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lunes, 16 de enero de 2017

¿Hembra, o buseto?

Aun pensando que es una página digna de ser emitida el día 28 de diciembre, algo tengo que decir.

¿Qué hace la gente en Calgary (Canadá) un miércoles a -25ºC? Todos los miércoles hacen lo mismo: a las 19 h. (hora española) sintonizan por internet EsRadio Castilla y León y esperan a que salga mi sección a eso de las 19:30. Calentitos, en casa escuchan mi "Dialecto agrario" en el programa "Es el campo de CyL". A todo el que me lo pide, le mando la traducción del castellano rural al inglés de Canadá. Hoy, la palabra es "hembra", la de la foto.

No hay texto alternativo automático disponible.


¡Pobres canadienses! además, se lo “traducen” del castellano rural.

A lo que acabáis de ver y leer, le sumamos lo que sigue, transmitido -vía ondas hercianas- por el señor Urdiales Yuste en "Es Radio CYL" "Es el campo" "Dialecto agrario" el día 11 de enero de 2017, del que es autor. A la pregunta ¿qué es hembra en el dialecto agrario? el experto responde:

Muy buenas tardes. La hembra… claro, en Delibes, y más en “Diario de un cazador” que es un libro de los de Miguel Delibes, es un diario de caza. Hay un cazador… más o menos inventado, más o menos real. Pues la hembra para Delibes, es decir, para un cazador es, en el contexto que yo lo he cogido de “Diario de un cazador”, el reclamo de codorniz que imita el sonido de la hembra y así lo dice, lo escribe, Miguel Delibes en diario de un cazador. Dice lo siguiente: “Zacarías anunció que dentro de unas semanas empezará a salir con la hembra. No tengo pepita en la lengua y le dije que el reclamo es una perrería”. O sea, la hembra como reclamo, como el reclamo de la codorniz que imita en este caso el sonido de la hembra, ¡ojo! también hay reclamos que imitan el sonido del macho. Bueno creo que la gente puede intuir como se utiliza, por supuesto, o ya lo ha utilizado alguna vez. Para que suene se le presiona como si fuese un acordeón. De manera que hoy, si alguien no lo sabía, ha aprendido que la palabra hembra también sirve para denominar el reclamo de la codorniz, de la hembra de la codorniz.

Esto es lo que ha enseñado hoy el “experto” a sus seguidores. Los seguidores de “La pizarra de Gaude” ya saben lo que es hembra: él se lo ha enseñado hoy, a los que le siguen. Ahora viene el paleto y nos dice: pues no, esto no es así. Si el señor Urdiales hubiera leído el libro “Diario de un cazador”, de Miguel Delibes, se habría dado cuenta que, el escritor, nos viene –y sobre todo continúa- hablando de la caza de la perdiz con reclamo. ¡Ah! ¿Que no se lo cree el señor doctor? Pues le recomiendo que lea -aunque sólo sea por esta vez- “Diario de un cazador".

No. Delibes, en este pasaje, no habla de cazar codornices con reclamo: sino perdices.

No. El escritor no usa el reclamo -artificial- que imita el canto de la codorniz, ni siquiera el de la perdiz. Usa directamente la perdiz HEMBRA que es la que mejor imita el canto de la perdiz. Y ¡ojo! que también imita el canto del macho, ¡pues claro coño! como que es el MACHO de la perdiz que también se usa como reclamo y no vea usted como imita de bien el canto del macho. ¡Es que son la leche estas perdices que imitan tan bien! ¿Qué imitan tan bien? pues eso, joder, ¡el canto de la perdiz!

Y tercer no.- Ni para Delibes, ni para un cazador, la foto “es reclamo de codorniz que imita el sonido de la hembra”. El reclamo del que el “experto” nos muestra la fotografía, es un artilugio que imita el sonido de la perdiz, pero que no por ello se llama hembra, ni macho, a pesar de que -bien manejado- reproduce los dos sonidos.

O sea, de momento, separemos a la codorniz de todo este lío. La pobrecilla, en abril, y en aquel tiempo, aún no había aparecido por estos lares.

Y viene la parte siguiente: Zacarías ya hace unos días que tiene pensado en salir con la hembra a reclamo (caza con reclamo) pero… ¿sabe el señor Urdiales Yuste con qué hembra? Pues con el artilugio de la foto no, sino con la que hemos mentado… ésa, ésa: la perdiz HEMBRA. Ésta es la hembra para Delibes o para un cazador, como dice el “experto”. Y esa es la hembra con la que Zacarías sale al reclamo.

Lo que ocurre al señor Urdiales (experto en maltrato a la obra de Delibes y al lenguaje rural) es que le han enseñado un artilugio que sirve como reclamo –manual, o sea artificial- para la perdiz y se ha liado. Como me liaría yo si me dedicara a impartir clases sobre aquello que desconozco. Aunque aquí quiero arriesgarme un poco. Si yo, analfabeto de mí, me dedicara a impartir clases, en colegios o institutos, fíjese lo que le digo: haría mejor papel que el “experto” en la narrativa de Miguel Delibes y en el dialecto agrario. Eso es lo que pienso, y a las pruebas me remito.

Y sigo. El aparato que el señor Urdiales nos muestra como “hembra” es un reclamo artificial para perdiz que tiene su nombre particular: BUSETO. No sé si con “s” o “x”… pero buseto al fin y al cabo. ¿Nadie se lo ha dicho señor? Pues sí, este artilugio se llama así y puedo decirle que había en mi pueblo cazadores que, haciéndolo sonar, parecía que cantaban las propias perdices. Presionado de una forma simula el canto de la perdiz (hembra) y  de otra distinta imita el canto de la perdiz (macho).

Resumiendo:

Codornices no. Machos de perdiz era lo que cazaba Zacarías, en este caso, usando como reclamo la perdiz (hembra).

Hembra no. El aparato para reclamo se llama BUSETO. También puede ser que sea buxeto, pero eso no viene ahora a cuento.

Y es verdad. Con el BUSETO, sabiendo manejarlo, se reproduce el canto de la hembra y del macho de perdiz.

Quiero dar los nombres de tres auténticos maestros en el arte de manejar la hembra… no, ¿en qué estaría yo pensando? Quería decir el buseto: mi tío Emiliano, mi vecino Germán y mi primo José Antonio que… ¿qué cree usted que dirían si oyeran que al buseto (reclamo mecánico) le llaman hembra?

Bueno, creo que, con esto, los seguidores del señor Urdiales y su “Dialecto agrario” que no lo supieran hoy saben un poco más sobre este artilugio para la caza con reclamo que, aunque lo usé, nunca fui maestro en su manejo: jamás atraje perdiz, hembra o macho, hasta ponerlos al alcance de los perdigones. ¡Ah! Perdigones de plomo, no de perdices pequeñas o grandes, que luego el “experto” me lo recrimina… ¡menudo es el “experto”!

¡Aguafiestas, que soy un aguafiestas! ¡Mira que traer a colación el buseto a estas horas…!

Y aquí seguimos: al calorcito de la calefacción y escuchando el “Dialecto agrario” para poder desfacer entuertos.

Camporredondo, 12 de enero de 2017

P.D. Fuera de “concurso” quiero hacer un comentario: sabéis que no soy experto en nada… bueno, si acaso en el arte de pastorear ovejas (eso decían de mí en otro tiempo). Quiero decir que no soy -líbreme Dios- experto en Miguel Delibes. Pero sí lo he leído (tengo toda su obra), y os puedo asegurar que no recuerdo que el escritor haya cazado perdices ni, por supuesto codornices (excepto el día que en compañía de Zacarías cazaron con red y pito como reclamo de codorniz y acabó a tantarantanes entre los dos), con el buseto (hembra para el señor Urdiales). Sí ha cazado –aunque dice que no le gustaba hacerlo- usando como reclamo la perdiz y, en el caso de la codorniz -aunque en menor medida- con la propia codorniz y red o, como decimos en mi pueblo: rede.

¿Quiere esto decir que no cazara con el buseto (hembra para el señor Urdiales) como reclamo? No, lo que quiero decir es que yo no recuerdo que el escritor hable de ello en su obra. Y ahora sí: sanseacabó ¡Mira que soy pesado, joder!


lunes, 10 de octubre de 2016

Chorreaditas

Hemos de seguir porque los que saben… no hablan.

1.- Mantención
CH p. 177
(...) para la mantención de las abejas (...)
Mantención: Se refiere a "manutención". La falta de cultura da estas variaciones fonéticas, como amachambrar por machihembrar, marrotar por malrotar, etc. (Investigación de campo)

2.- Cuando Delibes escribió El camino en 1950 en la Castilla de entonces se enjaretaba a los machos para la fiesta, se pescaban cangrejos de río con araña o reteles (…)

Lo que acabáis de leer son sólo dos indicadores del concepto que un filólogo, doctor cum laude en ciencias de la información, e intitulado “experto” en Delibes, tiene de sus abuelos. Digo esto, porque de otra forma no entiendo que parezca empeñado en desprestigiar la obra de Delibes y el lenguaje rural.

Mantención lo he tomado (sic) de Cátedra Miguel Delibes. La segunda flor que nos deja el “experto” la he tomado de sus… ¿diccionarios? Bueno, sin que sirva de precedente, titulémosles así.

Lo primero que quiero hacer es ilustrar al doctor –obra de misericordia es enseñar al que no sabe- de aquello que parece ignorar. Vamos con mantención según el DLE:

Mantención 
Der. De mantener.
1. f. coloq. p. us. manutención.

Como veis, la Real Academia de la Lengua Española también anda incluida en el grupo de incultos: acepta mantención como derivado de mantener que, es cierto, se usa poco, aunque Delibes y los paletos la usamos.

Seguimos con marrotar:

Malrotar

Del ant. marrotar, der. De *manroto manirroto', infl. Por mal2.
1. tr. Disipar, destruir, malgastar la hacienda.

La Real Academia -según el señor Urdiales- sigue sin enterarse: nos dice que malrotar procede del antiguo marrotar, ¡me cagüen diez! ¡Están por aguar la fiesta al doctor! Él dice que “la falta de cultura da estas variaciones fonéticas”… ¿quién soy yo para corregirle? Pues hombre, yo soy sólo un paleto, pero la Real Academia…

Seguimos:

No, aunque no la recoja el DLE -ya sabéis que sostengo que el lenguaje rural no entiende de diccionarios-, no voy a dejar de comentar la otra palabra que el señor filólogo no entiende: amachambrar.

Verá usted señor doctor: ya le he comentado en varias ocasiones –aunque usted borre mis comentarios en las entradas de su blog- que no es lo mismo machihembrar (unir a macho y hembra, caja y espiga o ranura y lengüeta) que amachambrar, remachar, asegurar fuertemente aquello que queremos asegurar para que no se nos escape. A esto último, la gente de campo, ésos que, por su falta de cultura, dan aquellas variaciones fonéticas que usted parece no entender, lo llamamos amachambrar (no me preocupo porque lo tengo amachambrado). Cuando yo -paleto de mí- digo que lo tengo amachambrado, estoy diciendo que lo tengo atado y bien atado… ¿recuerda? Sólo que esto es diferente, queremos decir que lo tenemos fuertemente amarrado.

Vamos, otra vez, con enjaretar:

De momento sólo me queda decirle, otra vez más, que nosotros allá por el año 1950 y, si se tercia, también hoy, engalanamos a los machos, caballos, vacas, bueyes, burros… en días de fiesta y… ¡siempre que nos da la gana, coño! El que intenta enjaretar es usted señor Urdiales. Usted quiere enjaretarnos su absoluta ignorancia sobre este mundo (que también es el de Delibes) y que nos pase desapercibido. Pero no, tengo que creer que usted es un gran filólogo y hasta doctor cum laude en ciencias de la información, pero tocante al mundo rural a usted le falta aquello de lo que parece no darse cuenta: cultura rural. Es usted un profundo analfabeto en lenguaje rural.

Ahora pasamos al por qué hoy me solivianto.

Escuchando la emisora Es Radio programa de la tarde “Es el campo” de Castilla y León, correspondiente al día 22 de abril de 2016 he llegado a la conclusión de que usted nos trata como a gente que… eso, justito, justito, llegamos a juntar las letras. Puedo decirle que conmigo acierta usted, pero hombre… ¡no trate usted a sus seguidores así hombre de Dios! Verá por qué lo digo:

Escuchando el programa de radio al que más arriba me he referido, encuentro que usted se luce, otra vez más, con una palabra que, hasta en el (DLE) Diccionario de la Lengua Española, está perfectamente clara:

chorrear
3. intr. coloq. Dicho de algunas cosas: Venir o concurrir poco a poco o con breve intermisión.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

¿Cómo entraban las perdices en el ojeo que Delibes narra en “Las perdices del domingo”? Pues eso: chorreadas, sin parar, pero dejando un espacio entre una y otra. Chorreaditas dice Delibes: espaciadas>espaciaditas; suaves>suavecitas; mansas>mansitas… etc. etc. etc. No puedo decirle la palabra que el cazador rural empleamos muy frecuentemente porque, a ver, ¿cómo le diría yo, a huevo?¿a huevito? Quedaría muy basto. Pero eso es lo que quiere decir Delibes: le entraban a huevo, con breve intermisión… de forma que al cazador le daba tiempo a recargar la escopeta, apuntar y disparar de nuevo.

Lo de chorreaditas es una expresión en diminutivo, de chorreadas: mansas; mansitas, juntas; juntitas, pequeñas; pequeñitas… etc.

Pero no acaba ahí mi sorpresa: usted dice que sólo si entran volando. Pues verá usted: yo, que de esto entiendo más bien poco, diría que si entran apeonando con breves pausas, también diría que entran chorreaditas. Más chorreaditas, si cabe, que si entran volando por aquello de que entran más fáciles. Aunque podría añadir que entraban muertas ya, por aquello de la facilidad del tiro. Pero en mi afán por ilustrarle a usted -los demás ya lo saben- quiero pedirle una opinión: ¿si en vez de ser perdices -las que entraban chorreaditas- hubieran sido una piara de jabalíes los que entraban chorreados (chorreaditos por adaptarnos al lenguaje usado por Delibes), también diríamos que sólo entraban chorreaditos si entraban volando? No señor, no. Qué duda cabe de que las perdices de las que habla Delibes en “Las perdices del domingo” entraban volando, pero si hubieran entrado apeonando y a intervalos regulares, o no tan regulares, pero si espaciadas, hubiéramos dicho chorreadas, o chorreaditas, como dice Delibes para demostrarnos lo fácil que resultaba emplomarlas.

Al escuchar a la presentadora del programa largarle la pregunta ¿qué es la palabra chorreaditas? así, a palo seco, la respuesta del entrevistado fue lo que cabía esperar de un hombre que sabía que la pregunta estaba incompleta. Después de que el “experto” se lo aclarara, estoy seguro de que de no haber sido un hombre muy educado, le habría dado una mala contestación. Porque el hombre, a mi me dio esa impresión, sabía de sobra lo que es chorreado, pero en la forma de hacer la pregunta ni Dios hubiera sabido responder.

Digo yo, pero repito que no es más que la opinión de un hombre de campo, que la pregunta debería ser: ¿qué es chorrear? Y estoy seguro, por lo que oí al entrevistado, que de sobra sabía lo que es. Es que lo demás casi me suena a… chorradita, con perdón.

Finalizando señor doctor: siempre le pido respeto para la obra de Delibes y el lenguaje rural. Hoy quiero ampliar mi ruego: respete usted la inteligencia de sus seguidores porque, estoy seguro que son, como mínimo, tan expertos como usted. Digo sus seguidores porque entre nosotros –incultos rurales- el más torpe hace transceptores de madera y se comunican vía satélite.

Y nada más: aquí sigo, entre terrones, aprendiendo palabras que mi abuelo ya tenía hasta olvidadas. Y conste que yo quería jubilarme pero los… “expertos” me lo impiden.


Camporredondo, 27 de septiembre de 2016.

martes, 6 de septiembre de 2016

La gafa de Urdiales

La gafa del “experto” Urdiales

¿Qué es para Delibes una gafa? Lo cuento dentro de un rato en EsRadio CyL. Programa: Es el campo de Castilla y León. De 19 a 20 h.


Así lo encontré en Facebook. Lo que escuché en la emisora “Esradio CyL. Programa: Es el campo de Castilla y León directo”, a las 19’25 del día 22 es lo que os cuento a continuación:

(…) la usamos algunos para leer y hay gente que la lleva siempre. Delibes la emplea en un libro que se llama “Las perdices del domingo y tiene otro significado distinto. Ya sabemos que las palabras en general tienen varios significados y, en este caso, Delibes dice así: “… donde encontramos a la perdiz, tras cuatro días consecutivos de caza, resabiada, hosca, e inabordable.  Jesús, el práctico, la calificó de gafa, vocablo que, seguramente por extensión  del aplicado a las caballerías de casco irritado, delata inquietud”. 

Parece que Delibes desconoce el vocablo gafa, aplicado a la perdiz. Y continúa el "experto":

Así que podemos concluir, después de lo que dice Delibes, que una perdiz gafa es una perdiz inquieta y por tanto una perdiz dificultosa para la caza.

La locutora preguntó al entrevistado sobre la palabra “gafa”. El señor no conocía más gafa que la que usamos para ver. Porque el entrevistado desconoce la palabra, la locutora recurrió al “experto”, quien atribuye la palabra a Delibes y dice lo que más arriba he tecleado.

Me llamó la atención el buen deseo y predisposición de la locutora por la conservación del lenguaje rural, así como a continuación el recurso usado para ello: el “experto”. No hace falta que os diga la distancia existente entre el doctor cum laude en ciencias de la información y este ex pastor -y ex cazador- en el tema –lenguaje rural- que nos ocupa. Pues ésta es otra de tantas palabras que, según este paleto, el señor Urdiales no entiende y, como no lo entiende, adjudica su autoría al escritor que caza. (¿Otra investigación de campo, que viene a ser un a mí me lo han dicho?).

Según el “experto”, para Delibes la perdiz resabiada (agresiva), hosca (áspera), inabordable (que  no permite acercamiento)…es una perdiz “gafa” pero… vamos a ver señor Urdiales, leamos de nuevo: “…, e inabordable. Jesús, el práctico, la calificó  de gafa, vocablo que, seguramente por extensión del aplicado a la caballerías de casco irritado delata inquietud”.

Cavilemos: según este humilde e inculto paleto, el que dice de la perdiz que es gafa es Jesús, el práctico que, leyendo “Las perdices del domingo”, parece que es el que dirige, o aconseja, cómo ha de realizarse la cacería. Delibes, como tantas otras veces, se limita a tomar nota, y reproducir lo que Jesús, el práctico, dice. Y Jesús, el práctico, dice que la perdiz es gafa como podía haber dicho que era comadreja (lo digo por lo de áspera, hosca e inabordable).

De manera que si lo dejamos al albur, o capricho, del señor “experto”, el lenguaje rural se anotará una (otra) palabra más que nunca ha existido sino en la ignorancia del atrevido “experto” que se la adjudicó a Delibes, siendo esto muy fácil: el escritor no está para desmentirlo.

Como último comentario quiero decir: los nombres de los personajes usados por Delibes, en esta obra, no son imaginarios, sino reales, personas de carne y hueso; por tanto Jesús, el práctico, dijo que la perdiz era gafa –la palabra no la inventó Delibes- y el “cazador que escribe” la recogió.

Y repito: sólo es la opinión de un humilde hombre de campo (ex pastor, ex agricultor, y ex cazador) que jamás llamó, ni oyó llamar gafa, a una perdiz resabiada, hosca e inabordable.

Respeto para el escritor y para el lenguaje rural: ellos no pueden defenderse.


Camporredondo, 25 de junio de 2016

PD. Acostumbro a que aquello que digo se aproxime, lo mas posible, a la realidad. En este caso me puse en contacto con el ayuntamiento de Cabreros del Río y con algunos vecinos más (cazadores y no cazadores) interesándome por la palabra que nos ocupa; resultando que, como presumía, la palabra gafa no existe más allá de la gafa, o gafas, para la vista. Debo decir que entre los cazadores había uno mayor y él jamás oyó la palabra referida a la perdiz.

Resultando señor Urdiales que no, Delibes escuchó la palabra gafa de boca de Jesús, el práctico. Jesús, el práctico, la usó como pudo haber usado otra cualquiera para concluir que la perdiz era difícil de cazar y en vez de decir que era hosca, inabordable y resabiada, como muy bien calificó Delibes, se le ocurrió llamarla gafa como, según dije más arriba, pudo  haber dicho comadreja.

Seriedad señor Urdiales, conservemos las palabras en trance de desaparecer, pero dejemos de inventar otras (no tenemos  categoría), porque, si además usted se apoya en Delibes, puede que por respeto y admiración al cazador que escribe, la palabra que nunca existió, pase a formar parte de palabras en trance de desaparecer. Además, como ya me ha sucedido, puede que haya quién diga que Delibes se inventó palabras que no pertenecen al castellano.

Puede que usted tenga -y es de temer- otra fuerza, la mía es la fuerza del que busca la razón sin más pretensiones que el amor por nuestro lenguaje rural. Investigue, ayúdenos a conservar el maravilloso lenguaje que hablaron nuestros abuelos, y nosotros mismos, pero... no falte a la verdad.

Al principio del escrito el "experto" hacía una pregunta: ¿Qué es para Delibes una gafa? Pues bien; como creo estar en condiciones de satisfacer la  curiosidad del señor Urdiales le diré: para Delibes una gafa es aquello que "usamos algunos para leer y hay gente la lleva siempre". Lo que ocurre es que a Delibes le llamó la atención el significado de gafa que le dio Jesús, el práctico, a la perdiz, la recogió, y nos la transmitió. Después cada quisque la interpretamos como "Dios nos da a entender" y así nos luce el pelo.

martes, 26 de julio de 2016

Matrero

Matrero

AVD p. 44
En diciembre la perdiz mesetera sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo. Es pájaro
 matrero, a menudo con algún perdigón en el cuerpo,
matrero.
1.
 
adj. Astuto, resabido.

Hasta aquí lo publicado en Cátedra Miguel Delibes -dependiente de la UVA- pero que, como allí me dijeron, del glosario -DICCIONARIO DE VOCES Y EXPRESIONES POPULARES Y RURALES EN LA OBRA DE MIGUEL DELIBES -  sólo su autor es responsable. Sin comentarios.

A continuación, en Facebook, hoy me encuentro lo que sigue:

Jorge Urdiales Yuste
Es pájaro matrero, a menudo con algún perdigón en el cuerpo (Aventuras, venturas y desventuras...) Matrero: Astuto, resabido

Como cada vez sé menos, pero sigo queriendo ilustrarme; echo mano del Diccionario de la Lengua Española (DLE) y vean lo que nos dice:
matrero, ra
De or. inc.
1. adj. Astuto, resabido.
2. adj. Suspicaz, receloso.
3. adj. Engañoso, pérfido.
4. adj. Arg. y Ur. Fugitivo que buscaba el campo para escapar de la justicia. U. t. c. s.
5. adj. rur. Arg. y Nic. Dicho del ganado: cimarrón. U. t. c. s.
6. adj. Col. Dicho de un toro: Mañoso, que esquiva el trapo con que se lo invita ytrata de embestir al torero.
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Leo –hasta ahí sí que llego- que, efectivamente, el diccionario recoge 6 acepciones para la palabra matrero: algo voy aprendiendo. Pero quiero y necesito saber más. Ahora quiero saber qué es eso de resabido que, parece, que Delibes – según el autor del glosario de su Cátedra- aplicó a la perdiz mesetera en el mes de diciembre. Para ello vuelvo al DLE y allí dice:
resabido, da
Del part. de resaber.
1. adj. Que se precia de entendido.
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¡Joder! digo… ¿qué clase de perdices cazaba D. Miguel? Me acuerdo de que, en mis años jóvenes, las perdices podían ser suspicaces, recelosas  pero…  ¿resabidas? ¡Ya está! Pensé: el autor del glosario, y ahora de lo publicado en Facebook, ha tenido un pequeño desliz sin importancia: en vez de aplicar la acepción nº 2 ha aplicado la nº 1 que, aunque están próximas, no quieren decir lo mismo. No es lo mismo –digo yo- una perdiz recelosa, suspicaz… que no se fía vamos (sus motivos debe de tener) que aquella otra -que yo desconozco- que presume (se precia) de entendida.
Y ahí va mi pregunta: ¿Vosotros conocéis alguna perdiz, o cualquier otro animal de los llamados irracionales, que se precie o presuma de algo? Hombre ya sé que había una ratita muy presumida que barría su casita…, pero aquello no tiene nada que ver con las cacerías de D. Miguel Delibes.
Y ya está. Espero que, si lo tenéis a bien me expliquéis lo que yo no acabo de entender, al fin y al cabo no soy más que un humilde paleto inculto deseoso de aprender del “doctor  cum laude en ciencias de la información”.
Como final os ofrezco la frase completa de lo que escribió Delibes en “Aventuras, venturas,  y desventuras de un cazador a rabo”:
En diciembre la perdiz mesetera sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo. Es pájaro matrero, a menudo con algún perdigón en el cuerpo, que recela hasta de su madre.
¡Jolines, recela, la perdiz recela! pero… ¿no es eso lo que dice la segunda acepción del DLE? Bueno entonces no hace falta -eso creo yo- que me aclaréis nada: creo que, aunque inculto, esto sí que lo he entendido. Parece que la perdiz mesetera, en diciembre, no era resabida, sino recelosa, suspicaz. Si le añadimos la posibilidad de que llevara en su cuerpo algún perdigón, creo que estaba más que justificado que no se fiara ni de su madre.
Desde este pueblecito… felices vacaciones.

 Camporredondo, 24 de julio de 2016.

jueves, 9 de octubre de 2014

En Camisas de Once Varas: A huevo.

Yo creo que tiene que llegar el momento de cortar este empeño que tengo en ver las cosas de distinta manera a como las ve el “experto” en la narrativa de Miguel Delibes y, debo entender,  aquél que se las publica.

Aquí tenemos otra muestra más:

A huevo: Locución adverbial: que apenas cuesta. “Indica lo baratas que costaban o se vendían las cosas”.

EUC p. 65.
(…) sobre el navazo encharcado y fallar una segunda a huevo (…)

Vamos a ampliar un poco lo que Delibes nos dice en “El último coto” y después seguimos comentando: “(…) No cacé más de hora y media (el temor de la vuelta al coche me enervaba) tiempo suficiente para derribar una perdiz lanzada sobre el navazo encharcado y fallar una segunda a huevo, entre los pinos. (…)”

Bien, parece que el cazador no andaba de compras en ese momento, ni pretende decirnos si las cosas se compraban o vendían baratas. Delibes en “El último coto” nos dice que le salió una perdiz a huevo, o sea fácil, a capón… ¿se acuerdan? Bueno pues eso; que aun saliéndole mansa, a huevo, la falló. Ése parece que era su lamento, más que el de los precios en el mercado.

Decía al principio del escrito que veo las cosas de distinta manera a como las ve el “experto” con lo que uno de los dos nos equivocamos; o no, porque posiblemente los dos tengamos razón, cada uno lo vemos desde distinta óptica: él desde la ciudad y yo desde el terruño desde donde, indudablemente, las cosas parece que se ven de distinta manera: yo veo a la perdiz volando lanzada sobre el navazo encharcado y volando entre los pinos, y él la ve volando entre los puestos del pescado, la carne o la fruta. A mí no me preocupan los precios del mercado y a él no le preocupa si el navazo está encharcado o era un secarral.

YO SIGO CONTANDO LAS COSAS DESDE EL PUEBLO.


martes, 7 de octubre de 2014

En Camisas de Once Varas: A capón.

A capón: Disparar sin tener tiempo de utilizar el punto de mira.

Esto se encuentra escrito en la página 35 del Diccionario de Expresiones populares en la Narrativa de Miguel Delibes.

Uno ya empieza a cansarse y siente ganas de abandonar, pero, claro, abres el diccionario en sus primeras páginas y encuentras lo que más arriba hemos tecleado y dices: si lo dejo así, dirá aquél que sea cazador o conozca un poco este mundo ¿es que nadie se ha dado cuenta? Y yo digo ¡joder! es verdad lo que puede pensar el lector ¿nadie se ha dado cuenta de lo que dicen en este diccionario? ¿Desde cuándo saltar la pieza a capón se traduce en un disparo tan difícil que ni siquiera tiene el cazador tiempo de utilizar el punto de mira? Veamos lo que dice Delibes:

“(…) Hay que considerar que la perdiz es capaz de volar a una velocidad de cien kilómetro a la hora y si a eso le añadimos los ochenta o noventa del huracán, se comprenderá que la patirroja que levanta a diez metros –sigilosamente, además, acallada por los bramidos del viento- puede interponer en poco más de un segundo sesenta entre ella y los tubos de la escopeta. El tiro, aun arrancando a capón, exige una celeridad de la que no todos, desgraciadamente, disponemos. (…).

Si leemos con atención, en seguida nos daremos cuenta que Delibes no nos está hablando de un disparo a capón, sino de que la pieza (la perdiz) aun arrancando a capón (saliendo fácil) en un momento, con la fuerza de sus alas y ayudada por el viento, si no te das prisa en disparar se te alarga. O sea: se necesita rapidez en el disparo porque, de lo contrario, desaparece del campo cubierto por la escopeta.

Resumiendo: es la pieza la que arranca (sale, levanta el vuelo en este caso) a capón y si, con las circunstancias especiales del día, el disparo no es rápido, se nos va a criar. O sea: a capón (a huevo) sale la perdiz y el disparo debe ser rápido. Si no lo haces así habría que darle, al cazador, un capón con los nudillos bien apretados. Y otro a mí quizás por no saber explicarlo.

Quiero añadir -porque me brinda la oportunidad el DEPNMD en la misma página 35- que Delibes en el “El último coto” página 70, nos deja más claro a todos lo que es “a capón”. Dice:

Los pájaros, juntos, en pares, o separados, arrancaban por todas partes, sin malicia, blandos, a capón (a huevo, decíamos casi todas veces; lo cual no es dispararle al huevo).

SI USTED NO ESTÁ DE ACUERDO, PODEMOS SEGUIR DISCUTIENDO LA JUGADA.

miércoles, 1 de octubre de 2014

En Camisas de Once Varas: Salvar la mano.

Diccionario de Expresiones Populares en la Narrativa de Miguel Delibes, página 176.

Salvar la mano: Hacer algo positivo (venatoriamente hablando) en un pequeño recorrido del grupo de cazadores.

Pesado, pesado, pesado sí, ya sé que soy muy pesado pero, ¿qué debo hacer? El “cazador que escribe” nos dice en “Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo” que un pájaro (léase una perdiz) achuchado (léase levantado, espantado o lo que usted quiera) en los altos trató de salvar la mano repullado y de través. O sea que la perdiz trató de evitar la mano de cazadores (la línea de cazadores) elevándose, y como había cogido vuelo y cruzaba recio, el cazador hubo de correr la mano y adelantar para no dejar el tiro corto y dio al traste con la estrategia del pájaro.

Cuando uno no ha visto más que, un poco, por la tele, en la hora de la siesta, “Jara y sedal” pues ocurren estas cosas. Delibes nos dice que la perdiz trató de evitar la mano de los cazadores y para ello se elevó, y aquél que no ha cazado nunca, pero que tampoco admite que no sabe, pues va y nos dice que salvar la mano es “Hacer algo positivo (venatoriamente hablando) en un pequeño recorrido del grupo de cazadores.

Si esto lo juzgara algún miembro de la protectora de animales diría que tiene razón: hacer algo positivo es huir de los cazadores subiéndose a las nubes. Pero no, seamos serios, la perdiz trató de huir, trató de evitar a los cazadores que iban cazando en mano.

¿Que no lo he entendido? pues acláremelo un experto.

domingo, 7 de septiembre de 2014

En Camisas de Once Varas: Repullarse.

Repullarse
AVD p. 12
(...) el uno, achuchado en los altos, trató de salvar la mano
 repullado (...)
Repullo:
 Movimiento de sorpresa, miedo o susto. (Diccionario Ilustrado de la Lengua Española)
Repullo:
 Movimiento violento del cuerpo, especie de salto que se da por sorpresa o susto. (Biblioteca de Consulta Microsoft, Encarta 2003)
Repullo:
 Especie de salto que se da por temor o susto. Demostración violenta de sorpresa. (Nuevo Diccionario de la Lengua Española)
Repullarse:
 Extraño que, por haberse asustado de algo, hace la perdiz al arrancar el vuelo. Ej. Se repulló un pájaro y pensé que por allí iría el cochino.(www.cybercordoba.com)
Repullarse:
 encongerse o sobrecogerse. En este caso, supone encogerse o agazaparse en las copas de los árboles esperando que pase el peligro. En la oración de Los santos inocentes adopta el segundo significado: el sobrecogimiento del ave le lleva a elevarse hacia las nubes. (Investigación de campo)
AVD p. 19
Las patirrojas, en general, bien derribadas,
 repulladas o sirgadas, pero distantes y en velocidades normales de crucero.
AVD p. 23
Después la cosa empieza a complicarse con las
 repulladas (...)
LPD p. 62
Eché una carrera y le volé, pero el indino, en contra de toda lógica, en lugar de
 repullarse sobre las copas, voló sorteando los troncos,
LPD p. 81
(...) le
 repulló otro, galleando,
LSI p. 95
(...) al pájaro aquel de la primera batida , en el canchal, el que se
 repulló a las nubes,

¡Toma castaña! diríamos en mi pueblo. ¿Es necesario todo este repertorio para descifrarnos lo que dice Delibes sobre la perdiz, el faisán o la torcaz etc. repullada? Tomemos una de las definiciones que nos ofrece el DCRNMD y Cátedra Miguel Delibes:

LPD p. 62
Eché una carrera y le volé, pero el indino, en contra de toda lógica, en lugar de
 repullarse sobre las copas, voló sorteando los troncos,

Supongo, si no es mucho suponer, que el cazador que escribe, nos deja bien sentado que el faisán en vez de elevarse por encima de las copas de los pinos voló sorteando los troncos. ¿A quién le queda duda de que repullarse es, sencillamente, elevarse, volar ganando altura? Entonces pregunto: ¿no sería más fácil y práctico esto?:

Repullarse.- Saltar, elevarse con gesto extraño en vez de volar horizontalmente.

La verdad es que esta explicación tan escueta como práctica, no rellena páginas que es la única explicación que encuentro a todo el repertorio montado.

Pero lo que me parece el colmo es esto:


Repullarse: encongerse o sobrecogerse. En este caso, supone encogerse o agazaparse en las copas de los árboles esperando que pase el peligro. En la oración de Los santos inocentes adopta el segundo significado: el sobrecogimiento del ave le lleva a elevarse hacia las nubes. (Investigación de campo)

Bueno, parece que no cazamos en el mismo coto,  ni en compañía de la misma cuadrilla. Delibes  corre y obliga al faisán a alzar el vuelo, pero el indino en vez de repullarse (elevarse) sobre las copas de los pinos, sortea los troncos en vuelo horizontal y evita que el cazador tenga opción de apuntarle con los caños de la escopeta. La otra cuadrilla es la del experto que imagina que el mismo faisán se agazapa, se encoge en las copas hasta que el cazador se haya ido. Quédese usted con la versión más creíble, siempre teniendo en cuenta que yo no soy experto, sino un humilde hombre de campo.

Ahora nos queda la segunda parte: hemos visto que en la primera parte el ave se repulla, se agazapa según el experto. Pero en la segunda versión, la de Los Santos Inocentes, también se repulla pero en vez agazaparse se sobrecoge y el sobrecogimiento le lleva a elevarse hacia las nubes. Total:

Repullarse: según sea el ave (faisán,  perdiz o torcaz) indica agazaparse o elevarse hacia las nubes ¡Toma ya! esto sólo se sabe cuando se investiga a fondo.

SEGURAMENTE ALGÚN DÍA HABRÁ UN EXPERTO QUE NOS ACLARE TANTO DESAGUISADO