viernes, 20 de octubre de 2017

Y -si puedo- las veces que haga falta

Son las 19 horas y 16 minutos del día 11 de octubre de 2017 cuando en la radio se oye…

Buenas tardes. Es curiosa esta niebla meona, que fue primero definida por el escritor Miguel Delibes, y definida años después por los académicos de la Real Academia Española.

En un libro titulado “El último coto” Delibes escribía que, “durante casi un mes la provincia había estado entumida (en el campo decimos entumecida…) bajo una niebla meona. Niebla húmeda y densa” -decía el escritor- que al congelarse en el aire deja los campos albos como después de una nevada”.

Si acudimos al diccionario de la academia se nos indica que esto de la niebla meona es algo que se emplea en el habla coloquial y la define así: “niebla de la cual se desprenden gotas menudas que no llegan a ser llovizna”. O sea que la RAE ha preferido quedarse con las primeras consecuencias de la niebla meona, “gotas menudas que no llegan a ser llovizna” y Miguel Delibes se centró, en su momento, en las últimas consecuencias: “niebla húmeda y densa que al congelarse en el aire deja los campos albos como después de una nevada”. Una complementa a la otra, y la otra complementa a la una. Llegarán días de nieblas meonas a Castilla y León… ¡abriguémonos!

Y, de nuevo, vuelve a salir la voz del campo para tratar de dar su… “paleta” opinión.

En una cachapada de ocasiones -ésta es una más-, he dicho que Delibes define –porque así lo aprendió en el campo- muy correctamente lo que es la niebla meona: “niebla húmeda y densa”. Añadiendo que, si se congela, deja los campos albos como después de una nevada. Según el “espabilado más que experto”, para Delibes niebla meona es la que se congela en el aire. No señor, no. Delibes dice que si la niebla meona se congela en el aire (sólo si se congela en el aire), deja los campos albos como después de una nevada. Parece que el “espabilado más que experto” no lo acaba de entender porque, a ver, ¿por qué nos dice que Delibes se centra en las últimas consecuencias? No, para la RAE, la niebla meona no tiene primeras consecuencias, ni para el escritor segundas, la niebla meona es la que es: “niebla húmeda y densa de la que se desprenden finísimas gotas de agua que no llega a considerarse lluvia”. Después podrá congelarse o no, lo mismo que la lluvia podrá transformarse en nieve, hielo…, pero no deja de ser agua que se desprende de la nube y cae.

Digamos lo que la niebla meona es -después de haber sido calado en muchas ocasiones por ella- en lenguaje rural, que es donde Miguel Delibes lo aprendió directamente y -por lo que podemos deducir- también la RAE: niebla meona es aquella niebla densa que, sin llegar a ser lluvia, acaba calando hasta los huesos. De ahí que la Real Academia diga: "niebla de la cual se desprenden gotas menudas que no llegan a ser llovizna”. Le falta a la Real Academia añadir aquello que yo pude comprobar sin intermediarios: “… no llega a ser llovizna, pero cala, moja, empapa”.

De manera que ni Delibes, ni la RAE, descubrieron la niebla meona. Yo me imagino que el nombre bien pudo ocurrírsele al campesino/a que después de llegar a casa empapado dijo: ¡vaya una niebla, parece que se mea!

Una cosa es totalmente cierta: yo nací en la primera mitad del siglo XX y lo aprendí de mis abuelos. De manera que allá por la mitad del siglo XIX (muy anterior al querido escritor y los académicos de la RAE) la niebla ya andaba meándose por estos campos de Camporredondo y, a veces se congelaba y parecía que había nevado, y otras veces –cuando la temperatura no era tan baja- simplemente se convertía en gruesas gotas que caían de los árboles… y otras gotitas calaban a las ovejas, machos, burros… o se fijaban sobre mi manta que acababa pesando… ¡cómo pesaba!

Lo triste de esto es que los advenedizos “-espabilados más que expertos-“ no comprendan que lo que dicen Delibes -en su extensa y maravillosa obra - y la RAE es lo mismo. A no ser que la lluvia solo lo sea si se congela, que es lo que ocurre con la niebla meona, que no es otra cosa más que gotas finísimas de agua que no llegan a considerarse lluvia, pero que, si se congelan, dejan los campos blancos como después de una nevada.

Niebla meona
EUC p. 106
Durante casi un mes, la provincia ha estado entumida bajo una niebla meona, niebla húmeda y densa que al congelarse en el aire, deja los campos albos como después de una nevada.
niebla. (Del lat. nebula).
~ meona.
1. f. Aquella de la cual se desprenden gotas menudas que no llegan a ser llovizna.
Niebla meona: Delibes acaba de definirnos lo que es para él la niebla meona: niebla húmeda y densa que al congelarse en el aire, deja los campos albos como después de una nevada. (Investigación de campo)

Como podemos comprobar el “espabilado más que experto” insiste en que Delibes tiene por “niebla meona” la que se congela y deja los campos albos. Así lo recoge en un glosario –de allí lo he transcrito- que cabalga -por el espacio estelar- sobre las estelares ondas electromagnéticas.

La lluvia son gotas de agua que se desprenden de la nube y caen sobre la tierra. También puede transformarse en nieve o en hielo, pero eso es otro cantar. Lo mismo ocurre con las finísimas gotas de agua que componen la niebla meona y Delibes –que la conocía- así lo dice, añadiendo que si se congela deja los campos albos como después de una nevada.

Quiero añadir, que los efectos de la niebla meona –si se congela- pueden llegar a cargar tanto las ramas de los árboles que llega a desgajarlas: ocurría muy a menudo. Era lo que nosotros –gente inculta- llamábamos cencellada, que es una especie de carama (escarcha congelada), pero muy exagerada.

Delibes, tanto en esta ocasión (niebla meona) como en tantas otras –que tampoco parecen entender los espabilados- dice lo que dice: primero entendámoslo y después mostrémoslo al mundo, como estudiosos y “expertos” que queremos ser.


Como creo que es interesante, este ex pastor repite lo que dijo en alguna ocasión acerca de los siguientes términos sobre fenómenos atmosféricos:



Rocío.- humedad en el ambiente que al bajar la temperatura nocturna se fija sobre las plantas en forma de pequeñas gotitas de agua.



Escarcha.- humedad en el ambiente que con temperatura cercana a los cero grados se fija sobre las plantas en forma de pequeños cristales de hielo.



Carama/caramada.- humedad elevada en el ambiente (neblina) que con temperaturas bajo cero se fija a las plantas en forma de hielo.



Cencella/cencellada.- fenómeno producido por la niebla meona que con temperaturas bajo cero se fija sobre el suelo y las plantas dejando los campos como si hubiera nevado.  Cuando la cencella es excesiva (cencellada) las ramas de los árboles, por exceso de peso y muy a menudo suelen desgajarse.



Camporredondo, 14 de octubre de 2017


Firmado: pastor –de ovejas-, al que la “niebla meona” empapaba hace muchos, muchos años.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sigamos un rato más


El verano se acerca, el cereal comienza a darse, en la era se oye el golpeteo del mazo de los trilleros sobre los pedernales. El griterío de la chiquillería –las vacaciones ya están ahí- se oye por el pueblo y su eco se escucha en el contorno de Camporredondo. Pero mal deben de andar las relaciones entre ellos porque oigo que uno dice a otro: ¡pos ahora te desajunto, no quiero que vengas conmigo!

Otra palabra que hace algunos decenios que no oigo es: descapuchar. Me parece lógico si tenemos en cuenta que por estos confines, hoy, se siembran muy pocos gabrieles. Además de que no sería muy rentable descapuchar. Ahora –por su baja rentabilidad- se dejarían perder los capuchos.

Una palabra más que no está mucho al uso -o eso me parece- es descollar.

Desde que nuestros abuelos fueron abandonando este valle de lágrimas, y sus nietos fueron adquiriendo cultura académica, otra de las palabras que no se oyen es diquiá.

La palabra –dispensa- tenía un solo significado, siempre el mismo, ¿por cuál ha sido sustituida?

La palabra –dir- hace más tiempo que desapareció, pero en nuestros oídos aún resuena la voz de nuestros mayores.

La palabra domar parece, a mí me lo parece en este momento, que sólo se refiere a la doma (amansamiento o dominio) de alguna bestia salvaje o semi salvaje.

Enaguachar no puedo decir que fue palabra muy usada, pero lo que sí es cierto es que hoy no la oigo nunca.

Así que sobre este grupo de palabras, que creemos en trance de desaparecer, haremos algún comentario a continuación. Después, si el tiempo -y la máxima autoridad- lo… permiten, vendrán otras.


DARSE.- Marchitarse, ceder, entregarse “Parece que cede, ya se va dando”.
Ejemplos de darse en el mundo rural: se dice darse al hecho de que el cereal vaya cambiando de color, ir madurando, “¿qué tal va la cebada?” “Ya se da, en pocos días echo a segar”. “Tienes que regar aquellas remolachas, que ya se dan” se decía cuando por falta de humedad se ponían lacias. El trigo se da y casi no ha espigado. A esto va encaminado el darse al que me refiero. Hay otras muchas acepciones que el DLE recoge.

DESAJUNTAR.- Expulsar a uno de la cuadrilla de amigos.  “Ya no te ajunto” “vete que no te ajuntamos” decía el niño cuando las relaciones se deterioraban con el amigo: “pos ahora te desajunto”.
Era ésta una frase muy empleada siempre que, por cualquier circunstancia, se creaba tensión entre dos niños, o entre la cuadrilla y uno de los componentes. Era como decir, ya no eres mi amigo, no quiero jugar contigo. Fuera del mundo infantil nunca la oí.
El DLE recoge como: apartar, desunir, desdoblar.

DESAUGUE y DESAGÜE.- Método, o sistema, para eliminar el ahogo. 2º Método, sistema o conducto por donde se eliminan líquidos.
Desaugue fue palabra muy usada en el mundo rural. Aún se oye entre personas mayores… y no tan mayores.
Creo que la expresión rural también debería ser admitida en el mundo llamado culto porque, a ver: si algo –alguien- por cualquier motivo ajeno al agua se está ahogando… por atragantamiento por ejemplo ¿cómo le llamaríamos al método para de desahogarle? Si por el contrario es quitarle el exceso de agua parece muy correcto que le apliquemos des-agüe: quitar el agua.
Desahogar=quitar el ahogo. >desaugue
Desaguar=quitar el agua. >desagüe.
De todas maneras ya he dicho que en el mundo rural aún se usa desaugue.
El DLE recoge desagüe.

DESCAPUCHAR/escapuchar.- Arrancar el garbanzo con su vaina (capucho) de la mata. También se dice del hecho de recoger capuchos del suelo. >Escapuchar. Recoger capuchos.
En los tiempos en que “no llegaba la sal al agua”, no podía perderse ni siquiera un garbanzo. Por ello se acudía al terreno donde se hubieran recogido los garbanzos y, así como se acudía al rastrojo para recoger la espiga caída, se acudía al garbanzal -ya acarreado- para recoger el capucho caído.
No recogida en el DLE

DESCOLLAR.- Se usaba para decir que aquel/la comenzaba a sobresalir. (¡Ya comienza a descollar!).
Normalmente se usaba cuando el/la joven pasaban de la adolescencia al mundo adulto. “Ya va descollando, se decía”.

DIQUIÁ.- De aquí a… “De aquí a un rato vamos”. “diquiá un rato vamos”.
Diquiá, cualquiá, siquiá… igual que: de aquí a, cualquiera, siquiera, etc.
Aún se usan éstas, y otras palabras similares, entre la gente mayor.
Palabra que no recoge el DLE.

DISPENSA.- Lo mismo que despensa: espacio dedicado a las viandas y útiles de cocina.
Y digo yo: ¿no es posible que se aplicara la palabra dispensa porque el cuarto nos dispensaba todo lo necesario para la cocina? ¡Vale, vale! sólo he preguntado si existe esa posibilidad... Lo que sí es cierto, es que nuestras abuelas (siglo XIX) ya usaban la palabra dispensa.
El DLE recoge la palabra despensa con esta acepción.

DIR.- Lo mismo que ir. “…Que no vayas, que no debes dir…” decía un señor de mi pueblo.
Es un prefijo formado por las sílabas “de” e “ir”. ¿Será eso? Se me acaba de ocurrir.
Por supuesto, no lo recoge el DLE.

DOMAR.- Deformar, doblegar, ceder… “¡cuidado, se está domando la viga de carga!”.

ENAGUACHAR.- Añadir agua adulterando otro líquido: leche, vino etc. >Aguachar, aguachinar.

Camporredondo 6-10-2017


lunes, 10 de julio de 2017

Seguimos añadiendo palabras

Para asar el ceguillo –que estaba provocador- acababa yo de poner la chisquereta en el corral. Al momento, mi vecina –que es de armas tomar- se puso a garlear (garlar): ¡pero qué huevazos eres! ¿qué coño estás haciendo? ¡vas a prender el barrio! Visto el mal jerol que tenía mi vecina -pues no se daba a razones-, le dije: ¡anda castaña, que me tienes hasta los cojones! ¿no capiscas que no hay peligro? Así acabó la trifulca: ella se enfurruñó, se largó, y me dejó cariparejo, tranquilo quiero decir.

Ceguillo braseado –hasta el olor alimenta- pan reciente, bota de vino tiesta, manta tendida sobre el céspede, nos acodamos en ella y… ¡a disfrutar…!

Al ponerme de pie -después de la panzada- me dio un chisquido a la altura de los riñones que me obligó a cavilar… ¿y ahora cómo trinco yo el azadón y voy a quitar los chascones de grama que hay en “La cazuelilla?”. Quizás un poco apirolado -fruto de los apretones a la bota- púseme a cantar las excelencias que representaba la matanza del marrano en el apaño de la casa.

Tanto, creo, me excedí, que mi mujer -que había salido a disfrutar el cacho de ceguillo asado- va y me suelta: ¡anda, cállate, que ya chocheas! Mi hijo que estaba deseando meterse con su padre, aseveró lo que su madre decía. Entonces -como con la madre no tenía yo nada que hacer- advertí a mi chico: cállate tú que cobras, no aguanto lo que dice tú madre contimás pa’ aguantártelo a ti.

Para no liarla, apagué las ascuas de la fogata, cambié el azadón por la cayada, la alforja y la manta y, por el coladero salí a la vereda que unía al cordel en busca del careo que ya había junado días atrás.

Así transcurrió el día: ceguillo bien asado y saboreado, apretones a la bota, ovejas ahítas y herradón lleno a rebosar. ¿hay quién de más? Bueno… el chisquido en la espalda se pasó al poco rato.

Vamos con alguna palabreja:

CASTAÑA.- Referido al órgano genital femenino. Exclamación de desaprobación hacia una mujer. ¡Anda castaña! Si se quería ofender más y mejor se decía: ¡Anda castaña pilonga! Con lo cual parecía que la ofensa quedaba sellada.
Con el mismo significado se empleaba la palabra seta.
El DLE en su 13 acepción la recoge como sigue:
castaño, ña
13. f. coloq. Cosa aburrida, fastidiosa o de mala calidad.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

CEGUILLO.- Estómago del cerdo.
Solía comerse a la brasa. Buenísimo. Pero si no se consumía así, se picaba y se embutía en los chorizos sabadeños que tanto sabor… y grasa, aportaban al cocido.
El ceguillo se asaba añadiéndole sal, o después de adobado. Rico de las dos maneras. Si se asaba con manojos (sarmientos de la vid) miel sobre hojuelas.
El DLE no recoge esta palabra.

CÉSPEDE.- Conjunto de hierba muy tupida. (Se dice de la hierba del jardín) > Césped.
Aunque recogida por el DLE, esta palabra, fuera del mundo rural, no se usa demasiado.
Hay otra palabra –en el mundo rural- que se empleaba con un significado parecido: rede. La palabra rede se usa para referirse a la red. Por ejemplo, se colocaba en el carro para aumentar su capacidad, también para trascolar la tierra con la rede de telera (abonar directamente con el ganado)…etc.
céspede
1. m. césped.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
CHASCÓN.- En lenguaje rural: pequeño grupo de plantas (grama por ejemplo) que crece aislado. “Voy a quitar unos chascones de grama que han salido en la de la cazuelilla”.
Es curios que el DLE recoja esta palabra como:
chascón, na
De chasca2.
1. adj. Bol. y Chile. Enmarañado, enredado, greñudo. U. t. c. s.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
¿Debo de entender que nuestros abuelos importaron la palabra de Bolivia o Chile? Suena un poco raro, ¿no? En mi pueblo la palabra chascón, y chasconera (conjunto de chascones, arrancados en hilera) fue una palabra muy al uso.

CHISQUIDO.- Ruido, o sensación, que hace algo al romperse. “Se ha roto, se ha oído/he notado un chisquido”. >Chasquido.
El DLE sólo la recoge como chasquido. Es, por tanto, chisquido, una palabra eminentemente rural. Otros lo achacarán a mi falta de cultura... ¡qué le vamos a hacer!

CHOCHEAR.- Deformar la realidad, sobre todo por causa de la edad. “El abuelo (mi caso) ya chochea”. También se usa para mostrar desacuerdo con lo que otro dice. Por falta de recursos para refutar lo que el interlocutor dice se usa: ¡anda calla, que ya chocheas!
Chochear
De chocho2.
1. intr. coloq. Mostrar debilitadas las facultades mentales por efecto de la edad.
2. ntr. coloq. Manifestar de forma exagerada el cariño y afición a personas o cosas, hasta el punto de comportarse como quien chochea.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
COBRAR.- Recibir una azotina. “No hagas eso que cobras”.
Era una forma de obligar –principalmente al niño- a cambiar de opinión a la hora de hacer algo que creemos incorrecto.
Cobrar
Afér. De recobrar.
8. tr. coloq. Dicho de una persona, especialmente de un niño: Recibir un castigo corporal. Cobró un par de tortas. U. t. c. intr.Siempre acaba cobrando.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados


CONTIMÁS.- Cuanto más. “Contimás lo muevas peor”. “Es como la mierda, contimás la muevas, peor huele”.
Palabra no recogida en el DLE.

COLADERO (referido a cañadas).-Vía pecuaria –sin anchura prefijada- cuya anchura se establecía según necesidades.
Si para desplazar el rebaño de un lugar a otro había que dar un rodeo excesivo, se establecía un coladero para acortar el camino. En Camporredondo había establecido un coladero de forma permanente -a través del pinar municipal- para unir el cordel (ramal) del camino de Portillo con la vereda del Puente de las Cabras sin tener que llegar al pueblo.
Según el DLE en su segunda acepción:
coladero
2. m. Camino o paso estrecho.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

CORDEL (también llamado ramal)- Vía pecuaria con anchura de 45 varas (37,71 metro). El cordel generalmente era un ramal que partía de la cañada real (90 varas) como servicio a su paso por poblaciones determinadas.

Después de vacaciones, seguiremos con más palabras en:
Camporredondo, 9 de julio de 2017



martes, 4 de julio de 2017

Más cosas y más palabras

Aquella noche serena de mayo hacía presagiar una mañana espléndida. El paseo por la cañada del camino de Portillo se presumía muy agradable, por lo que muy temprano -todavía obscuro- con la claridad que nos proporcionaban las bombillas de 15 bujías repartidas por las esquinas del pueblo, nos cogimos del bracete y… ¡a caminar! dijimos.

Quizás la mañana invitaba a burrear, pero no, supimos ponerle calma, sosiego, al paseo y seguimos caminando sin acelerar el ritmo cardiaco más allá del necesario para compensar el esfuerzo requerido al caminar cuesta arriba.

Amanecía cuando -por el barco- coronábamos la cuesta hacia el páramo. Justo antes de entrar en “El bosque”, mi esposa -a mano derecha- descubrió unos pájaros enormes que careaban en un campo de yeros. Mira: las avutardas, me dijo. Volví la vista en dirección a Montemayor y enseguida me di cuenta de que era un grupo barbones. Así se lo comenté sin dejar de caminar. Mi amor, extrañada, replicó: pero es lo mismo ¿o no? No, le dije, el barbón forma parte del grupo de las avutardas, pero ésos son los machos: los barbones.

Oye, preguntó mi mujer, ¿qué cábida tendrá esta tierra de yeros en la que picotean los barbones? Quizá dos obradas y tres cuartas… a todo tirar; así calculé a ojo de buen cubero.

Al llegar al pinar me llamó la atención la cantidad chotas que sobre las copas de los albares se veían y comenté a mi acompañante: ¿te has fijado? ¡Vaya cachapada de piñas que hay este año! 

Unos pasos más y el olor del tomillo, sardinilla, cantueso, estepa… hacían la delicia de nuestro paseo. Caminamos un rato entre el pinar y el labrantío, en dirección este, hasta bajar por la cañada de Carramambres en dirección al hogar donde nos esperaba la casca: el rico almuerzo del segador. dos huevos, un torreno (torrezno) y la tajada de la olla; mezclado todo con el pan candeal, lechuguino, reciente, que acababa de dejar el panadero.


Barbón: macho de la avutarda. Internet, José María Rodríguez Cidoncha.
BARBÓN.- Macho de la avutarda.
Lo mismo que se habla del rebaño de ovejas, -soslayando que el rebaño también lo componen los carneros- se dice del bando de avutardas, no diciendo que el bando lo componen las hembras y los machos: barbones. A la vista de la fotografía creo que no será necesario explicar el por qué se le llama barbón: las hembras no tienen barbas.
El DLE no recoge esta palabra si no es como barbudo, cabra, o fraile cartujo lego.

BRACETE (Cogidos de, o del).- Se dice cuando la mujer se coge del brazo del hombre. “Los vi que iban paseando cogidos de, o del, bracete”.
El DLE –muy actualizado, y muy correctamente- lo recoge como “con el brazo asido al de otra persona”.
En otro tiempo el ir cogidos de –o del- bracete sólo era entendido, en el mundo rural, entre pareja hombre y mujer.

BUJÍA.- Unidad de intensidad luminosa empleada en lugar del actual vatio. Equivale a la luz proyectada por una vela encendida. Las primeras bombillas que recuerdo en mi pueblo (allá por los años 1940) eran de 15 bujías, o sea, el equivalente a 15 velas encendidas.

BURREAR.- Hacer burradas. Hacer cosas a lo bestia, sin usar el raciocinio.
El DLE no recoge esta palabra.

CÁBIDA.- Aforo de un tonel (medido en cántaras). Superficie de un terreno (medido en obradas, fanegas etc.). Capacidad de una cosa para contener otra.

El DLE sólo la admite sin acento. Por tanto CÁBIDA debemos aceptarla como palabra rural.

CACHAPADA.- Gran cantidad de la cosa. "Junamos (vimos) una cachapada de jabalíes" "te lo dije una cachapada de veces etc."
Palabra no recogida en el DLE.

CAIDO.- Lo mismo que caído sin acento en la i.
Palabra que tantas veces escuché en mi niñez: “me he -o te has- caido” y que hoy no se entiende sin acento. Por eso el DLE no la recoge.
Se emplea la palabra caído -con acento- cuando la relación entre el peso bruto y la tara es grande. Se dice: tiene mucho caído. En este caso sí que lleva acento. Valga un ejemplo: se pesa una res para carne y si, después de sacrificada, se vuelve a pesar y la diferencia es grande, se dice que tiene mucho caído (mal negocio ha hecho el comprador).
Cabe pensar que en lenguaje rural se le da sentido distinto a la palabra caido (porrazo que te das por caer) que a la palabra caído, relación existente entre el peso bruto de la cosa pesada y el neto. La diferencia es la tara o parte inservible: caído.

CALENTAR.- Pegar. “No hagas eso que te caliento”.
El DLE la recoge como -forma coloquial- dar azotes a alguien.

CASCA.- Comida. Se refiere al sustento diario, mantención (manutención en lenguaje académico). “Se ajustó por un tanto -en dinero- más la casca”.
El DLE no recoge la palabra con esta acepción.

Camporredondo, 17 de junio de 2017



martes, 27 de junio de 2017

Seguimos hablando

Encontrábame esta mañana un poco alicaído: como alicortado diría yo. Mi ánimo andaba renqueante, sin saber qué hacer. Entonces me alcordé: tengo un compromiso con los amantes de las palabras que van desapareciendo de nuestras tertulias. Las palabras que van a menos, o ya no se usan.

Sin pegarle al alpiste –la edad no me lo permite- no sea que me vaya a apirolar, puse dos de mis diez mandamientos –que son los que me sirven para teclear- sobre los pulsadores, y asín que comencé a aporrear, llegó mi cuñado Marciano y me espetó “¿a qué ton tienes tú que preocuparte por las palabras que se pierden?, que se ocupe la academia que para eso está”. Ya, le dije pero… “poca ayuda nunca estorba”, y seguí:

ALCORDARSE.- Acordarse, traer a la memoria. “¡Es que no me alcuerdo!”.>Acordarse.

Esta palabra me hace sentir muy jovencito (niño), eran los tiempos en que mi abuela Martina (1878), y otras, cantaban en la solana del callejón -al agrego de la trasera- una canción (jota) de la que sólo recuerdo… “las barandillas del puente/ las barandillas del puente/ se bimbrean cuando paso/ de ti solita me alcuerdo/ de las demás ni hago caso”. Siempre que hicieran mención al recuerdo usaban la palabra “me alcuerdo/ ¿te alcuerdas…?” ¿Era correcto? era su lenguaje, el lenguaje que yo aprendí de las personas mayores cuando era niño. Ya no se oye esta palabra.

Palabra no recogida en el DLE.

ALICORTO/ALICAÍDO.- Sin ánimos, desganado, enfermizo. Se dice de la persona cuyos ánimos están disminuidos, o por los suelos.

“¿Qué te pasa hombre, te veo alicaído?, Pues ya lo ves, estoy como... alicortado diría yo”.

 El DLE no la recoge con esta acepción.

ALPISTE (pegarle al).- Beber alcohol en exceso. “¡Hay que ver cómo le pega al alpiste!”.

El DLE en su acepción nº 3 la recoge como -coloquial- Bebida alcohólica.

APIOLAR.- Privar de la vida. Matar. “Cogió una peladilla y le apioló”.

El DLE en su acepción 4 la recoge -en forma coloquial- como “matar a alguien”, lo cual creemos que es insuficiente porque ¿cuando se mata a un conejo, pez, pájaro… no es apiolar? Nosotros -rurales siempre- apiolábamos siempre que matábamos un animal. “Vaya tino, le has apiolado”.

APIROLADO.- Emborrachado, beodo, saturado de alcohol. >Borracho. Pirolo.

“¡Está atontado!”. “Lo que está es más borracho que una cuba: Se ha apirolado”.

El DLE no recoge esta palabra.

APIROLAR.- Emborrachar, saturar de alcohol.

Sorprende que un verbo tan usado no merezca un espacio en el Diccionario de la Lengua Española.

El DLE no recoge esta palabra.

¿A QUÉ TON?- ¿Por qué? ¿Por qué motivo?

“¿A qué ton tenía yo que hacerlo, si no era mi obligación?”

Era esta una expresión de desacuerdo o protesta.

El DLE la recoge –como expresión coloquial- en forma de pregunta ¿a qué son? A mí me parece que no vamos por el mismo camino, porque no es lo mismo. Parece que ton, y son, no significan lo mismo porque si no, ¿a qué ton decimos, sin ton, ni son?

ASÍN.- Lo mismo que así. >De esta manera.

El DLE la recoge como “adverbio vulgar”. Sin embargo en tiempo antiguo –me refiero siglo XX- se usaba de forma normal. Es una palabra que nunca usé, sin embargo la he oído muy recientemente. (Otra palabra que se nos ha quedado anticuada).

Y seguimos en...
Camporredondo, 5 de junio de 2017


martes, 20 de junio de 2017

Mediatín

¿Mediatín, mediantín, o mediantino?


Mediatín
CH p. 68
(...) aunque las labranzas son pequeñas, todavía se emplean algunos mediatines, que llamamos.
Mediatín: Tierra que se trabaja entre dos labradores, repartiendo los esfuerzos y los beneficios. (Investigación de campo)

En estos términos encontramos las dos primeras clases impartidas por el profesor de lenguaje rural.
La tercera clase se amplió un poco. Quedó como sigue:

mediatín
(…) aunque las labranzas son pequeñas,  todavía se emplean algunos mediatines, que llamamos.
Mediatín: también llamado “mediantín”. Tierra que se trabaja entre dos labradores, repartiendo los esfuerzos y los beneficios. Se dan dos posibilidades: 1. que uno ponga la tierra y otro el esfuerzo; 2. Que los dos labradores junten sus pequeñas tierras. (Investigación de campo)

Son –aproximadamente- las siete horas y treinta minutos de la tarde del día 7 de junio de 2017, cuando en el dial de la radio se escucha la voz del profesor. Oigamos, y escuchemos, lo que nos dice:

Buenas tardes. Me preguntáis hoy por los mediatines: bueno, mediatínes, o mediantines, con una ene, de más, que también lo he oído así en otras partes de Castilla y León. Delibes nombra la palabra mediatín en el capítulo XI de Castilla habla, y el escritor, en este capítulo, está en Campaspero, provincia de Valladolid, y charla con dos octogenarios que le cuentan entonces -hablamos de los años 80- que, aunque las labranzas eran pequeñas, todavía se empleaban algunos mediatines. Se referían, esta gente -este par de ancianos- a la tierra que se trabaja entre dos labradores, repartiendo esfuerzos y beneficios. Esto de mediatín tenía dos posibilidades: en la primera uno ponía la tierra, y otro el esfuerzo y, en la segunda posibilidad, los dos labradores juntaban sus pequeñas tierras. Hombre, los usos y costumbres de nuestros labradores han ido cambiando con los tiempos, pero bueno, al menos nos quedan las palabras que ellos nombraban.

Ahora pasamos a lo que Delibes dice que escuchó de los dos octogenarios campasperanos según el libro “Castilla habla” Pág. 68. Ahí va:

(…) Todo lo que hay en este pueblo es propiedad, sí señor, y, aunque las labranzas son pequeñas, todavía se emplean algunos mediatines, que llamamos. (…)

Si el señor profesor hubiera seguido leyendo –y comprendiendo- "Castilla habla", se habría dado cuenta de que por los años ochenta, en Campaspero, empezaba a pintar bastos: el agua empezaba a escasear y sabido es que, en agricultura, si el agua blega, la productividad se reduce de manera considerable.

Entonces, no es de extrañar que los octogenarios Jesús García Acebes y Jesús García García le digan al escritor que todavía se emplean (trabajan la tierra) algunos mediantinos -que es lo correcto-. Es lo mismo que decir que aún trabajan algunos labradores medianos (medianillos diríamos en mi pueblo).

Ved cómo lo recoge nuestro colega y amigo Oroncio Javier García Campo, en “CAMPASPERO: LÉXICO Y FORMA DE HABLAR DE SUS GENTES”. Si buscamos la palabra, veremos que lo correcto es:

El de la foto fue un labrador mediano (Mediantino
 en Campaspero).

Mediantino: labrador que no era ni rico ni pobre. Tenía una pareja de machos y unas tierras, con lo que vivía modestamente.

Abundando un poco más en la posibilidad de consulta diré –para los posibles interesados- que CAMPASPERO: LÉXICO Y FORMA DE HABLAR DE SUS GENTES” se puede consultar en la Fundación Joaquín Díaz en Urueña (Valladolid).

Hechas estas puntualizaciones entramos en lo que el profesor entiende y el sentido que le da a la palabra mediatín/mediantín. Señor profesor: aquello que usted entiende como “uno pone la tierra y otro el esfuerzo” no se llama mediatín, ni mediantín, aquello se llama medianero o, también, aparcero (agricultores medianeros o aparceros): uno pone la tierra, o sea una mitad, y el otro pone el esfuerzo –otra mitad-, con lo que se cerraría el circuito; trabajan la labranza a medias: son medianeros o, repito: aparceros.

En la segunda parte que el señor profesor también entiende como mediatín o mediantín, sencillamente es trabajar las tierras en conjunto (forman una pequeña sociedad). Caso que por mi tierra desconozco. Otra cosa es que dos labradores se unan para formar un yunta para poder labrar (cada uno su tierra), en cuyo caso uno pone una mitad de la pareja y el otro la otra mitad. Esto se llama de otra manera: acoyuntar.

O sea, según los campasperanos, Oroncio Javier García y este humilde anciano ex agricultor…

Mediantín/mediantino: labrador de clase media. Labrador que tenía una labranza media (tamaño medio) que le permitía ganarse los gabrieles.

Par más información: “La pizarra de Gaude”. Pero si quieres información de primera mano ponte en contacto con Oroncio Javier García Campo, en Campaspero (Valladolid). Oroncio Javier es –sin trampa ni cartón- verdadero experto en lenguaje rural.

Si lo dicho ha servido para que el señor profesor prepare su próxima clase, seguro que será mucho más interesante para sus posibles alumnos.

Hasta aquí puedo llegar en:


Camporredondo, 8 de junio de 2017.