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lunes, 17 de octubre de 2016

Galápago

Comprenderéis, amigos, que si Delibes habla de ovejas -y su “experto” también-, si un ex-pastor no se pronuncia acerca del tema, quedaría un poco deslavazado ¿o no? ¡Pues vamos allá!:

Galápago
LR p. 145
(...) pues según sabía por el Centenario, la oveja que come centellas cría galápago en el hígado (...)
Galápago: En las ovejas, enfermedad que las lleva a la muerte después de unos 10-15 días. Es una especie de cirrosis. El animal va languideciendo y mostrándose triste hasta que, finalmente, muere. (Investigación de campo)

Os lo presento tal cual aparece en Cátedra Miguel Delibes (y en los “diccionarios” del mismo autor que publica al amparo de la Cátedra). Pero hay más: en el programa “Es el campo” de Es radio CyL, (5-10-2016) tuve ocasión de escucharlo y observé que el “experto” en nada ha variado su manera de entenderlo, sino que lo ha ampliado. Dice, exactamente, lo mismo que ya dijo en sus intervenciones anteriores en los otros medios, más su explicación añadida.

Quiero acudir en defensa del entrevistado por la presentadora: ésta le preguntó si sabía lo que era el galápago, y yo creo que respondió adecuadamente, dijo: Como no sea un animal… y claro, como para eso está el “experto” en Delibes… la locutora reclamó su auxilio.

El señor “experto” -que sigue sin entender el lenguaje rural y por ende el del escritor- dice: no, según Delibes no es un animal, es una enfermedad, una especie de cirrosis y nos larga lo que él ha entendido, eso sí, poniéndolo siempre en la pluma del escritor… porque ésa es su fuerza, más ahora que Delibes no está.

Para que no tengáis que acudir a vuestra librería, os transcribo lo que Delibes escribió en “Las Ratas”: “Por Nuestra Señora de la Luz brotaron las centellas en el prado y el Nini se apresuró a enviar razón al Rabino Grande para que alejara las ovejas, pues según sabía por el Centenario, la oveja que come centellas cría galápagos en el hígado y se inutiliza”.

Como podemos leer, Delibes no hace mención a enfermedad ninguna, así como tampoco a que en 10 o 15 días la oveja muere. El escritor nos dice que la oveja cría galápagos por comer centellas. Lo demás es fruto de la tan socorrida (investigación de campo) que de tanta ayuda le sirve al señor Urdiales. Entretanto seguimos sin saber en qué entorno se produce la “(investigación de campo)” que, a nosotros, nos daría ocasión de consultar para ampliar nuestra exigua cultura rural.

Viene la opinión del ex-pastor que dice: señor al que preguntó la locutora, usted tenía razón; el galápago –además de islas y tortugas- es un animal. Es un animal, en forma de lombriz, que puede invadir el cuerpo de la oveja si ésta ha comido centellas. Delibes sólo dice centellas (plantas), pero hay otros posibles motivos como, más adelante, veremos.

¿La oveja, enferma –según Delibes- por haber comido centellas? ¡Pues parece que sí! Pero la enfermedad que la lleva a la muerte es la producida por un animal (lombriz) que se llama galápago y que invade su cuerpo –también el hígado- provocándole la muerte.

Aparte de la decadencia en que entra la oveja que padece de galápagos (lombrices), hay otro síntoma externo y es que, decimos, tiene papada. Esto –no soy veterinario- parece que es provocado (la papada, o papera) por los galápagos que invaden el hígado del animal.

De manera que, entrevistado y bien informado señor, el galápago es un animal. Animal que invade el cuerpo de la oveja y puede provocar su muerte en breve espacio de tiempo.

Comentario: Delibes no dice que el galápago es una enfermedad. Lo que el escritor dice es que la oveja que come centellas cría galápagos y sí, es cierto, los galápagos (lombrices) acaban matando al animal. Los galápagos, exactamente igual que el lobo, no son una enfermedad de la oveja, aunque unos y otro la maten.

Galápago: animal en forma de lombriz que se instala en distintas partes del cuerpo de la oveja –también en el hígado y pulmones- y que puede acabar matándola.

Y vamos con los galápagos de Camporredondo, y su posible afectación a la oveja. Para este ex-pastor -y su entorno- siempre que una oveja enfermaba y uno de los síntomas era que tenía papada, decíamos que tenía galápagos y nosotros, incultos como dice el “experto” en Delibes, lo achacábamos a que había bebido agua estancada en un estanque en el que había galápagos. También decíamos que por comer hierba cerca de la cagada de un perro (por aquello de las lombrices). De ahí que la oveja tuviera galápagos. No, nunca oí que fuera por comer centellas, y otras hierbas, aunque también puede ser: yo lo ignoro

Lo del agua estancada y los galápagos también lo decíamos cuando en una pequeña laguna de agua veíamos, de niños, muchos bichos del estilo de las lombrices. Decíamos: no hay que meterse ahí porque está lleno de galápagos. Así que nosotros, a todo aquello que tuviera forma de lombriz, lo llamábamos galápago.

Resumiendo: el galápago es un animal (especie de lombriz). Se fija en distintas partes del interior de la oveja en cuya salud produce muy graves problemas. ¿Es una enfermedad de la oveja? No. Es un animal, o bicho, que provoca graves alteraciones en la salud de la oveja, entre otras provocar papadas o paperas –no sé que será más correcto- y llega a ocasionar su muerte.

Otra cosa que ignoro es si el problema que acarrea el galápago en el hígado de la oveja se llama cirrosis –veterinarios tiene la ciencia que lo podrán responder-.

Así que: Delibes nunca dijo que el galápago fuera una enfermedad de la oveja. Sólo dijo que la oveja que comía centellas criaba galápagos. Tampoco dijo que muriera en 10 o 15 días, esto es fruto de la (investigación de campo) del señor Urdiales, a la que yo no puedo acudir, para contrastar, porque no sé donde se realizó la investigación.

Hace más de cien años ya era así y, mientras algún experto no nos convenza de lo contrario, así seguirá siendo en Camporredondo.

Nota final:

1.- por falta de base científica, lo único que no admite duda es que el galápago es un animal en forma de lombriz. Tiene este nombre porque los humanos hace muchos, muchos años, así lo decidieron.

2.- que se instala en el interior de la oveja creándole graves problemas de salud.

3.- que hay distintas creencias de cómo llegan al interior de la oveja.

4.- que Delibes nunca dijo que fuera una enfermedad de la oveja, sino que el Nini aprendió del Centenario que la oveja que comía centellas criaba galápagos.

5.- que no leemos, o mal interpretamos, lo que el escritor escribió.

He dicho, lo que he dicho, en:

Camporredondo, 7 de octubre de 2016

martes, 8 de marzo de 2016

Ubre 2

¡Hombre, un respeto a la RAE! Me dice mi amigo Javier al observar que no estoy de acuerdo con el significado que allí le dan a algunas palabras que se usan, o han usado, en el mundo rural.

Creo –le digo a mi amigo- que no he sabido expresarme: para la RAE, todo el respeto del mundo. Pero no me quedo ahí, todo mi respeto y la máxima colaboración (si es que puedo colaborar en algo). Una cosa -creo yo- es el respeto y otra el miedo; esto sí que puedo asegurarte que no hay ningún motivo para tenérselo.

Hechas estas precisiones vamos con lo que más importa:

ubre.
(Del lat.uber, -ĕris).
1. f.En los mamíferos, cada una de las tetas de la hembra.
2. f. Conjunto de ellas.

Ante la definición que el DRAE nos ofrece en su vigésima segunda edición, por no estar de acuerdo con lo que yo aprendí de mis abuelos (siglo XIX), envié mi reflexión al diccionario y, parece que algo se ha tenido en cuenta (el comentario fue aceptado).

Ahora, he consultado la edición vigésima tercera del académico diccionario y encuentro:

Ubre
Del lat. uber, -ĕris.
1. f. En los mamíferos, cada una de las tetas de la hembra.
2. f. Conjunto de las ubres.

Al parecer, el DRAE ha creído conveniente clarificar el “conjunto de ellas” y lo ha sustituido por: “conjunto de las ubres”, por lo que –con todo el respeto del mundo- sigo discrepando en lo que entiendo –porque así lo aprendí del lenguaje rural- que hay de diferencia entre ubre y teta-.
En mi afán por buscar el origen de la definición que nos ofrece el DRAE, he recurrido a la edición tercera (MDCCLXXXXI) del “Diccionario de la “Lengua Castellana” y ésta es la definición que nos ofrece de la palabra:

Ubre. s. f. La gordura que como dureza tienen los animales interiormente en las tetas.

Yo -que me agarro a un clavo ardiendo- interpreto, a mi favor, lo que el “Diccionario de la Lengua Castellana en el año 1791 nos dice: “dureza que tienen los animales interiormente en las tetas”. Si nos fijamos, el diccionario no nos dice en la teta, si no que, parece, se refiere al conjunto de ellas. Usa el singular para ubre, para después, al explicar lo que es, usar el plural de teta. Yo -que de letras no entiendo nada- interpreto que se refiere al conjunto de tetas. Luego:

Ubre.- singular femenino: “dureza, o gordura”, que forma el conjunto de las tetas. Siempre teniendo en cuenta que:

Teta: está formada por la glándula secretora de leche, más el pezón.

De todas maneras el Diccionario de la Lengua Castellana no nos lo aclara demasiado, porque parece darnos a entender que teta se refiere sólo al pezón “dureza que tienen los animales interiormente en las tetas”. Yo interpreto, así lo aprendí, y creo haberlo constatado ordeñando ovejas, que la teta la forman la glándula secretora de leche y el pezón, que es la parte de la teta por donde las crías succionan la leche, o por donde, mediante el ordeño, el ordeñador la extrae.

Para no hacerme más pesado:

Teta: glándula secretora de leche, más el pezón por donde se extrae.

Ubre.- conjunto de tetas de la hembra.

¿Por qué digo estas cosas con tanta seguridad? Pues porque cuando no había visto, ni sabía si existía la palabra escrita, me enseñaron que la oveja y la cabra tenían una ubre y dos tetas y la vaca cuatro tetas y una sola ubre. Claro, yo se lo oí a mi abuelo pero… ¿mi abuelo se lo inventó y con él todos los de su tiempo? No tengo otra fuente de información, después haber ordeñado durante algunos años, sujetando con la mano izquierda la ubre y ordeñando con la derecha el pezón de la teta (esto a las ovejas, las cabras y vacas se ordeñaban de distinta forma). De esta manera, desde el siglo de mi abuelo (siglo XIX) hasta ahora, que nos desmienten en la RAE, hemos vivido creyendo lo que acabo de decir.

Como a mi abuelo no puedo preguntarle donde lo aprendió, me toca defender lo que él me enseñó. Y eso es lo que estoy haciendo en este momento. ¿La academia tiene distinto punto de vista? Por eso es La RAE y yo el paleto que ordeñaba el pezón de la teta, mientras sujetaba a la oveja por la ubre.

Si he interpretado correctamente lo que dice el “Diccionario de la Lengua Castellana”, es lo que se decía en el siglo XVIII, y si no, es lo que se decía en el mundo rural –al menos- desde el siglo XIX.

Aquí queda para la polémica, bien entendido que si alguien está equivocado lo más lógico es que sea este ex pastor que entendía que cuando una oveja quedaba inútil de una teta decía que era tetimanca, y cuando enfermaba de la ubre y quedaba inútil para producir leche decía que estaba ubrada.

Así lo aprendí y así os lo cuento en:


Camporredondo, 19, de octubre de 2015.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Ruciniega

No tengo mucho que decir, pero sí quiero manifestar que si algún día (imposible para mí) yo llegara a ser experto en la narrativa de Delibes, pondría todo mi empeño en respetar el lenguaje de sus personajes y después averiguaría todo lo que pudiera para esclarecer aquello que, a mi modo de ver, y entender, no estuviera suficientemente claro.

¿Por qué digo esto? Pues por lo que vemos a continuación publicado en “Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes, editados: uno por Fundación instituto castellano y leonés de la lengua y otro por ediciones Cinca; además de recogido en el glosario de Cátedra Miguel Delibes:

Ruciniega

LGNA p. 136
(...) que si quita los tábanos y las
ruciniegas, que zumbaban,
Ruciniega:
Mosca de caballo. (Miguel Delibes, 23 de julio de 2003)
Ruciniega:
No conocida en la zona. (Investigación de campo)

Para mí –que no ando sobrado de luces- esto no está suficientemente claro. ¿Que no sé lo que son los tábanos? Hombre, hasta ahí sí que llego: algunos me han chupado la sangre a lo largo de mi vida rural, y muchos he tenido que aplastar cuando sobre el pecho de mis machos parecían un enjambre ávido de sangre. O sea, el tábano es una mosca grande y muy molesta que chupa la sangre al rocín, al asno, al mulo, al ser humano y todo bicho viviente que se le ponga a mano y tenga sangre caliente.

Pero lo que no me queda claro es lo que sigue, “ruciniega: mosca de caballo”. Ante esto me pregunto: ¿será que hay un tipo de mosca especial de caballo? A partir de este momento pongo en marcha la máquina de pensar y recodar; y pienso y recuerdo: Pacífico Pérez llama ruciniegas a todas las moscas que zumbaban, porque se acordó de que las moscas molestaban mucho a los rocines (caballos). Pero si se hubiera acordado de que las mismas moscas molestaban también al asno (burro) o al mulo (macho o mula) pues las habría llamado de otra manera. De forma que llego a una conclusión: las ruciniegas de Pacífico Pérez son las mismas moscas que acuden, también, a chupar la sangre, y las legañas, a todos los animales, incluido el animal, del que decimos, racional. Así que no, no, las moscas son ruciniegas cuando se posan en los ojos, y otras partes, de los rocines (caballos y yeguas). Cuando se posan en el burro son asnales o borriqueras, etc.

Vamos un paso más:

Ruciniega: No conocida en la zona. (Investigación de campo)

¿Hay alguna parte donde no se conozcan las moscas? Sí, ya sé: “soy más pesado que las moscas”.

Otra cosa es que Pacífico Pérez, (“Las guerras de nuestros antepasados”) hablando con el doctor Burgueño López, llama ruciniegas –y tenemos obligación de respetarlo, como lo respeta Delibes- a las moscas que en otra parte decimos que son rociniegas (caballares) a las moscas que molestan, en ese momento, a los caballos. De la misma forma que rociniego es todo aquello que concierne al caballo. La silla de montar, por ejemplo, es rociniega.

Mi reflexión: los tábanos también son rociniegos (ruciniegos para Pacífico Pérez) y las moscas rociniegas (ruciniegas para Pacífico Pérez) no es una clase de mosca especial, sino moscas que molestan a los rocines, al ganado mular, y al asnal que engloba ya a todo tipo de animales.

A continuación me seco el sudor por el esfuerzo que me ha costado llegar a esta conclusión ¿habré acertado?

Y aquí sigo, en


Camporredondo a 11 de noviembre de 2015

sábado, 12 de septiembre de 2015

Escríbalo vs escíbalo

Una vez más queda patente la baja o nula credibilidad que me ofrecen estos libritos titulados “diccionarios”, o el bajo o nulo interés que demuestra su autor por la obra de Delibes y el lenguaje rural.

Intento razonar lo que digo: en la página 132 del “Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes” -editado por Fundación Instituto castellano y leonés de la lengua-, en el mismo “diccionario” -editado por ediciones Cinca, página 68- y en Cátedra Miguel Delibes, se repite lo que, fielmente, transcribo:

Escríbalo
ET p. 118
(...) un acre olor a
escríbalos y boñiga.
Escríbalos:
El término empleado en la zona es "escíbalos" (cagarruta de oveja o cabra) aunque por su parecido alguien pueda llamarlos "escríbalos". (Investigación de campo)

Leído esto, y leído “El tesoro” página 134, Círculo de lectores, año 1989 -con carta del autor incluida-, encontramos alguna diferencia. Dice el escritor:

(…) Ya en la esquina, tomaron el callejón de la izquierda, a la abrigada, cuyo piso, reblandecido, exhalaba un fuerte olor a escíbalos y boñiga. (…).

Bien. A ver por dónde empiezo: si en la edición de “El tesoro” que el autor ha leído se hubiera colado un error de imprenta, ¿no debería molestarse en investigar un poquito?, ¡siquiera un poquito! El autor de los libritos dice que el término empleado en la zona es escíbalos. Pero entonces… esa investigación de que alardea ¿para qué sirve? ¿Y si el autor hubiera leído erróneamente, podemos achacar el error al escritor? ¿Pretendemos eso?

Señores, ante esto, yo no sé qué pensar… bueno sí sé lo que pienso aunque no lo deba escribir.

Lo que sí quiero es reiterar el gran riesgo que corre la obra de Delibes y el lenguaje rural si su comprensión queda en manos de estos libritos. ¿Pasaremos a la historia de dicho lenguaje la palabra escríbalo, porque un señor no supo leer al escritor, así lo entendió y la daremos por verdadera? Tengamos en cuenta –vuelvo a recordar- que el autor de los libritos es filólogo doctor cum laude en ciencias de la información y, a su vez, vienen avalados por: Fundación Instituto castellano y leonés de la lengua, Fundación Miguel Delibes-en cuya sede se presentó la edición de ediciones Cinca-, Cátedra Miguel Delibes, diario El norte de Castilla, ministerio de incultura rural, Excma. diputación provincial de Valladolid… y admirado por todos aquéllos que desconocen el mundo en torno al cual gira buena parte de la obra de Delibes: el mundo rural.

¡Para qué insisto, si da igual! Delibes no escribió la palabra escríbalo. Esta palabra es fruto de la más absoluta ignorancia del que se cree docto en esta materia. Digo ignorancia porque no quiero pensar en mala fe.

Y por hoy punto final.

PD después del punto final quiero rogar respuesta a una pregunta que se me ocurre al autor de los libritos: usted dice “…aunque por su parecido alguien pueda llamarlos “escríbalos”. (Investigación de campo). ¿Quiere usted, señor autor, decirnos quién es ese alguien que, según usted, lo llama escríbalos?

Gracias.


Camporredondo, 11 de septiembre de 2015.

martes, 28 de julio de 2015

Cardancha

Vamos a ver si ponemos un poco de orden en todo este galimatías.

Cardancha
DVSC p. 98
-Y esto ¿qué es?
-Una
 cardancha.
-Y ¿para qué sirve?
-¡Tóo, para cardar lino! Antaño estos vallejos no daban otra cosa.
A Víctor le espoleaba una curiosidad insaciable:
-¿Qué años hará de eso?
El señor Cayo se rascó ruidosamente la barba:
-Ponga setenta años, menos no. Era yo un chiquito entonces.
-Y ¿por qué dejaron el lino?
-Era muy esclavo, mire.
-¡Ostras! -terció Rafa-, aquí todo dios llega a viejo.
El señor Cayo hizo una mueca de suficiencia:
-Otra cosa no -dijo- pero sano sí es esto.

Cardancha:
 En boca del señor Cayo: "Sirve para cardar lino".
Cepillo plano y grande con un agarradero que lleva unas púas de hierro que terminan en forma de gancho para cardar la lana de las ovejas o los caballos. Después de cardar las ovejas se obtiene lana. A los caballos se les pasa la cardancha para llevarles más decorosos a las ferias de ganado. Sinónimo de cardancha: bruza. (Investigación de campo)

Sin quitar ni poner, esto es lo que aparece en Cátedra Miguel Delibes y un poco más resumido en el librito “Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes” editado por Fundación Instituto castellano y leonés de la lengua y el mismo librito editado por ediciones Cinca.

Como podemos apreciar el señor Cayo nos dice, al parecer correctamente, lo que es la cardancha.
Aquí, en el Camporredondo de mis amores, todo útil que servía  para cardar se le llamaba carda.

La cardencha es la planta a la que se refiere correctamente el DRAE y cardancha jamás lo había oído, lo cual no quiere decir que no exista. Simplemente mi culturilla no llega hasta allí.

A partir de ahí tenemos el problema de si comprendemos, o no, lo que es el aparatejo y el uso que hacemos de él.

Leyendo la interpretación del “experto” en Delibes, casi llegamos a pensar que los caballos también tienen lana.

Pero bueno, es cuestión de interpretación. Lo que no admite lugar a dudas es que no es lo mismo la cardencha (carda) para cardar la lana, o el lino, que la rasqueta, peine o almohaza (de las tres formas se llama) con la que se peina, rasca y limpia al ganado mular o caballar, se lleve o no a las ferias de ganado. Es sencillamente una forma de mantenerlos limpios, y puedo asegurar que, quien más quien menos, mantenía sus animales limpios y aseados.

Como creo que cardar lana o lino no deja lugar a dudas de cómo se hacía y la herramienta que se usaba, nos centraremos sobre los útiles de limpieza que yo usaba para mantener lo más limpios posible a los animales de labor.

Los útiles usados eran dos: la rasqueta, peine o almohaza y el cepillo. Con la rasqueta –la misma palabra lo dice- se rascaba el cuerpo del animal que, dicho sea de paso, le producía una enorme satisfacción. Al mismo tiempo se desprendía toda la suciedad de barro o excremento que pudiera tener pegado al cuerpo y con el cepillo de cerdas vegetales se le cepillaba, quedando bastante aseados y decorosos, aunque no tuvieran que ir a la feria de ganado.

Decíamos: la cardancha o cardencha como muy bien define el DRAE, puede ser una planta (cardo), o puede ser una carda para limpiar y cardar la lana o el lino (insisto en que la palabra cardancha jamás la oí).

Sin embargo la rasqueta es… bueno vale más una imagen que mil palabras, o eso dicen, así que os presento una rasqueta usada hace ya algunos años por el tecleador que esto aporrea. Al lado de la rasqueta, el cepillo. El animal no lo ponemos al lado porque ocuparía demasiado espacio, pero como vosotros los conocéis de sobra, pues eso que nos evitamos.

Final. Cardencha/cardancha: cardar, sobre todo lana y lino -> carda.

Rasqueta y cepillo: limpieza del ganado mular, asnal, caballar...

Así que queda claro que no son la misma cosa ¿qué os parece? Yo creo que a nadie se le ocurriría pasar a un animal la cardancha, cardencha o carda para llevarlo decoroso a la feria. Entre otras cosas porque el animal no lo consentiría ni poniéndole el acial.

¡Ah! se me olvidaba: la lana se cardaba después de esquilar las ovejas. Lo digo porque el "experto" nos dice que “después de cardar las ovejas se obtiene lana” y no, no, no, primero se esquilan y después se carda la lana. ¿En alguna parte se carda a las ovejas?  “Unos llevan la fama y otros cardan la lana”.


Rasqueta, almohaza (peine entre nosotros)
Rasqueta... vista superior.


Cepillo para asear las caballerías... y para más cosas
Cardancha o cardencha (carda por estas tierras)


Camporredondo, 9 de julio de 2015































viernes, 1 de mayo de 2015

Pasen y lean...

... lo que aquí decimos.
¡Comprender a Delibes… ésa es la cuestión! 

Posiblemente el señor Urdiales está pidiendo ayuda. Por eso titula: "COMPRENDER A DELIBES"… porque yo no le comprendo. Lo siento señor Urdiales: a lo largo de sus escritos deja usted patente que no comprende a Delibes. Usted tiene en mente su particular Delibes. Lean a continuación:

COMPRENDER A DELIBES
URDIALES YUSTE, Jorge
Publicado en el año 2005 en la Revista de Folklore número 293
“(…)
Hay otras voces populares-rurales muy arraigadas a las que Delibes les da un significado muy particular. Tal es el caso del verbo “carear” que significa pacer o pastar el ganado cuando va de camino y así se emplea por estos pueblos. Las ovejas carean fundamentalmente las tierras que no han sido aradas. Sin embargo, Delibes no va a utilizar el verbo “carear” para unas tierras, sino para el cabello de un muchacho cuando escribe en Las guerras de nuestros antepasados que el chico “tenía la pelambre entrecana y los remolones careados” (p. 64)”.

Como acabamos de leer, quizá podamos admitir que el chico -Pacífico Pérez-  tuviera la pelambre, o pelambrera, entrecana, pero que una persona tenga los remolones cariados, o careados como dice PP,.. pues yo pediría un respeto hacia la persona. Remolón: colmillo del jabalí.

Buscando referencias y contrastes llegué hasta Villanueva de Duero (Valladolid) donde, por casualidad, encontré lo que acaba usted de leer, escrito, al parecer, por el señor Urdiales. Es más extenso pero, como decimos por estos pueblos de Dios, “para muestra un botón”.

Ahora compare usted lo que ha entendido el señor Urdiales, con lo que Pacífico Pérez (“Las Guerras de Nuestros Antepasados, página 64”) le dijo al doctor Burgueño López:

“(…) Y como quiera que el bicho aquél, el jabalí, digo, tenía la pelambre entrecana y los remolones careados (1), todos dimos por buena la explicación, ¿se da cuenta? (…)

Se está refiriendo, PP, al suicidio del jabalí.

Esto ha quedado escrito, y por eso yo lo he leído hoy. Si yo no hubiera leído “Las Guerras de nuestros antepasados...” ¿qué cree usted que pensaría del escritor Delibes? Pues esto es lo que está consiguiendo el Señor Urdiales y, vuelvo a decir, aplauden: Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Cátedra Miguel Delibes, Fundación Miguel Delibes, Excma. Diputación de Valladolid, el Ministerio de Cultura -que hace posible que el señor Urdiales vaya predicando por colegios e institutos-, El Norte de Castilla… y, aquí tiene usted otro ejemplo, la Revista Folklore, más... ¡échele usted hilo a la cometa!

El señor Urdiales nos aclara más cosas que sus lectores "no sabíamos". Entre ellas destacamos ésta que es una sentencia que no deja lugar a dudas. Escribe: "(...) carear significa pacer o pastar las ovejas cuando van de camino". Y yo, que no sé nada de esto, pregunto: y cuando han llegado al careo ¿qué hacen? yo siempre creí que van de camino hasta que llegan al careo, y una vez en él pues eso: carean.

Pero en su afán por ilustrarnos en el arte del pastoreo añade: "Las ovejas carean fundamentalmente las tierras que no han sido aradas". Yo, a continuación, me imagino al señor Urdiales secándose el sudor... ¡qué esfuerzo tiene que suponer llegar a conclusiones de tan alta reflexión! A ver: usted se imagina un rebaño de ovejas pastando en una tierra recién arada? Yo es que, en mi época de pastor, fui tan torpe que no supe aprovechar el pasto de la tierra recién arada. ¡Lo que me perdí y se perdieron mis ovejas!

Y... ¡para qué seguir!

En atención al posible interesado, de forma sucinta vamos a decir lo que significa la palabra careo según este ex pastor: careo es todo aquel terreno -de labrantío o no- en el que abunda el pasto para el ganado (¡vaya careo que hay!). El ganado va de camino hasta que llega al careo y, una vez en él, en este caso las ovejas: carean. Del verbo carear.

Los remolones, colmillos del jabalí cariados, son otra cosa (parece que tenían caries). De eso podemos hablar en otro momento. Así que por ahora dejemos al jabalí con su pelambre entrecana y sus colmillos cariados, compadeciendo al pobre animal  por el dolor tan fuerte que debía sentir y que, se supone, le llevó al suicidio; o eso es lo que relata Pacífico Pérez al doctor Burgueño.

Y de todo lo dicho -y mucho más- lo verdaderamente grave es que a nadie parece preocuparle.

Camporredondo, 29, de abril de 2015.

(1) Me atrevo a decir que "careados" es fruto del escrupuloso respeto que el doctor Burgueño siente por el vocabulario de Pacífico Pérez, o se debe a error de imprenta. Todo, menos ser fruto del "muy significado particular" que le da el escritor Delibes según observa el señor Urdiales.



lunes, 16 de marzo de 2015

El Tajuelo.

Aculado


Azarías, aculado en el tajuelo (Los santos inocentes). Aculado: hacer que un animal, alguien, quede arrimado por detrás a alguna parte.

Así lo encontré  en el blog del señor Urdiales, a la sazón “experto” en Miguel Delibes.

1. tr. Hacer que un animal, un carro, etc., quede arrimado por detrás a alguna parte.

Y así lo encontré en Cátedra Miguel Delibes. Hoy el señor Urdiales ha añadido la palabra "alguien" ¿por qué?

Tajuelo igual o similar al que Delibes sentó a Azarías a desplumar los pájaros.
Supongo que también se sentaba para comer o, como dice Delibes, para calen-
tarse (no había otros asientos). ¿Ustedes creen que también se acularían el
carro o los animales?
Verá señor experto: ¿usted ha leído en alguna parte que el más grande escritor -en lenguaje rural- de todos los tiempos, le falte el respeto a las personas? ¿Quiere usted decirnos si ese "alguien" al que usted alude es algún animal de tiro o carga? Porque si se refiere a las personas, éstas no se aculan como un carro o un animal a alguna parte. Este alguien, en el mundo rural también, se sienta. Otra cosa es que Delibes, en lenguaje rural, emplee la palabra acular para referirse a sentar (poner el culo, o las posaderas, sobre un asiento). ¿Usted ha visto alguna vez sentado al asno, -bueno… quizá si-, sobre una silla aunque ésta se llame tajuelo? Señor Urdiales, como verá más abajo, usted está haciendo mucho daño a mi lenguaje, no lo entiende, pero tiene usted el atrevimiento aquél: “nada hay más atrevido que la ignorancia”.

Digo, para usted y todos sus admiradores: Azarías está sentado sobre un humilde tajuelo y allí desplumaba las pitorras, perdices, etc. o simplemente podía fumarse un cigarrillo, aunque estuviera hecho con escobas… ¡perdón! eso usted ni lo sabe ni tiene porque saberlo: es muy joven. De manera que, una vez más, señor Urdiales: respeto para el mundo rural y la obra de Delibes: los dos se lo merecen. Y como veo que sigue usted alardeando de su correspondencia con el escritor quizá en una próxima entrada le dedique un espacio a la correspondencia entre usted y el escritor.

Sigo:

Por casualidad encontré en internet lo que a continuación tecleo publicado por Valero García Cuéllar

Valladolid, 28 ene (EFE)

Aculado (en el tajuelo): acular significa «hacer que un animal, un carro, etc.,, ande arrimado por detrás a alguna parte» (DRAE). En este caso es Azarías el que está aculado por analogía con la postura de los animales,

Esto, si nadie lo remedia, es lo que está consiguiendo el señor Urdiales con sus caprichosas interpretaciones del lenguaje rural.

Señor García Cuéllar: no estamos de acuerdo en que un animal, o un carro, ande arrimado por detrás a alguna parte. Cuando un animal, o un carro, están aculados es que están parados, generalmente en el muelle de carga y descarga para cargar o descargar la mercancía que acarrean. Otra cosa es que hasta quedar aculado tenga que recular (tesar o andar hacia atrás que es lo mismo). Y ya no podemos estar en más rotundo desacuerdo con la interpretación que usted hace sobre el caso Azarías “que está aculado por analogía con la postura de los animales”. Cuando Delibes dice que Azarías está aculado en el tajuelo, quiere decir, y dice, en este lenguaje nuestro, que está sentado sobre un tajuelo (asiento rústico hecho con un tronco vertical, o con un tronco más corto y tres patas, como el del dibujo que adjunto). No puedo hacer fotos a los originales porque han desaparecido, como desaparecerán las palabras rurales si seguimos interpretándolas caprichosamente. De manera que Azarías no está aculado como lo estaría un macho o un asno, Azarías está sentado sobre un asiento humilde que se llamaba tajuelo. Hoy al asiento le nombramos de otra manera, pero en aquel tiempo nos sentábamos -y no como animales- sobre un tajuelo. Al pueblo no había llegado el sofá.

Vayan para usted todos mi respetos.

Camporredondo 7 de marzo de 2015

En un tajo exacto a este mi madre troceaba la carne para
su venta en la carnicería de casa.
Tajo

 Y ya matamos dos pájaros de un tiro: si hay tajuelo para sentarse es porque había tajo para cortar la carne. Quiero decir que tajuelo es el diminutivo de tajo. En el tajo la señora Pepa -mi madre- cortaba la carne para su venta en la carnicería y el tajuelo lo usaba la gente para sentarse, principalmente en el trillo.

Siempre espero decir, lo más fielmente posible, lo que eran estas cosas. No obstante, si no he sabido explicarlo, el camino más corto es poner un comentario al respecto y pedir la explicación pertinente.

Gracias

jueves, 25 de diciembre de 2014

Ubre en el DRAE

Pastor ordeñando (forma tradicional), oveja, ubre, dos tetas con sus pezones y herra-
dón de barro cocido fabricado en las cacharrerías (alfarerías) de Arrabal de Portillo
Sobre la palabra de la que quiero hablar, creo haber hecho un comentario en anterior ocasión, además de haber enviado mi discrepancia -que fue admitida- al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).

Si insisto sobre el tema es porque sigo sin entender cómo es posible que ubre sea, al mismo tiempo, teta

Pregunto: ¿dedo es al mismo tiempo mano? Yo siempre he pensado que dedo es cada uno de los apéndices que forman la mano; por tanto, mano es el conjunto de dedos.

Según lo dicho, teta es cada uno de los órganos secretores de leche que, junto al pezón, conforman la ubre de las hembras.

He querido recoger lo que el DRAE dice referido a la ubre y aquí, fielmente, lo transcribo:


ubre.
(Del lat.uber, -ĕris).
1.f.En los mamíferos, cada una de las tetas de la hembra.
2. f.Conjunto de ellas.

Esto es lo que dice el DRAE. Seguramente esté científicamente demostrado, pero lo que dice la experiencia de, al menos, 170 años en el mundo rural es lo que sigue:

Ubre.- Conjunto de tetas por donde las hembras de los mamíferos segregan leche.

Ya en el siglo XIX –antes no lo sé- cuando en el mundo rural se decía que una oveja, u otra hembra, quedaba inútil de una teta estaba tetimanca. Si lo que enfermaba era el conjunto de tetas se decía que estaba ubrada; o sea inútil para segregar leche.

Después de lo dicho se me ocurren algunas preguntas. Por ejemplo: ¿cuántas ubres tiene una cerda? ¿Y una perra? ¿Y una burra, o una yegua? En el mundo rural todas estas hembras siempre han tenido una sola ubre, variando, de unas a otras hembras, el número de tetas.

¿Cuál es la definición más acertada? Pues cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Lo que creo es que la definición rural no deja duda sobre lo que se quiere saber: ¿Qué es la teta? Pues la teta es el órgano glanduloso por donde la hembra segrega leche y lo compone la propia teta más el pezón. ¿Qué es la ubre?: el conjunto de tetas.

Si he insistido sobre la palabra es porque la noche del 19 de diciembre de 2014, en un programa-concurso de televisión, preguntaron por la palabra ubre. Preguntó el presentador: “con la U, ¿cada una de las tetas de la hembra?”. A esta pregunta el concursante respondió: ubre, y fue válida la respuesta. Ante esta académica respuesta yo añadí: ésa es la ubre académica, la ubre rural es el conjunto de tetas.

Con lo que acabo de decir no aspiro a más que a satisfacer la curiosidad de aquéllos que, dentro de algunos años, o muchos años, se pregunten si esto siempre fue así. Y que, si aún quedan restos de lo que ahora tecleo, sepan que durante algunos siglos en los pueblos de esta parte de Castilla, donde se ordeñaban cabras, ovejas y vacas en cantidad, la ubre era conocida como lo que ya hemos dicho: CONJUNTO DE TETAS DE LA HEMBRA, término que un día cambiaron los académicos de la RAE.

¿Qué o quién sería antes, los rebaños de ovejas y las vacadas, o el DRAE? Seguramente cuando el diccionario nació los pastores castellanos y de otras latitudes ya tenían callo sobre la falange del dedo pulgar, de donde a mí ya me ha desaparecido tras llevarlo durante algunos años como recuerdo de haber ordeñado algunas ovejas. Y es que a base estrujar el pezón de la teta, para sacar la leche, se formaba el callo. ¡Qué tiempos aquéllos!

RECORDAD SIEMPRE QUE YO HABLO (QUIZÁS MAL) DESDE EL MUNDO RURAL.