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lunes, 24 de octubre de 2016

¿Galloga, o gayuba?


¿Cómo se llama esta planta?
¿Por qué será que cuanto más me alejo de mis años jóvenes más me gusta aprender? Me viene a la chinostra, azotea, crisma… cabeza al fin y al cabo –sin pretender paralelismos- aquella frase de Sócrates que, al ser preguntado, “¿para qué quieres aprender a tocar la lira, Sócrates, si vas a morir?" , el sabio respondió de la forma que sólo se les ocurre a los sabios: “pues para tocar la lira antes de morir”.

En mis años más jóvenes –cuando empecé a tener tiempo para leer, y leí, a Delibes- encontré la palabra galloga en varios libros de la dilatada obra del escritor. Tengo que decir que conozco la planta de la fotografía. Pero también debo decir que nunca me preocupé por saber su nombre. La encontraba en la lectura y pensaba, bueno pues… una planta más de las que hay en la naturaleza cuyo nombre ignoro.

O sea: conocía la planta, leí en Delibes galloga, pero nunca fui capaz de relacionar mi conocida planta con la galloga del escritor.

Es ahora, cuando al escuchar un programa de radio oigo la palabra galloga en la narrativa de Delibes me digo, ¡anda! Mira por donde voy a aprender el nombre de la planta. Esto me ha animado, ahora, a pesar de que ya lo había visto en otros libritos editados por Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y Ediciones Cinca. Pero sólo ahora me ha picado el gusanillo por saber si la planta galloga a la que hace mención Delibes es la descrita por el “experto”.

Establecida la relación de la planta que yo conocía, con la descrita en la radio, en la Cátedra Miguel Delibes y libritos varios, me dije: sólo me queda saber en qué zona de Castilla y León se conoce a esta planta con el nombre de galloga. He buscado, y todos caminos me han llevado a la misma meta: la planta descrita, o no lo he entendido o se llama gayuba.

Como no tengo forma de saber si la galloga de Delibes se refiere a la misma planta de la foto, y como me gustaría saber -antes de que sea tarde- en qué parte de Castilla y León se conoce la gayuba con el nombre de galloga pregunto a aquéllos que visitan de vez en cuando “La Pizarra de Gaude: ¿seríais tan amables –que lo sois- de ilustrarme diciéndome si existe relación entre la planta que muestro en la fotografía y la palabra galloga tan utilizada por Delibes? y si existe ¿en qué zona?

Y sin más por la presente… recibid un abrazo campero desde


Camporredondo, 14 de octubre de 2016.

lunes, 29 de agosto de 2016

Masegar/mesegar

Masegar/mesegar.

Por lo que podemos leer al final del escrito, parece que para el Diccionario de la lengua española (DLE) tanto la palabra masegar como mesegar no existen -o este humilde paleto no ha sido capaz de encontrarlo-. El diccionario parece que tiene claro –y me parece normal y correcto- que todo lo relacionado con meseguero/ra y meseguería es referido a la mies. Ni entro, ni salgo, en por qué no recoge la palabra mesegar como  extensión de terreno sembrado de mies.

Y voy con el objeto de mi comentario: existe en mi pueblo (Camporredondo), desde tiempo inmemorial, un pago llamado El Masegar. Digo desde tiempo inmemorial porque aprendí su nombre de mi abuelo (nacido en 1873) y puedo asegurar que él no le puso el nombre a la zona. El nombre de la zona de El Masegar no es caprichoso: da la casualidad de que, entre toda la flora, la planta predominante es una planta que llamamos masiega, que es el nombre común a una serie de plantas, todas de características similares. Por tanto, me parece que nuestros predecesores acertaron con el nombre, ya que, si el campo está poblado por masiegas, lo más lógico es que se llame masegar, así como el campo de mies puede ser mesegar. ¿O no?

La polémica viene porque un día en que yo usé la palabra masegar para referirme a esta parte del término de mi pueblo. Un señor –más y mejor preparado que yo- me corrigió. No, dijo, la palabra no es masegar… sino mesegar. Esto lo tiene recogido. (¿?) en su libro de (¿?) hace tropecientos años.

Y aquí viene mi problema y pregunto: si, como recoge el DLE, meseguero, meseguera, meseguería, es todo referido a la mies y, según los intelectuales, la palabra masegar no es correcta, sino mesegar, ¿quiere decirse que en los humedales, lagos, y terrenos pantanosos es donde se sembraba la mies en los tiempos de Maricastaña? Digo esto porque nuestro masegar (campo de masiegas) es lo que fue desde que dicen que Dios separó las aguas y la tierra. ¿Por qué puedo estar tan seguro? Pues hombre, porque allí, en el campo de masiegas (masegar para nosotros, rurales) hay una hermosa capa de turba (turba negra) que sólo los miles de años son capaces de formar.

Resumiendo: debo entender que la palabra masegar (campo de masiegas) existió hasta que a un ilustrado hombre que, supongo, -y a las pruebas me remito- no distinguía la mies de la verdura de la huerta, se le ocurrió decir -en su ¿libro?, del que líbreme Dios- que mesegar es la palabra correcta para designar lo que es un masegar (sin entender que son palabras con distinto significado). Esto, pienso yo –que soy un malpensado- que es posible por lo que acabo de decir: el hombre no distinguía entre mies y verdura. Quizá descubramos ahora que en aquel pasaje de la Biblia donde dice “Señor, envía obreros a tu mies”, en vez de segadores, lo que estaba solicitando era recolectores de lechuga.

Meseguero/meseguería = referido a mies

Masegar = campo en que predomina la planta masiega.

Parece claro que hablamos distinto lenguaje.

A continuación lo que recoge el DLE (Diccionario de la Lengua Española).

meseguero, ra
Del lat. *messicarius, de messis 'mies'.
1. adj. Perteneciente o relativo a las mieses.
2. m. Encargado de guardar las mieses.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
meseguería
De meseguero.
1. f. Guarda de las mieses.
2. f. Repartimiento que se hace entre los labradores para pagar la guarda de las mieses.
3. f. Tanto que corresponde a cada labrador por la meseguería.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Y como sabéis que soy muy obstinado, no os preocupéis: seguiré usando la palabra masegar siempre que me refiera al pago de Camporredondo donde predomina la masiega.
Nota: donde digo obstinado, quiero decir tozudo y donde dije tozudo digo cabezota.
Y aquí, en Camporredondo, sigo esperando para contrastar opiniones.
Camporredondo, septiembre de 2016.



martes, 19 de julio de 2016

Mata

Sigo sin entender al “experto”

El “experto” y el paleto siguen hablando distinto lenguaje. Él, más culto, el académico; yo, por carecer de cultura, el rural.

Esta vez seré más breve:

...por pequeñas matas de aulagas (El disputado voto...) Mata: Planta de poca alzada o tamaño.

“(…), las perspectivas acotadas por suaves ondulaciones, moteadas, en sus lomos, por pequeñas matas de aulagas. (…)”.

Delibes,  en “El disputado voto del señor cayo”,  nos va describiendo el campo con todo detalle, sus matices, ondulaciones, lomos… que están moteados por pequeñas matas de aulagas. ¡Matas, Dios bendito! ¿Qué quiere decirnos el escritor?: ¡echemos mano del DRAE! El Diccionario de la Real Academia Española dice esto:

mata1
Quizá del lat. tardío matta 'estera'.
1. f. Planta que vive varios años y tiene tallo bajo, ramificado y leñoso.
2. f. Planta de poca alzada o tamaño. Mata de tomate, de claveles.
3. f. Ramita o pie de una hierba, como de la hierbabuena o la albahaca.
4. f. Porción de terreno poblado de árboles de una misma especie. Tiene una mata de olivos excelente.
5. f. lentisco.
6. f. Col., Cuba, R. Dom. y Ven. planta (‖ ser vivo autótrofo).

¡Qué malo es el DRAE, no quiere decirnos lo que es una mata de aulagas! Hombre, no nos lo dice tan claro porque el diccionario supone que nosotros sabremos escoger -1 a 6- el más adecuado a lo que queremos saber, por eso nos ofrece 6 acepciones a cual más válida cada una. Lo que pasa es que si no comprendemos absolutamente nada de lo que significa lo que buscamos, es casi imposible. Por eso hemos de recurrir al experto. El problema viene cuando el “experto” es de aquellos de los que se dice… “el analfabeto más profundo es aquel que todo lo sabe”, y nuestro “experto” es doctor cum laude en ciencias de la información. Pero, a veces, -como en este caso- la naturaleza va por otros andurriales ¡me cagüen la leche con la dichosa naturaleza!

Quiero y debo dejar sentado que, según parece, estamos hablando de la narrativa de Miguel Delibes ("El disputado voto del señor Cayo") por lo que debemos buscar, en el DRAE (ahora DLE), la acepción que pueda adaptarse a nuestras necesidades. Además tenemos la suerte de poder recurrir a aquellos que, con su falta de cultura (¿os acordáis?) nos pueden sacar… y nos sacan, del atolladero. Veamos:

¿Se refiere Delibes a la acepción -DRAE- nº 1? Parece que no; el DRAE, aquí, se refiere a un tipo de plantas en general y Delibes nos habla de una en particular: la aulaga. ¿Será, tal vez, la nº 2? Creo que tomates y claveles no es lo que divisan desde el coche nuestro “diputado” y sus amigos. ¿Tal vez la nº 3? Pues no, va a ser que no; Delibes no se refiere a una ramita o pie de una hierba. ¿Acaso sea la nº 4? ¡Hombre! parece que terreno poblado de un mismo tipo de árboles (o arbustos) de una misma especie sí se acerca a la porción de tierra: “lomos moteados por pequeñas matas de aulagas”, ¡albricias! Esto se va pareciendo, a lo que buscamos: “lomos moteados por pequeñas matas de aulagas”.

Como vemos, nuestro “experto” se ha inclinado por la segunda definición de planta que recoge el “Diccionario de la Real Academia Española” que, como definición de mata, es correctísimo. Pero hombre, confundir una tomatera, o una mata de claveles, con una aulaga… ¿no os parece que anda -el “experto”- un poco despistadillo?

Vamos a ver: en este mundo mío, -el rural- cuando nos referimos a un conjunto (corro) de plantas, pinos, árboles, arbustos… -que es donde podríamos incluir a la aulaga-, decimos mata, grupo, corro, mancha… y, a continuación, especificamos el tipo de planta que forma la mata: pinos, chopos, aulagas, jaras o estepas (ardiviejas en la narrativa de Delibes). Permitidme un paréntesis: el concepto de aulaga que tiene el DRAE -me refiero a su altura- puedo decir, y digo, que las conozco con una altura que rebasa ampliamente el metro que el diccionario recoge). Seguimos. Debemos, por tanto, diferenciar entre mata como conjunto de plantas (árboles y arbustos) y mata como planta con un único tallo común a partir del cual parten las ramificaciones sobre las que se produce el fruto: mata de garbanzos, guisantes, alubias, tomates, muelas… Como vemos, en este grupo no podríamos incluir a la aulaga.

 De manera que Delibes se refiere, así lo creo, a la mata de aulagas como pequeño conjunto, o grupo, de plantas que predominan en los lomos del terreno que el diputado y sus amigos van observando a través de la ventanilla del coche.

Según Delibes, –en “El disputado voto del señor Cayo”- mata: pequeño conjunto de aulagas que predominan en los lomos del terreno que van descubriendo –el grupo de amigos- desde la ventanilla del coche en su camino en busca de “El disputado voto del señor Cayo”.

Pues no he sido tan breve como dije al principio y vosotros, seguramente, hubierais deseado, ¡qué hartura! La verdad es que hay tanta tela que es difícil cortar y aún así, corto en:

Camporredondo, 29 de junio (San Pedro patrón de los pastores) de 2016



domingo, 13 de diciembre de 2015

Zahurdón

Ruego al autor del diccionario y la Cátedra Miguel Delibes.

Usted -y todos seguidores de “La pizarra de Gaude”- a estas alturas de la película, saben que sólo pretendo aprender y comunicar lo aprendido.

Además, aquello que aprendo quiero transmitirlo con la mayor seguridad posible de que lo que digo no es alguna "burrada". De esta manera creo colaborar a no cambiar el significado que durante muchos años, incluso siglos, tuvieron las palabras del lenguaje rural. De las palabras académicas ya se ocupa la RAE, pero de las otras, las mías, no se ocupa nadie. Y si de vez en cuando se ocupa alguien, le da igual –como decimos la gente rural- “a cuestas que al hombro” y es que ni siquiera eso es lo mismo. No, no es lo mismo que el Azarías se acostara entre la torvisca (matas de torvisco y otros matorrales) que a la "abrigada" (abrigaño) de los zahurdones (construcciones muy antiguas).

Ver fotos al final de la entrada.

Zahurdón
LSI p. 15
(...) se acostaba a la abrigada de los
zahurdones o entre la torvisca (...)
Zahurdón:
conjunto de maleza, espinos, árboles pequeños, zarzas, etc. que forman una especie de pared. Es más alto que la cerviguera y es empleado por labradores y cazadores para ponerse al agrego en días de viento. (Investigación de campo)

Así aparece en Cátedra Miguel Delibes y en “Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes editado por Fundación instituto castellano y leonés de la lengua y ediciones Cinca.

Condición indispensable -creo yo- es que nos situemos en el entorno (dehesa extremeña) en el que transcurre la obra “Los santos inocentes”. Sólo así podremos entender su lenguaje. Dijo Delibes: “en ese diccionario hay palabras de pueblo y palabras de región. No todas valen…” ¿os acordáis?

Dije al principio del escrito: quiero saber, me gusta saber. Por eso, al llegar a la palabra zahurdón, dado que el autor de los diccionarios y el glosario de la Cátedra Miguel Delibes nos remite, como es su costumbre, a su “investigación de campo” que, dicho sea de paso, como soy de pueblo, no sé qué significa, me puse a buscar por donde pude, y encontré lo mismo por todas partes.

Copio y pego lo que dice el DRAE:

zahúrda
Quizá voz de or. germ.; cf. al. Sau 'marrana' y Hürde cercado'.
1. f. pocilga.

Encontrado esto comencé a ver la luz. Pensé: si zahúrda es pocilga, tengo bastante claro que no es hierba, zarzas, árboles pequeños, espinos… maleza. Supongo, cavilé, que zahurdón es el aumentativo de zahúrda y seguí el hilo. De sobra es sabido que por el hilo se llega al ovillo. Pero resulta que por el hilo encontrado llegué a muchos ovillos, todos iguales, pero ninguno es el del señor Urdiales que es el que yo buscaba. Todos los ovillos que encontré son en forma de construcciones antiguas en el campo, pero construcciones al fin y al cabo.

En la seguridad de que el “experto” en Delibes ha “investigado” por otros campos, es por lo que le ruego que sustituya (investigación de campo) por una dirección. De esa manera yo tendría la posibilidad de ponerme en contacto con su informante y, entre todos, llegaríamos a dejar la palabra zahurdón donde la colocó Delibes, que no es otro lugar, a mi modo de ver, que en el campo, detrás de cuyas paredes se cobijaba el Azarías los días que se levantaba flojo y como desfibrado y se cobijan pastores, labradores, cazadores y todos los “…ores” que puedan necesitar agregarse (ponerse al agrego) en días de viento… y más días.

¿Por qué me llamó la atención la definición que nos ofrece el señor Urdiales sobre el zahurdón? Pues porque sorprende; a mí me sorprendió, que Delibes no se hubiera dado cuenta que al acostar al Azarías entre la torvisca (matorral que forma el torvisco y otros arbustos) o a la brigada de los zahurdones le acostaba sobre los mismos matorrales siendo, como dice el autor del diccionario, el zahurdón un conjunto de maleza, espinos, árboles pequeños, zarzas etc. Creí que había un error y por eso busqué.

Resumiendo: Delibes -según lo que yo entiendo- situó al Azarías, -“los días que se despertaba flojo y como desfibrado”- en el campo, acostado a la abrigada de los zahurdones (construcciones, normalmente de piedra y tierra) o entre la torvisca (conjunto de arbustos y maleza entre la que predominaba el torvisco) que también le protegía del viento. Porque claro, si Delibes hubiera dicho que el Azarías se acostaba a la abrigada de los zahurdones y éstos son un “conjunto de maleza”… y la torvisca que, ésta sí que es un arbusto, podríamos decir: ¡vaya despiste del escritor! Pero no, Delibes dijo lo que dijo, acostaba al Azarías ora al agrego de un pared, ora al agrego de un matorral. O sea: Delibes no se despistó, sino que no entendemos lo que él dijo.


Planta del torvisco. (Si hay muchas: torvisca o torvisquero).
Zahurdón. En mi pueblo lo llamamos chozo.


















                  






                 

Creo que Delibes (es sólo una opinión) preocupado por el medio ambiente, hace uso del torvisco por su temor a que esta planta, como otras muchas, vaya desapareciendo. ¿Desaparece también el torvisco? Valga esta referencia: entre los pueblos Montemayor de Pililla y Santibáñez de Valcorba hay una zona que le llaman los torvisqueros. Nunca me interesé del por qué de este nombre hasta ahora. Traté de averiguar por qué el nombre si no hay torvisco como para darle nombre a la zona y la respuesta fue: pues porque en otro tiempo fue una zona donde esta planta predominaba. Queda claro que el torvisco (al menos en esta zona) está despareciendo y yo creo que Delibes nos lo está recordando.

Nota al final de la entrada: como he mentado la frase “a cuestas y al hombro” y dado que yo digo -porque así lo aprendí- que no es lo mismo, algún día trataré de razonarlo o quizás deba rectificar. “No es lo mismo a cuestas que al hombro”.

Y aquí seguimos en:

Camporredondo a 6 de diciembre de 2015




martes, 10 de noviembre de 2015

Lecherines 2

Lechinterna (lechetrezna) al borde de la carretera de Montemayor de Pililla al área recreativa de Fuente Mínguez.


Comienzo con una fotografía de la lechinterna (lechetrezna), a la que NO se refiere Delibes en “Las ratas”, porque una cosa es la ignorancia, sin más trascendencia, y otra la que puede tener repercusiones graves para la salud.

Digo que es a la que NO se refiere Miguel Delibes porque doy por sentado que es la que pertenece a la zona en la que Delibes sitúa la novela. Los lectores saben que Miguel Delibes concibió la idea de escribir “Las ratas” en un viaje al santuario de El Henar (distante de mi pueblo escasos 15 km) donde le hablaron de los topos (ratas de agua), de su captura para la venta y consumo en las cocinas de la zona.

Si tenemos en cuenta que por esta zona, en aquel tiempo, había agua por cualquier cauce o arroyo, es fácil deducir que este tipo de roedores abundaba: doy fe de ello. Y de ello he hablado en la entrada a “La pizarra de Gaude” que titulé “Los toperos”.

Si, como parece, es en esta zona donde localizó su obra maestra, tengo que admitir, y admito, que Delibes nunca nos habló de la lechinterna (lechetreza) de la fotografía porque esta planta, una vez más, digo: los conejos nunca la han comido, porque de haberlo hecho, habrían muerto: es tóxica. Lo que acabo de decir, el escritor también lo sabía.

Lecherines
LR p. 130
Con el alba abandonaba la cueva y pasaba el día cazando lagartos, recolectando manzanilla, o cortando lecherines para los conejos.
Lecherina: n.f. Planta glauca, con cepa leñosa pero endeble y flores de color amarilloverdoso dispuestas en umbela. Vive en cunetas, ribazos y baldíos y florece a principios de primavera. Sinónimos: chirrihuela, lechetrezna, lechera, lecheinterna, leche de brujas. (Diccionario del Castellano Tradicional)
Lecherines: Forraje para los conejos parecido a las mielgas, de color muy verde y de
flor amarilla, que al quebrarla saca un líquido parecido a la leche. También llamada "lechinterna". (Investigación de campo)
LM p. 102
Cada mañana, Juan llevaba al conejo su ración de berza y de lecherines.

Estas acepciones están escritas en los dos libritos, mal llamados diccionarios en la narrativa de Miguel Delibes y en Cátedra Miguel Delibes. Dígame usted, con estos avales… ¿quién no cree que la lechinterna es un alimento conejil?

Es posible que haya –en alguna parte- otro tipo de plantas también llamadas lechetreznas, y hasta puede ser que sean un buen alimento para los conejos, pero éstas de “Las ratas”, ni son alimento para los conejos, ni Delibes lo dijo en ninguna parte. Por tanto, yo rogaría al autor de estos desaguisados que acompañe una fotografía que justifique lo que dice o que retire que lecherines es la planta “también llamada lechinterna. (Investigación de campo)”. Supongo que no habrá mucha dificultad para, allí donde se informó, obtener un soporte fotográfico. ¡Estamos hablando de una planta tóxica!

Como comentario final digo: hay un amplio grupo de plantas que pueden ser consideradas lecherines, y que a los conejos satisface grandemente, que no me atrevo a dar ningún nombre. Pero lo que sí digo, con toda rotundidad, es que ninguna es llamada lechinterna. Lechinterna es la de la foto y es VENENOSA.

Sólo añadir que, en los pueblos, a nadie se le ocurre dar una planta verde mientras contenga agua porque, fermenta, se les hincha el bazaco y… ¡zas!



Camporredondo 6 de octubre de 2015

martes, 14 de octubre de 2014

En Camisas de Once Varas: Quitameriendas.

Quitameriendas
VHCV pp. 54-55
(...) las
 quitameriendas que aparecen en las eras cuando finaliza el verano,
quitameriendas.
1.
 f. Planta de la familia de las Liliáceas, muy parecida al cólquico, del que se distingue por no estar soldadas entre sí las largas uñas de sus sépalos y pétalos.

Lo que acaba usted de leer amigo lector de “En camisas de once varas” lo puede encontrar, tal cual, en Cátedra Miguel Delibes.

Parece que al autor del glosario le llamó la atención la palabra quitameriendas, pero no tenía demasiado tiempo para investigar y explicar -para los no versados- lo que es la planta, y no se le ocurre un camino más corto que acudir al DRAE y… “aquí paz y después gloria”: así es más fácil.

Entonces trataremos, desde nuestra óptica de aficionado y admirador del escritor -también como hombre de campo- de encontrar un punto de conexión entre la planta “quitameriendas” y lo que es, en buena parte, la denuncia que constantemente Delibes hace sobre la miseria en que vivía el campo castellano. “El cielo de Castilla es tan alto porque los labradores lo empujan de tanto mirarlo”. Vamos a ello:

Que los trabajos más duros en el campo eran los que se realizaban en verano no creo que pueda ser objeto de discusión. Por eso, desde el día de la matanza, las mejores tajadas se guardaron en la olla entre manteca para cuando la dura jornada comenzara al alba, finalizando cuando el velo de la noche hiciera imposible continuar. Sólo en este tiempo se hacían cuatro o cinco comidas: desayuno, primera hora de la mañana; almuerzo, nueve de la mañana; comida, al mediodía;  merienda, contra la tarde y cena.

Cuando las labores de siega, trilla, limpia, y una vez que el grano se encerraba en desvanes o paneras,las horas de mayor esfuerzo por la mañana (la mañanada) se eliminaban y con ellas habíamos suprimido el desayuno. Nos quedaba una comida que, entonces, no era un lujo sino una necesidad: la merienda.

Cuando la era –nunca mejor dicho- quedaba limpia de polvo y paja, sobre la superficie en la que se había recogido el fruto de tanto esfuerzo, era cuando nacía una planta como la que nos describe el DRAE: la quitameriendas (perezosa en Camporredondo por aquello de que florecía tarde). Planta muy bonita, de colores muy delicados pero…  nos indicaba que la merienda se había acabado: el trabajo fuerte había terminado. Lo que hemos dicho, y que los días eran más cortos y, como tal, la jornada también se acortaba daban al traste con la merienda. No es culpa de la planta, ella no nos quitaba la merienda, pero venía a decirnos que el tiempo de la merienda había pasado.

Estoy hablando de la merienda –merienda en la era- y tal vez nos parezca que esto era una de esas “merendonas” campestres que hoy nos disparan la tasa de colesterol: nada más lejos de la realidad, la merienda, por regla general, era una sanísima, buena y modesta ensalada de tomate y pepino aderezada con aceite, sal y vinagre que, con un trozo de pan, sabía a gloria. ¿Tendría el merito la ensalada, o el rato de descanso que se disfrutaba durante el “ágape”?

Y hasta aquí la historia de una bonita planta que nacía en la era al terminar el verano y que su presencia indicaba que ya no habría más meriendas, al menos en la era. Pero la planta no era la culpable de tanta miseria como se vivía en aquellos tiempos, la quitameriendas nos avisaba que en la era ya no habría más meriendas, pero durante unos días ponía un bello colorido sobre la superficie de la era barrida.  

Tiene una parte triste el final de la historia de la quitameriendas y es que ha pasado a ser planta rara, al menos en la zona en que este pueblerino la vio nacer y morir tantas veces.

ESPERO QUE ALGUIEN ESTUDIE LA OBRA DE DELIBES Y DESPUÉS NOS LA CUENTE: SE LO MERECE.

Nota al final de esta serie de palabras: Por falta de fuente de información (esta era la última palabra que habíamos recogido de la Cátedra Miguel Delibes) nos vemos obligados a dejar en suspenso la serie. Si algún día volviéramos, nuevamente, a tener oportunidad de seguir, así lo haríamos.


domingo, 12 de octubre de 2014

En Camisas de Once Varas: Peseta.

Página 223 del DCT:
Peseta n.f.  Crucífera espinosa que florece en primavera. Se da en lugares herbosos
-->Hierba de la plata.

Les aseguro que más de un disgusto me ha dado la dichosa peseta con sus afiladas púas, porque si no yo, que no ando sobrado de entendederas, no me habría enterado con la definición que nos da el DCT.

Antes de seguir: ¿Alguien puede decirnos de dónde proviene el nombre? Sé que desde hace muchos, muchos años, se la conoce con ese nombre, pero el origen del mismo no tengo ni idea, ni a quién recurrir.

Sobre el sinónimo (hierba de la plata) no puedo opinar, lo desconozco; pero si llega a ser de oro… Que florece en primavera no creo que sea una buena pista, son tantas las plantas que florecen en primavera que muy difícil me lo pone el Diccionario del Castellano Tradicional para saber cuál de ellas es. ¡Hombre! una pista que puede ser definitiva es la siguiente:”se da en lugares herbosos” ¡joder!, como la mayoría de las hierbas ¿o no?

Veamos:

Peseta: bonita planta
Peseta.- Para terminar rápidamente os diré que si queréis buscar su definición en otros diccionarios buscarlo como abrojo, pues ese es el nombre de la planta. Jamás he podido saber por qué el nombre de peseta, pero el caso es que en toda, o buena parte, de la provincia de Valladolid se la conoce con este nombre que se presta a toda confusión: estos enemigos públicos abundan en verano y las pesetas (las calas) andaban escasas en todas las estaciones del año.

De esta planta lo que puedo decir que la encuentras -como todo lo que no deseas- por casi todas partes; principalmente por terrenos arenosos. Las he sufrido en mis pies, principalmente, pero donde las encontrarás rápidamente es si circulas con la bici por caminos de carro o por senderos, las hay por todas partes aunque no las veas. En seguida notarás que la rueda de la bicicleta se desinfla; no lo pienses más, ni le des más vueltas, seguramente allí está la peseta. Pero si vas por la carretera y notas la misma sensación, no te pares a pensar: el tractor la sacó pinchada en sus ruedas y la peseta esperó a que pasaras con tu bici para amargarte el grato paseo que te habías propuesto.
Abrojo: simpático y amenazador fruto de la peseta

O sea:

PESETA.- Planta rastrera, florece en primavera o principio de verano. Sus pinchos son el terror de las cámaras de las ruedas de las bicicletas, a las que pincha con suma facilidad. --> Abrojo.

Ésta es la definición –más o menos- que encontrará  en el Diccionario de Camporredondo.

La peseta, además de planta rastrera, es rastrera por vil, despreciable y traicionera.








miércoles, 17 de septiembre de 2014

En Camisas de Once Varas: Haba/habichuela.

DCT página 189:

Haba y habichuela n.f. Planta herbácea leguminosa, de tallo erguido y fruto comestible, en vaina.
--> Haba. -->Habichuela.

Sinónimos, según el diccionario.

Planta cuyo fruto es la haba
Si hemos aglutinado las dos palabras en un solo apartado, no es porque estemos de acuerdo, es porque, creo, es más fácil, ya que el diccionario nos da la misma definición.

El DCT nos da la misma definición, para las dos legumbres, cuando nos parece que no son la misma legumbre. El haba es eso, simplemente haba cuya definición es correcta (el DRAE en esta misma página 189 nos da una descripción muy detallada). No así la habichuela que puede definirse como judía y también alubia.

Habas

Lo que quiero resaltar sencillamente es que las dos son legumbres pero que ahí acaba toda similitud: Ni la planta, ni el fruto son iguales.

Hubo un tiempo en que tener aseguradas las alubias era sinónimo de tener asegurada la comida. De ahí que se dijera ante una situación de riesgo: me he, o te has, o nos hemos jugado las habichuelas o las alubias que era lo mismo.

O  sea:
Planta cuyo fruto es la alubia

Haba y habichuela.- Podemos resumir que la definición que el DCT nos da sirve para las dos plantas,  pero lo que no es posible que una sea sinónimo de la otra: son distintas.



                                                                  

Habichuela, judía, alubia…