganado)…etc.
céspede
1. m. césped.
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CHASCÓN.- En lenguaje rural: pequeño grupo de plantas (grama por ejemplo) que crece aislado. “Voy a quitar unos chascones de grama que han salido en la de la cazuelilla”.
Es curios que el DLE recoja esta palabra como:
chascón, na
De chasca2.
1. adj. Bol. y Chile. Enmarañado, enredado, greñudo. U. t. c. s.
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¿Debo de entender que nuestros abuelos importaron la palabra de Bolivia o Chile? Suena un poco raro, ¿no? En mi pueblo la palabra chascón, y chasconera (conjunto de chascones, arrancados en hilera) fue una palabra muy al uso.

CHISQUIDO.- Ruido, o sensación, que hace algo al romperse. “Se ha roto, se ha oído/he notado un chisquido”. >Chasquido.
El DLE sólo la recoge como chasquido. Es, por tanto, chisquido, una palabra eminentemente rural. Otros lo achacarán a mi falta de cultura... ¡qué le vamos a hacer!

CHOCHEAR.- Deformar la realidad, sobre todo por causa de la edad. “El abuelo (mi caso) ya chochea”. También se usa para mostrar desacuerdo con lo que otro dice. Por falta de recursos para refutar lo que el interlocutor dice se usa: ¡anda calla, que ya chocheas!
Chochear
De chocho2.
1. intr. coloq. Mostrar debilitadas las facultades mentales por efecto de la edad.
2. ntr. coloq. Manifestar de forma exagerada el cariño y afición a personas o cosas, hasta el punto de comportarse como quien chochea.
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COBRAR.- Recibir una azotina. “No hagas eso que cobras”.
Era una forma de obligar –principalmente al niño- a cambiar de opinión a la hora de hacer algo que creemos incorrecto.
Cobrar
Afér. De recobrar.
8. tr. coloq. Dicho de una persona, especialmente de un niño: Recibir un castigo corporal. Cobró un par de tortas. U. t. c. intr.Siempre acaba cobrando.
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CONTIMÁS.- Cuanto más. “Contimás lo muevas peor”. “Es como la mierda, contimás la muevas, peor huele”.
Palabra no recogida en el DLE.

COLADERO (referido a cañadas).-Vía pecuaria –sin anchura prefijada- cuya anchura se establecía según necesidades.
Si para desplazar el rebaño de un lugar a otro había que dar un rodeo excesivo, se establecía un coladero para acortar el camino. En Camporredondo había establecido un coladero de forma permanente -a través del pinar municipal- para unir el cordel (ramal) del camino de Portillo con la vereda del Puente de las Cabras sin tener que llegar al pueblo.
Según el DLE en su segunda acepción:
coladero
2. m. Camino o paso estrecho.
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CORDEL (también llamado ramal)- Vía pecuaria con anchura de 45 varas (37,71 metro). El cordel generalmente era un ramal que partía de la cañada real (90 varas) como servicio a su paso por poblaciones determinadas.

Después de vacaciones, seguiremos con más palabras en:
Camporredondo, 9 de julio de 2017